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El tema que quiero compartir en este breve escrito lo pongo a su consideración ya que pienso que es fundamental para la educación en nuestro país el conocer los programas que imparte el Ministerio de Educación Nacional en lo referente a los procesos de escolarización donde además de tenerse en cuenta el currículo, el PEI, los lineamentos y los estándares de calidad en términos de habilidades y competencias esperadas, se tiene presente en todo momento en la construcción de estas pautas pedagógicas factores absolutamente determinantes como aspectos de nivel social, características culturales, desarrollo físico y cognitivo, fundamentalmente y el elemento que determina estos dos últimos: la edad.

El Sistema Educativo Colombiano propende, como la educación en sí misma, porque los niños y jóvenes del país puedan acceder con condiciones dignas al sistema educativo; es decir, a un colegio, a un aula de clase con un profesor idóneo que oriente el proceso de aprendizaje hacia unos fines comunes previamente establecidos. En este sentido la intención es que no exista la condición de personas desescolarizadas o por fuera del sistema educativo formal ya que constitucionalmente el Estado debe garantizar este derecho a cada ciudadano que haya nacido en territorio colombiano; lamentablemente estas intenciones no se dan a cabalidad por diferentes razones.

Es así como la deserción aparece en el panorama educativo como un factor que amenaza la implementación de las políticas educativas y el desarrollo óptimo de los seres humanos a los que éstas responden. Ya sea porque en realidad el Estado no brinda todas las garantías mínimas necesarias para llevar a cabo las prácticas pedagógicas de manera óptima o bien porque la realidad social económica y política del país en la actualidad no es la ideal para evitar que la Escuela como institución sea el reflejo de la sociedad a la que intenta responder. De esta manera, nuestros estudiantes al carecer de los requerimientos mínimos para vincularse y sobre todo para permanecer en las instituciones educativas públicas se ven obligados a retirarse de los colegios y escuelas porque sus realidades y necesidades inmediatas sobrepasan sus expectativas académicas y futuros profesionales o, estas situaciones los ponen en desventaja en términos de su desarrollo frente a otros estudiantes con las mismas capacidades pero en situaciones educativas más favorables haciendo que queden rezagados y que  sus procesos se den en tiempos más prolongados debido a las dificultades en términos de aprendizaje por su situación y contexto.

Así es como se da el fenómeno que se conoce ahora como la Extra Edad. Según el Ministerio de Educación Nacional, ésta es el desfase entre la edad de un estudiante y el grado que debería estar cursando y ocurre cuando un niño o joven tiene dos o tres años más, por encima de la edad promedio esperada para cursar un determinado grado. Lo anterior, teniendo como base que la Ley General de Educación ha planteado que la educación es obligatoria entre los 5 y 15 años de edad, de transición a noveno grado y que el grado de preescolar obligatorio (transición) lo cursan los niños entre 5 y 6 años de edad. Por ejemplo, un estudiante de segundo grado debe tener entre 7 y 8 años de edad, si tiene entre 10 o más años, es un estudiante en situación de extra edad.

Lamentablemente, la extra edad es una situación que viven los niños y las niñas en nuestro país y sucede por diferentes circunstancias como ya hemos mencionado, entre otras más, la repitencia y el ingreso fuera de tiempo al sistema regular de educación generando pérdida de la confianza en sí mismo y en el mismo sistema educativo el cual no le ofrece una respuesta a su situación particular. Esta situación, a su vez, resulta excluyente no solamente en lo que refiere al sistema educativo, sino también es una circunstancia que lo aleja de la posibilidad de entenderse a sí mismo como un sujeto de derechos constructor de su propio proyecto de vida, de su vida en sociedad y, finalmente, de su relación con otros.

Es por esto que el MEN y la Secretaría de Educación de Bogotá, plantean un proyecto que tiene como principal objetivo incluir a la población en extra edad en el sistema educativo con el ánimo de contrarrestar la deserción y dinamizar el flujo escolar implementado un modelo de educación flexible que ha denominado cuyo objetivo es devolverle la confianza al estudiante y lograr su continuidad en el proceso educativo, de modo que pueda culminar sus estudios de básica y media. Siendo esta la intención principal del programa no desconozco que en la práctica muchos de los fines que éste busca no se logran y es por esta razón que pongo mi interés en revisar el tema desde, por ejemplo, la perspectiva de la pedagogía crítica que busca formar sujetos autónomos, reflexivos, conscientes de su realidad y con la capacidad, por medio del pensamiento crítico, de transformarla.

Es así como haciendo una muy somera explicación de este tema, los invito, a las personas que lean este pequeño comentario y a las demás que estén interesadas, a que iniciemos el debate sobre los alcances, limitaciones, pros y contras de este programa que nos exige vocacional y profesionalmente la presencia práctica, la revisión teórica y la reflexión crítica del mismo.

Escritor: M. Gimena Granda Sierra.

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