Definir el humor: misión imposible?

Si seguimos Pirandello ([1908] 2013), Attard (1994), Béatrice Priego-Valverde (2003) o Isabelle Barth (2011), entre muchos otros, nos damos cuenta de la presencia del siguiente leitmotiv: la complejidad que conlleva la tarea de describir el humor. Las principales causas de este fracaso, según la lingüista francesa Béatrice Priego-Valverde (Ibid.), son la inestabilidad del concepto, la diversidad terminológica, su naturaleza multiforme y la vez subjetiva, y la multiplicidad de los acercamientos desde los que se ha estudiado y estudia. A continuación hablaré de forma detenida.

En cuanto a la inestabilidad del humor, una de las conclusiones a las que llega la investigadora de la Universidad de Aix en Provence es que hay que aceptar la complejidad
del concepto, la cual radica en la dificultad de localizar el humor, ya que sus límites son menudo confusos. Nos propone una vía para intentar estabilizar el humor a fin de definirlo: la de tratar de identificar sus mecanismos (v. 2.4.1).

En cuanto a la variación terminológica, a lo largo de la bibliografía encontramos una diversidad de términos que hacen referencia a este concepto: ironía, broma, chiste, broma, comicidad, gracia, absurdo, risa, ridículo, juego de palabras … Estos términos, según los autores, pueden significar fenómenos similares o muy alejados. Dependiendo de los objetivos de la investigación que se trate, ironía y humor pueden ser considerados sinónimos o no. Adicionalmente

Además, el vocabulario para reconocer los tipos de situaciones y los tipos de humor indica, tal como afirma Amadeu Viana (2004), la percepción que se tiene del tema. Así pues, la palabra ridículo, lo utilizamos para indicar algo o persona que se encuentra “en el umbral de una situación catastrófica “(ibid .: 89). En cambio, cuando hablamos de reír, o hacer reír, no parece estar ligado a la conciencia de la “catástrofe” a que atribuíamos la noción de ridículo, sino alegría y espontaneidad. La gracia, por ejemplo, está relacionada con el ingenio.

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En referencia a la naturaleza multiforme del humor, según los ejemplos que nos propone Amadeu Viana (ibid.), Hay que decir que este fenómeno se presenta de diferentes maneras según el tipo de interacción que se trate: “un monólogo humorístico televisivo, una conversación entre amigos, un chiste de Lepe en una cena familiar “. El humor es un fenómeno subjetivo porque su estudio nos lleva a tratar el controvertido tema de la intención del locutor. Para resolver este inconveniente, en esta investigación es básico el hecho de que la investigadora es la profesora de los alumnos que configuran el corpus y es compañera desde hace cinco cursos académicos de las profesoras que participan en el corpus.

El hecho de tener en cuenta todos estos puntos que hacen que el humor se convierta en un concepto difícil de definir, nos hace converger en la necesaria multiplicidad de acercamientos para tratar el fenómeno.

Autor: Meritxell Maza Farran. La reformulación como estrategia de gestión del humor en el aula

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