Escritores independientes: el reto de autopublicar

En el camino a ser escritor, existe algo llamado Publicación, que no es otra cosa que llevar a la realidad (virtual o física), el producto final de todo lo que escribiste para que el resto del mundo (si tienes suerte) pueda leerlo.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando tu nombre no es Paulo Coelho, Gabriel García Márquez ni J. K. Rowling? Pues, destacar tu obra requerirá un poquito más de empuje de lo usual. Por lo general, la meta de todo escritor es ser publicado, y para ello existen editoriales que se encargan del proceso en su totalidad. Van desde la corrección, la diagramación y el montaje hasta la distribución y promoción del libro para que finalmente tu sueño, se materialice en una hermosa realidad: ser adquirido por un lector hambriento que se devore cada texto.

Sin embargo, existen en la actualidad algunos filtros para que puedas acceder hasta una editorial (especialmente las de renombre). Por un lado, los agentes editoriales que son el intermediario entre las editoriales y los escritores. Si una agencia recomienda tu libro a una editorial, ya estás hecho, serás publicado. Pero conseguir que una agencia lea tu manuscrito y además lo respalde, requerirá en buena medida de la gracia divina, algunos contactos, mucha paciencia, varios intentos y desde luego, calidad de contenido.

Así que, cuando todo lo antes mencionado no rinde frutos, pero sigues creyendo que tu material merece la pena ser leído, existe otra alternativa que te acerque a los lectores, y esto es: la autopublicación.

Como su nombre lo indica, autopublicar significa que solamente tú serás el responsable de que el libro se dé a conocer. No necesitas la aprobación de agentes literarios ni tampoco de editoriales, tan sólo serán necesarios tus conocimientos gramáticos así como de ortografía para darle una estructura coherente a tu texto, y lo mejor es que al ser quien ponga a disposición del público la venta del libro, no tendrás que dejar el 90% de tus regalías repartidas entre todos los agentes que conforman la cadena de comercialización, esto es editorial, agentes y distribuidores. El 100% de las ganancias serán para ti.

Claro está, autopublicar tiene sus retos. Para empezar, junto con la autopublicación viene el autofinanciamiento y la autopromoción. Si eres un escritor independiente, es posible que también seas desconocido, y en ese caso, las redes sociales deben convertirse en tus nuevas mejores amigas porque si necesitas que sepan de ti y de tu obra, esa es la vía actual para la promoción.

Si quieres invertir a lo seguro cuando publiques, considera las alternativas que ofrecen las plataformas digitales como Amazon Kindle y otras empresas en la red que te permiten publicar e imprimir bajo demanda, es decir, que sólo cuando alguien compre tu libro se imprimirá el ejemplar, y será por esa cantidad impresa que tendrás que pagar.

No dejes de escribir. Un autor conocido publica lo que escribe, pero uno desconocido debe escribir al doble para que al menos la mitad de lo escrito, sea leído.

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