DESARRAIGO EN LA FAMILIA

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Como familia, podemos llegar a sentir que en el desarraigo estamos más propensos a crisis, en especial a una crisis matrimonial, porque es con el esposo/a en quién volcamos todos nuestros miedos y ansiedades a lo desconocido, nuestras propias limitaciones, el cuestionarnos ¿habremos hecho lo correcto? ¿es lo mejor para la familia?. Y yo lo siento como un momento que nos pone a prueba en cuanto a la fortaleza y el amor que profesamos por la familia.

El padre José Pedro Manglano en su libro ¿Dios en off? Realiza una distinción de tres niveles que marcan una progresión hacia lo más perfecto, en cuanto a valorar de manera positiva ciertas circunstancias y quisiera tomar estos tres niveles como modelo para exponer mi propia experiencia. MANGLANO, J. P. (2003). ¿Dios en «off»? Bilbao: Desclée De Brouwer. P.77-83

1)     Capacidad de sacar lo positivo de lo negativo:

Este nivel debería estar presente en cualquier decálogo de familia. Está en nosotros decidir de qué manera vamos a afrontar la vida y cada situación que se nos presente en ella. Momentos para sentirnos abatidos se nos presentaran siempre, está en nosotros permitirlo o no. Aquí está la importancia de  vivir con ilusión, con optimismo y esperanza. Y con relación a este aspecto de la ilusión quisiera hacer una reflexión extraída de un discurso que ofreció la Dra. Marian Rojas-Estapé en el IESE women´s lobby donde define la ilusión así:

“Ilusión como envoltorio de la felicidad, y define la felicidad como una manera de enfrentarse a la vida, es una vida lograda, la felicidad es una pequeña obra de cada día de nuestra vida aspirando a lo excelente. Cuando hablamos de felicidad, hablamos del sentido que le damos a nuestra vida, felicidad como proyecto de vida, en el cual tenemos un horizonte de metas por los que uno lucha con tesón y aspirando siempre a lo mejor. Hoy en día se suele confundir mucho felicidad con bienestar, el bienestar físico, el bienestar psicológico, la seguridad, la calidad de vida, que son importantes, incluso son la rampa para llegar a la felicidad, pero este bienestar calma los sentidos, mientras que la felicidad colma el corazón”

Luego la Dra. Rojas continúa y dice como el amor resulta ser el antídoto para el dolor, el amor a una persona, el amor a los ideales, a las convicciones.

Y aquí yo quisiera agregar que no siempre será todo como esperamos, que atravesaremos momentos seguramente dolorosos a lo largo de nuestra vida, está en nosotros ver la grandeza en las pequeñas cosas del día a día

En nuestro caso, de nosotros depende sentirnos solos ante la ausencia de los afectos o por el contrario tener la ilusión de encontrarnos con personas maravillosas que van dejando huella.

Encontremos el verdadero sentido de vivir, sepamos distinguir lo relevante y trascendental de lo superfluo. Como nos indicaba San Josemaría:

Allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo. Es, en medio de las cosas más materiales de la tierra, donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y a todos los hombres.

En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria…”

2)     Hacer arder esas circunstancias, como leña buena, en fuego del amor:

El desarraigo como cualquier otra situación adversa de nuestra vida, nos pone a prueba y tentaciones, ¿cuántas veces pensamos en tomar el camino que parece más fácil?, el de menor esfuerzo y siempre tuve una teoría con relación a estas situaciones, y es que nos puede llevar a sacar lo mejor de nosotros o lo peor, y otra vez, somos los únicos protagonistas para decidir cómo vamos a vivir, está en nosotros y en nuestra capacidad de amar salir adelante, salir fortalecidos, o por el contrario, tirar todo por la borda, dejarnos vencer. Aquí la reflexión del padre Manglano:

“Para quien no ama, ni quiere amar, las dificultades, las situaciones duras, la cruz, son siempre un obstáculo para su egoísmo y, por lo tanto, una invitación a la huida.”

 

3)     Esas circunstancias son el mayor tesoro:

Y es que esas circunstancias difíciles, dolorosas, forman parte de nuestras experiencias, de nuestra historia y nos hacen ver la gran capacidad de amar que tenemos, que siempre podemos comenzar de nuevo, de reinventarnos.

Quisiera compartir algo muy personal, mi esposo y yo estuvimos alejados de Dios y la Iglesia durante muchos años, a tal punto, que cuando decidimos casarnos hace 9 años lo hicimos por ceremonia civil, apartando a Dios de nuestras vidas y negándonos al sacramento del matrimonio. A partir de mi reencuentro con Dios, sentía que faltaba algo fundamental en nuestras vidas, y durante 3 años Él ha puesto en nuestro camino personas extraordinarias y que han sido nuestra guía para que finalmente este octubre próximo seamos bendecidos como esposos a través del sacramento. San Josemaría decía que el matrimonio es un camino divino en la tierra!!, y sigue: Balaguer, M. E. Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer. RIALP.91

“El matrimonio está hecho para que los que lo contraen se santifiquen en él, y santifiquen a través del él: para eso los cónyuges tienen una gracia especial, que confiere el sacramento instituido por Jesucristo. Quien es llamado al estado matrimonial, encuentra en ese estado – con la gracia de Dios- todo lo necesario para ser santo, para identificarse cada día más con Jesucristo, y para llevar hacia el Señor a las personas con las que convive…

….Los esposos cristianos han de ser conscientes de que están llamados a santificarse santificando, de que están llamados a ser apóstoles, y de que su primer apostolado está en el hogar. Deben comprender la obra sobrenatural que implica la fundación de una familia, la educación de los hijos, la irradiación cristiana en la sociedad. De esta conciencia de la propia misión dependen en gran parte la eficacia y el éxito de su vida: su felicidad.”

 Me parece digno de destacar, el alcance que tiene el Sí quiero, es SI quiero estar contigo para toda la vida, SI me entrego a ti, SI voy a querer quererte todos los días de mi vida. Cuando este alcance lo interiorizamos y forma parte de nuestro ser, las dificultades que podemos llegar a enfrentar como matrimonio son asumidas con madurez, buscaremos como fin hacer de la otra persona lo mejor que pueda llegar a ser.

Autor: Sabrina Moloney

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