Sobre la vida de Plauto y la transmisión de su obra

Es muy poco lo que se sabe sobre la vida1 de T. Maccius Plautus. Era originario de Sarsina, en Umbría, y murió en Roma el año 184 a. C, en el consulado de P. Claudio y L. Porcio, durante la censura de Catón. Para datar su nacimiento es necesario considerar que Cicerón en el de Senectute muestra como Plauto se deleita con su Truculentus y su Pseudolus en plena senectus, de esta forma, si, por una parte, se piensa que Plauto como senex hubiera tenido en ese tiempo aproximadamente sesenta años y, por la otra, se considera que se sabe con exactitud que el Pseudolus fue estrenado el año 191, es posible suponer como fecha aproximada de su nacimiento el 250 a. C.

Varrón cuenta que Plauto ganó dinero del teatro, pero que lo perdió en actividades comerciales, que por ello entró a trabajar con un molinero y que además compuso tres de sus comedias en el molino (Saturio, Addictus y otra cuyo nombre no se conoce). Aulo Gelio nos da noticia sobre la época de mayor éxito de Plauto, esto es, el año 219 a. C., poco después del comienzo de la Segunda Guerra Púnica. Según Aulo Gelio, se atribuían a Plauto alrededor de ciento treinta comedias Veinticinco de éstas fueron consideradas por L. Elio Estilón como auténticas; mientras
que Varrón pensó que tan sólo veintiuna son obras de Plauto, las llamadas fabulae Varronianae, que quizá son las que han llegado hasta nosotros (la número veintiuno, Vidularia, de manera muy fragmentaria). Aparte de las veintiún fabulae Varronianae, se conservan partes de unas treinta y dos comedias atribuidas a Plauto.

Respecto de la transmisión del texto plautino, su más importante ejemplar es el palimpsesto Ambrosiano de Milán del siglo III o IV escrito en mayúsculas, que fue encontrado en 1815 por A. Mai en la Biblioteca Ambrosiana, de cuyo desciframiento se ocupó F. Ritschl y, ulteriormente, en 1889, W. Studemund. Debido a que este códice fue empleado para escribir un texto de la Vulgata, se perdieron las comedias Amphitruo, Asinaria, y Aulularia, además del Curculio, así como partes importantes de las otras, de forma que queda aproximadamente un tercio del texto. Los demás manuscritos, los Palatinos, derivan de un ejemplar en minúsculas que posiblemente data del siglo VIII, y que a su vez proviene de un archetypus en mayúscula de época antigua. Las características de éstos son las siguientes:

1. no se encuentra el final de la Aulularia ni el principio de las Bacchides;

2. las Bacchides están detrás del Epidicus;

3. tienen el Truculentus muy deteriorado;

4. no incluyen la Vidularia.

En la Edad Media los manuscritos palatinos aparecen distribuidos en dos volúmenes de ocho y doce partes cada uno, de los cuales, durante cierto tiempo, sólo se conoció el primero. Del segundo tomo sólo se habían conservado en Alemania tres ejemplares y quizá en Francia uno incompleto, pero ninguno en Italia, por lo que fue muy importante la entrega al Cardenal Orsini por parte de Nicolás de Cusa, el año 1429, de un ejemplar en que se encontraba el segundo volumen y la mitad del primero; es el Codex Vaticanus Vrsinianus, del cual proceden todos los códices italianos que se generaron en el siglo XV.

Las principales ediciones son:

– 1472. G. Merula hizo en Venecia la editio princeps de Plauto.

– 1500. G. B. Pius hizo una edición donde se fijó la separación en actos y escenas.

– 1552. J. Camerarius, Basilea.

– 1576. D. Lambinus, París.

– 1619. Ph. Pareus, Neustadt.

– 1664. F. G. Gronovius, Leiden.

– 1809. F. H. Bothe, Berlín.

– 1848. F. Ritschl publicó en Bonn la primera edición crítica, la cual quedó incompleta y
fue reimpresa y completada en una nueva por G. Löwe, G. Götz y F. Schöll (Leipzig,
1871-94).

– 1875-92. J. L. Ussing, Copenhage.

– 1895-96 Fr. Leo, Berlín.

– 1904. W. M. Lindsay, Oxford.

– 1932-40. Ernout (edición crítica con traducción al francés), París.

Escritor: Baruch Martínez Zepeda.

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