Aproximación a un contexto de consumo de inhalables en la Ciudad de México

El consumo de sustancias solventes -inhalables es prioridad de la agenda de Salud Pública de la Ciudad de México (CIJ,2011). La prevalencia de consumo de inhalables “alguna vez en la vida” en población general (12-65 años) ha presentado un alza en las ultimas tres aplicaciones de la Encuesta Nacional de Adicciones: con 0.45% en 2002, 0.7% en 2008 y 0.9 en 2011. De acuerdo con el Sistema de Vigilancia Epidemiológica (2012), el 8.5% de la población en Centros de tratamiento y rehabilitación no gubernamentales son pacientes atendidos por abuso de inhalables. Las necesidades de atención relacionadas a este tipo de consumo muestra que los inhalables tienen el tercer lugar en las drogas más consumidas.

Es de llamar la atención la mayor frecuencia relativa que presenta el sexo femenino en los inhalables como droga de impacto con un 12.6% a diferencia de 7.7% en hombres, adicionalmente el 41.7% de los usuarios la inhalaban diariamente. Según el Sistema de Reporte de Información de Drogas (2012) las instituciones de justicia y salud de la ciudad de México registran la edad de inicio de los usuarios antes de los 11 años.

Los escenarios en los que en consumo de inhalables tiene presencia son variados y están vinculados a una serie de factores psicosociales y culturales que favorecen las diversas manifestaciones al uso de estas sustancias asociado principalmente a poblaciones marginadas que en los años 60s llego a considerarse “la droga de la pobreza”. Sin embargo en la actualidad el consumo de inhalables en la Ciudad de México tiene presencia tanto en contextos de niños y jóvenes en situación de calle, como en estudiantes de nivel secundaria y preparatoria pertenecientes a un nivel socioeconómico medio y bajo extendiéndose a las diversas modas y formas de identificación que conforman las “tribus urbanas”, término acuñado a las agrupaciones de jóvenes que comparten hábitos en común, formas de vestir, música y lugares de reunión.

En la zona del Centro Histórico se ubica el barrio de Tepito, considerado uno de los suburbios más antiguos de la Ciudad de México. Sus habitantes en los últimos años han empleado el términos “tepichulos” y “guapiteñas” para designar a grupos de jóvenes de ese barrio que comparten una identidad cultural y social. La forma de vestir (copetes, cejas delineadas, lentes grandes y gorras brillosas), el reggeton y la devoción a San Judas Tadeo, forman parte de las características de unidad y pertenencia entre esta tribu urbana.

San Judas Tadeo en la religiosidad popular de la ciudad de México, se considera el patrono de las causas difíciles y desesperadas. Su culto se asocia a las poblaciones marginales, minoritarias, tales como los adictos, prostitutas, delincuentes y niños en situación de calle. Bajo este contexto los tepichulos y guapiteñas se suman a un escenario en la que el consumo de inhalables esta presente los días 28 de cada mes y que es digno de ser explorado en etnografía y estudios antropológicos capaces de describir el panorama sobre los entornos y significados existentes detrás de la inhalación de sustancias dentro de la devoción y festividad a San Judas Tadeo en la que es común observar a grupos de tepichulos cargando sus imágenes de San Judas, portando escapularios y consumiendo el llamado “activo o la mona” en toda la zona circundante a la Iglesia de San Hipólito.

Aunque el consumo de “monas” (estopas de colores y sabores impregnadas con sustancias inhalables como thinner, tolueno, Resistol 5000, PVC, Pinturas, etc.) no esta necesariamente vinculado a la devoción, forma parte de un eslabón importante que podría enriquecer aún más la comprensión de los sentimientos y significados asociados al culto en relación al consumo de estas sustancias entre los diversos grupos que se identifican con el consumo de inhalables.

En México la literatura que refiere a este fenómeno es principalmente epidemiológica y biomédica (Gigengack, R, 2013) con poca etnografía que nos sitúe en los contextos, significados y experiencias al consumo de sustancias inhalables, de ahí la importancia de seguir explorando a mayor profundidad y generar mayor evidencia cualitativa que en su momento pueda ser utilizada para desarrollar mejores intervenciones tanto de prevención como de tratamiento a estos grupos de riesgo, principalmente niños y adolescentes.

Referencias.

Fernández, C. (2012. Inhalables un problema reemergentes de Salud Pública. Centros de Integración Juvenil (2012).

Hernández , A. (2011). Devoción a la Santa Muerte y San Judas Tadeo en Tepito y anexas. El Cotidiano, Septiembre-Octubre, 39-50.

Ortiz A, Martínez R., Meza D. (2012). Grupo Interinstitucional para el desarrollo del Sistema de Reporte de Información en Drogas. Resultados de la Aplicación de la Cédula: “Informe Individual sobre Consumo de Drogas”. Tendencias en el área metropolitana No. 52, Junio de 2012. Ed. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.

Ramos, A. (1998). An Ethnographic Study of Mexican AmericanInhalant Abusers in San Antonio, Texas. Texas Commission on Alcohol and Drug Abuse.

Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones. (2012). Informe 2012. Secretaría de Salud Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud Dirección General de Epidemiología.

Escritor: Irasema Uribe Moreno

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