El Petróleo: un Monocultivo Moderno

La época colonial estableció en el monocultivo una forma de explotación en que el país dominante establecía grandes extensiones de cultivos según la demanda mundial dictara. Así, a lo largo de la historia ha habido entre muchos otros, periodos de monocultivos de maíz, caña de azúcar y bananos.

Otra forma de monocultivo –aunque no sea tan literal dicha definición– se ha realizado con la explotación de recursos naturales principalmente en el ramo de la minería, donde los imperios exprimen los recursos naturales en sus colonias para posteriormente realizar la exportación y procesamiento en sus propios territorios, resultando en márgenes de utilidad muy importantes al comercializar productos procesados incluso de vuelta en la zona de origen de la materia prima que aunque se ve beneficiada por una derrama económica importante de inicio, la historia nos da vastos ejemplos de cómo la decadencia de núcleos poblacionales que basan su economía en un monocultivo decaen en un corto plazo acarreando problemas de más fondo como la necesidad de sanación de los ecosistemas.

Son incontables las ciudades mineras abandonadas que se reparten a lo largo de todo el mundo. Tan sólo en América, podemos mencionar Sewell, una ciudad minera en Chile que se ubica en la Cordillera de los Andes y que en sus años de esplendor en la década de los 60s llegó a contar con 15,000 pobladores, que se vieron reducidos a una décima parte tan sólo 10 años después; en México destacan Mineral de Pozos en el estado de Guanajuato, Real de Catorce en San Luis Potosí y Real del Monte en Hidalgo. Si bien, éstas 3 ciudades mexicanas han replanteado su economía y adquirido un valor histórico que las convierte en destinos turísticos interesantes, la derrama económica no se compara con sus días de mayor auge en la minería que dejó como herencia rutas en que los turistas hacen expediciones a las que antes fueran fructíferas minas de plata.

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En la actualidad, el petróleo presenta a todas luces, las características del monocultivo. Economías pujantes empujan a pequeños poblados cercanos a los yacimientos a crecer para dar atención a las necesidades de la explotación de hidrocarburos. Por ahora, uno de los ejemplos de la historia repetida de la explotación minera es una ciudad de la ex unión soviética construida en los años 60s, cuando la explotación en la zona de Azerbaiyán estaba en su máximo apogeo. Años después, y a raíz de la declinación natural en la producción del yacimiento, la ciudad de Azerbaiyán ha disminuido su población a tal grado que hoy parece una ciudad abandonada.

Solamente el tiempo confirmará si las sociedades actuales serán capaces de cambiar el destino que ha sido una tendencia histórica para las ciudades que basan su economía en el monocultivo, entendido como la explotación de un solo recurso natural sea éste derivado de la agricultura, minería o el también llamado oro negro. Un crecimiento ordenado, con la adecuada planeación de la urbanización son clave para reducir el impacto ecológico, pero recuperar la derrama económica desarrollando otro tipo de actividad no asociada al monocultivo parece ser el desafío que las ciudades petroleras deberán afrontar.

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