EL ABORDAJE DEL TRABAJO DE GRADO

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Una de las etapas más estresantes y a la vez más enriquecedora para un estudiante de educación superior ocurre cuando culmina su pensum de asignaturas y debe afrontar un importante reto que lo preparará para su vida profesional: la realización del trabajo de grado, o como es denominado popularmente en el contexto venezolano, la «tesis» o «tesis de grado». En el contexto de la mayoría de las universidades venezolanas, este momento es particularmente complicado para algunos estudiantes, incluso para aquellos que han cursado otras carreras o realizan estudios de postgrado.

Si bien hay carreras que por sus características facilitan el abordaje de objetivos para trabajos de grado —por ejemplo, especialidades prácticas como Ingeniería o las «ciencias puras»—, y la implementación legal del servicio comunitario desde 2005 ha contribuido a poner en contacto a los futuros profesionales con las exigencias de su campo de trabajo, muchos estudiantes encuentran dificultades a la hora de especificar su tema de trabajo, o, también, de establecer la metodología que les servirá para abordar sus objetivos.

Existen muchos factores que pueden contribuir a este problema, como fallas de aprendizaje del estudiante; contacto inadecuado o insuficiente de este con el campo de trabajo; falta de orientación adecuada por parte del tutor; o factores personales como escasez de tiempo, o desarrollo simultáneo de actividades laborales no relacionadas con la especialidad estudiada. Sin embargo, el principal problema, en muchos casos, radica en dos factores: la percepción del estudiante sobre el trabajo de grado y fallas metodológicas.

Con frecuencia, el estudiante percibe la «tesis» como un requisito, un trabajo exigente, largo y costoso económica e intelectualmente, al que por añadidura, tendrá que presentar de forma oral ante un jurado de docentes cuyo único objetivo parece ser «atacar» ese trabajo y poner en peligro la titulación profesional de su autor. Ciertamente, es papel del jurado mostrar las fallas y evaluar el desempeño del «tesista» en cuanto a conocimientos, destrezas y resultados obtenidos. Pero asimismo, es también papel de ellos evaluar lo positivo de dicho trabajo y hacer recomendaciones al futuro profesional para mejorar su desempeño como investigador.

El primer elemento a tomar en cuenta por el estudiante a la hora de plantearse su trabajo es qué aspecto aprendido a lo largo de sus estudios ha despertado más su interés, cuáles son sus fortalezas de conocimiento en esta área y en qué puntos puede formularse un posible tema de estudio. Esto permite presuponer que el tesista tiene mayor dominio de conocimientos en este aspecto o, en su defecto, mayor disposición a adquirir los que necesita. Asimismo, en la medida que explore más esa área escogida, más fácil le será hallar posibles temas de investigación.

En esta suerte de «fase exploratoria» del futuro trabajo de grado, es importante no perder de vista dos criterios: plantearse el tema de estudio como un aporte al área de conocimiento escogida, y partir del punto más simple y específico posible (principalmente en las tesis realizadas en pregrado), aunque durante las fases de desarrollo y elaboración del texto final el trabajo de grado resulte más complejo de lo planteado inicialmente.

Aunque en el caso de los trabajos de culminación de pregrado se suele valorar más la destreza de los futuros profesionales en el manejo de conocimientos específicos y en el desarrollo metodológico, tener claro cuál es el aporte cognoscitivo del trabajo (el ¿para qué?) es lo que define la justificación de la investigación, contribuye a enfocar con la mayor precisión posible el tema seleccionado, constituye un estímulo permanente de motivación para el estudiante y facilita la asesoría del tutor académico.

La definición del tema y del objetivo general de la investigación partiendo desde el aspecto más simple posible, por otra parte, ayuda al tesista a elaborar con claridad el proyecto de su trabajo de grado (¿qué quiero demostrar?), a seleccionar la información pertinente (¿cuáles conocimientos requiero y cuáles fuentes debo consultar?), la metodología adecuada (¿cómo lo haré?), y a estructurar con mayor facilidad el texto final del trabajo, sin digresiones innecesarias (¿cómo lo presentaré).

Un error que suele cometerse principalmente a nivel de pregrado es plantearse temas ambiciosos y por lo mismo, imprecisos, en los que el tesista, por su misma inexperiencia en el área de investigación, termina naufragando en la confusión y en el estrés de tener que hacer el trabajo final bajo la presión del tiempo establecido por cada institución educativa para ello. Asimismo, esa imprecisión le dificulta la selección de la información que debe consultar y, principalmente, que debe reflejar en el trabajo final: es común encontrar casos de tesis de grado que incluyen información relacionada con el tema pero quizás no tan pertinente, o casos en que el tema esbozado en el título de la tesis no se halla en el cuerpo, o se halla mencionado con mayor claridad en las partes finales de él (en el desarrollo o las conclusiones).

El Manual de trabajos de grado de especialización y maestría y tesis doctorales editado por la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), una de las principales guías para la elaboración de «tesis» en Venezuela, establece que en tales trabajos «pueden realizarse siguiendo cualesquiera de los paradigmas o enfoques de investigación propios de las disciplinas en las que se ubique la temática escogida, siempre y cuando el estudiante, en su proyecto, de manera satisfactoria, la metodología seleccionada».

Es decir, como ya se ha señalado, la metodología adecuada es otro de los pilares sobre los que se fundamenta el éxito en el resultado final. Aparte de este Manual ya mencionado, existen muchos textos de ayuda que especifican los tipos de investigación (de campo, documental, monografías, etc.), sus características y estructuras de presentación textual, pero lo más importante en este aspecto es revisar los recursos con los que cuenta el tesista, las limitaciones de su investigación, y precisar cuál es la forma textual final más efectiva para presentar sus resultados y convencer a sus evaluadores (tanto el jurado como todos los potenciales lectores) del valor de sus hallazgos o aportes.

Escritor: Elka Salinas

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