LA CALIDAD DE LA DOCENCIA EN COLOMBIA

Es de conocimiento público que a la educación en nuestro país le falta más que sobrarle, obviamente es un una percepción muy particular la que en este escrito reflejo, son décadas de conformismo y mediocridad las que se hacen notar en un aula de clase, entonces nos preguntamos ¿de dónde proviene tal zozobra? ¿Es a caso de la culturización de nuestros académicos al momento de ejercer funciones responsables y adecuadas dentro del hogar? Es apto pensar que en las instituciones educativas ya sólo se preocupan por las banalidades de tipo económico, las cuales subyugan al estudiante convirtiéndolo en un simple miembro más de la institución, pues el mismo lo percibe.

Cabe anotar que no todos los involucrados en procesos teórico argumentativos de aplicación académica tienden a regirse por estos parámetros, pues lo dice la reflexión “la excepción hace la regla” y este ítem permite ejercer más que aclarar las diversas maneras de controlar a los escolapios en un aula de clase, ya que son pocos los destacados por sus actitudes y aptitudes dentro de la misma. No es un secreto que las entidades de tipo gubernamental dicen, prometen u ofrecen recursos, los cuales se denotan como solo palabras que no aplican, pues todas y cada una de las ayudas o activos que en algún momento pregonaron otorgar, se desvían de su meta final, más aun, pueden minimizarse de tal forma que la llegada del activo fue poco, es decir mermado en cantidad y calidad. Entonces aseveramos que el gobierno juega un papel más que relevante al momento de levantar profesionales dignos de un mercado laboral que exige cada día más y paga cada vez menos, pues los procesos que se destacaron en otrora ya no son los mismos del caótico presente.

En algún momento de nuestras vidas tendemos a fundamentar preguntas donde una adecuada respuesta no puede existir, es propio de algunos culpar su frustración y desengaño de tipo laboral y profesional a todos y cada uno de los docentes que tuvo en su camino hacia el profesionalismo, así como a la inadecuada escogencia de una buena institución educativa, es decir, la mediocridad en plasmar o admitir errores es poca, ya que la vanidad no permite que la auto ayuda se vea de manera tan optima que puede solucionar inconvenientes a futuro con facilidad relativa, por esto es debido plasmar y asegurar, que la primera etapa de realización personal viene de sí mismos así como del reconocimiento y aceptación de fracasos, dudas, desaciertos, desengaños y equivocaciones generales que se pueden remediar en el transcurso del camino.

Los docentes deben ser más que un simple asesor, un guía, un mentor, deben reflejar que son dignos de confianza y dedicación como personas sencillas que permiten desarrollar una amistad basada en el respeto, teniendo de por medio las aptitudes del académico o los infortunios del mismo, de tal manera que su confianza crezca a partir de los desaciertos en clase, pues es allí donde surgen las posibilidades de moldear profesionales a futuro con carácter, para que tengan la suficiencia en adaptarse y enfrentar los diferentes cambios que el mercado laboral presenta en su actualidad.

Es mucho lo que abarca tan discutido y extenso tema, pero si es apropiado decir, que mientras no proporcionemos la suficiente importancia y dedicación a la manera como educamos a los alumnos primarios, secundarios y en carrera, no dejaremos de ser un país más del hemisferio con educación aceptable pero no excelente, lo que conlleva al mismo punto donde comenzamos, nos conformamos con lo que hay, pues el elitismo así lo dicta, no permitiendo el crecimiento de las personas dentro de una sociedad Colombiana, es acá donde surgen las dudas al momento de plasmar capacidades adquiridas con anterioridad las cuales se deberán dictaminar en el empleo para el cual fui contratado, ósea, ejercer con autoridad y control mis deberes dentro del sistema organizacional de tal forma que los errores sean pocos y las distinciones muchas.

La educación en Colombia se debe de evaluar, corregir y controlar de manera constante, no permitiendo que la mala toma de decisiones estropee a futuro las gestiones de instituciones educativas comprometidas con tal proceso, pues son varias las que se acogen al desarrollo de las personas dentro del sistema educativo, entonces se deberán inventar, recrear, innovar y establecer procesos óptimos tanto para instituciones públicas como privadas ya que ambas hacen parte relevante de todo lo mencionado con anterioridad. Se podrían sugerir varias alternativas, por eso dentro de mi osadía, establezco que una de ellas es concientizar tanto al docente como al escolapio de la importancia de un futuro lleno de oportunidades para personas aptas en materia académica, donde las oportunidades no son extensas pero las exigencias si, por ende un alumno preparado tiende a ser un digno perteneciente de una empresa x en un momento determinado, ejecutando sus labores con responsabilidad, empeño, esmero, acierto, asertividad y trabajo en equipo.

En diversas ocasiones se suele escuchar estudiantes inconformes con su proceso de aprendizaje, pero no hacen nada al respecto para que tal situación mejore, allí es donde entra a jugar el papel del docente amigo, que puede brindar un buen concejo en el proceder para dar solución a tal escoyo. Es potestad de la institución contratar docentes aptos, empezando por su formación personal y desarrollo dentro de sus hogares, donde la ética y los valores son primordiales para ejercer tan hermosa profesión, ya después se analizara las diferentes aptitudes del mismo aprendidas por medios académicos (estudios) o experimentales (laborales) complementado así un ocupante a un cargo listo y preparado para ejercer su condición dentro del establecimiento educativo.

Culminando en su defecto el escrito, otorgo disculpas a personas susceptibles con el tema, pero son solo particularidades de mi autoría creadas desde experiencias vividas, pues las palabras son el arma más fuerte que se tiene al momento de enfrentar situaciones difíciles y con las cuales se deberán corregir actos para incrementar bondades. Gracias.

Escritor: JUAN CARLOS MEJIA GIL

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