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Para empezar se puede decir que la sociología es el estudio sistemático de la sociedad humana. Pero dicho esto también hay que añadir que la sociología no consiste sólo en recoger datos sobre un tema social u otro. La sociología es mucho más que una lista de hechos y cifras. La sociología es, por encima de todo, una toma de conciencia, una manera de pensar y de entender de una forma crítica los fenómenos sociales.

Utilizar la perspectiva sociológica es equivalente a ver el extraño en lo que nos es familiar: observar sociológicamente exige dejar de lado la idea familiar de que la conducta humana depende únicamente de lo que las personas deciden hacer, y aceptar en su lugar la idea un poco extraña al principio: que la sociedad guía nuestros pensamientos y nuestros actos. Aprender «a ver» de qué manera nos afecta la sociedad exige cierta práctica. Si preguntáramos a cualquier universitario / a por qué eligió una facultad o una universidad determinada, podría dar algunas de las siguientes razones. Estas respuestas dependen de las circunstancias personales de quien las expresa, pero, ¿es esta toda la verdad? Pues bien, la perspectiva sociológica aporta implicaciones más profundas que pueden resultar menos evidentes.

Si pensamos sociológicamente sobre el hecho de recibir una formación universitaria, nos daremos cuenta de que, en la gran parte del planeta y para la mayoría de las personas, esta opción es simplemente ilusoria porque no pueden ni soñar ir a la universidad. Aún más, si hubiéramos vivido hace uno o dos siglos, la «elección» de ir a la universidad era una opción sólo accesible para una reducida élite. Por otra parte, realizar estudios universitarios implica asumir ciertos costes económicos, de manera que los estudiantes a menudo pertenecen a familias con ingresos superiores a la media. Los jóvenes que tienen la suerte de pertenecer a familias que ejercen su actividad laboral en el sector servicios (clase media) tienen una probabilidad diez veces mayor de ir en la universidad que aquellos que pertenecen a familias de la clase obrera. También existen diferencias según la etnia y el género de los estudiantes.

En fin, en una primera aproximación, la sociología se propone mostrar las pautas y los procesos por los que la sociedad determina lo que hacemos. En este sentido, la sociología es una de las llamadas «ciencias sociales». Todos los que la practican le conceden un carácter científico. Se puede decir que hoy esto es uno de los aspectos más irrelevantes. Estas cuestiones se plantean precisamente cuando una disciplina debe delimitar su campo específico.

También es verdad que cada escuela da una definición diferente. Unos la definen como, el estudio de las sociedades humanas en general. Otros, el estudio de los agrupamientos sociales y los fenómenos sociales. Unos insisten en los problemas y las cuestiones sociales, otros estudian las costumbres, los hábitos y las relaciones interpersonales.

Cuando un economista investiga el desarrollo del capitalismo en una sociedad determinada, concentra su atención sobre algunos aspectos de los procesos de producción: la formación de capital, el reparto de los beneficios, las fluctuaciones de los salarios… Si es el sociólogo quien estudia el mismo tema no se fijará en estos aspectos, sino que observará cuáles son los sectores sociales que ponen en marcha el tipo de economía que llamamos capitalista, como se distribuye el trabajo entre los diferentes integrantes del proceso, qué conflictos laborales se producen en el su seno, qué factores culturales entran en juego …

Podremos hablar de una sociología política, religiosa, urbana, rural, de la educación, del derecho… pero la sociología siempre interrelaciona fenómenos que pertenecen a diferentes niveles de la vida social. La sociología intenta establecer las conexiones pertinentes entre los fenómenos políticos y los religiosos, los económicos y los bélicos, los artísticos y los éticos.

 

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