La generación del 98 – 4 parte

      78 comentarios en La generación del 98 – 4 parte

Como es sabido, el pluralismo liberal de la Restauración era un pluralismo garantizado de antemano. Descansaba en el compromiso, escasamente liberal, de la renuncia a la competencia por el electorado y prolongar la agitación política. Tenía que recorrer, de manera más bien autoritaria, al principio de la soberanía compartida entre el Rey y unas Cortes «fabricadas» lo que a menudo incluía disuasión y transacción-a raíz de la convocatoria electoral.
Los gérmenes, bien comprobables, de la politización popular de la primera mitad del siglo no se prolongaron en España en la difusión de los ideales cívicos y participativos, al estilo del proceso que erosionó definitivamente el poder de los notables en la Francia de la III República.

Pero este subdesarrollo tardío del espacio público en España no se puede hacer descansar en la pervivencia de viejas y estables influencias sociales. De otro modo, se consolidó con la colaboración eficaz de muy buena parte de los herederos del progresismo y de los políticos de raíces sociales modestas que, a cambio, aseguraban su
participación efectiva en el poder y en el consenso cotidiano.

Por bien que incluía algunos elementos antiliberales, el régimen fundado por Cánovas garantizaba una dosis innegable de pluralismo, que le ganó la colaboración de muy buena parte de las corrientes progresistas y democráticos. Este tipo de entendimiento para construir el pluralismo político de espaldas a la opinión pública no era hijo directo del fantasma de la subversión social o, al menos, esta no es una fórmula evidente. La generación que estableció el sistema canovista y que aún estaba en el poder el 98 se encontraba marcada por la experiencia de lo que había sido el Sexenio.

Incluso más que el riesgo de trasiego social, lo que parece haberles marcado es una imagen de irrefrenable y estéril inestabilidad política y, en especial, el fantasma de descomposición del Estado. Este era el peligro que se identificaba con los once meses de
la I República y con su contraposición de proyectos de Estado y el estallido de un humo de cantones.

Era en este clima cuando el proyecto autoritario del carlismo-y los carlistas bastante eran conscientes-había estado más cerca de hacerse realidad. Probablemente, se encontraba en juego la capacidad de autoorganización política de la sociedad burguesa, sin tener que recurrir a una tutela de signo autoritario que podía volver a replantear todo el edificio social.

En este sentido, la estabilidad del Estado era percibida como un requisito mínimo de civilización. Tal vez, las consecuencias políticas del Sexenio no estaban siempre marcadas por la experiencia del radicalismo social, que, a pesar de hacerse presente en algunos movimientos (pensemos en Andalucía o Alcoy), no alcanzó el carácter de la Comuna de París o no se manifestaba de manera patente en buena parte del movimiento cantonal.

Fuera o no acompañado de un riesgo más o menos grande para el orden establecido, el espectro de la descomposición del Estado o de la prolongada esterilidad de los gobiernos pareció intolerable para amplios sectores burgueses. Para un político de raíces inequívocamente liberales, como el joven Antonio Maura, «1873 fué un año tal que si hubieran quedada vivos los testigos presenciales, con Ellos solos, Mudos, sino que nada
dijes, estaría perpetuamente preservada la nación de Nuevos trastornos «.
Bajo estas consideraciones, ampliamente compartidas desde los conservadores hasta importantes sectores del republicanismo, se podía consolidar una especie de pacto de reconocimiento mutuo de las jerarquías de la España liberal. A partir de ahí, sin embargo, se generaba una dinámica que alejaba el escenario político español del de otros países-como Francia, Inglaterra o la Alemania unificada-, donde el desarrollo agitado de la opinión pública y el ejercicio creciente de la ciudadanía acompañaban el protagonismo de la política de masas desde finales de la década de 1880.

Es en este contexto, derivado de los consensos políticos dominantes-y no a partir de un supuesto fruto inevitable del retraso de la evolución social-, donde hay que situar la denunciada debilidad de la sociedad civil que se descubría con alarma en la España del «desastre». La alarma por este vacío era lógica, por otra parte. Fue aquella doble dinámica conflictiva y nacional-si se quiere, de clase y de identificación con el Estado nación-lo que permitiría absorber las tensiones internas mediante el mito de la República, en la
Francia del «sindicalismo revolucionario», o lo que preparó para la Burgfrieden, la tregua de los conflictos domésticos entre 1914 y 1918 la Alemania escenario, como ningún otro lugar, de la política de la clase obrera.Tampoc se daba aquí el grado de autonomía de la tradición progresista, heredada del Risorgimento por la Italia de Giolitti, ni la opción del catolicismo italiano para movilizar sus propias fuerzas frente a un Estado que no aceptaba como suyo.

Más de dos décadas después de la Restauración y con varios años de sufragio masculino, la España de 1898 mostraba el raquitismo que este terreno señalaba Silvela y que todos acordó de repente a reconocer. Como se vería en el futuro, se trataba de un hecho estable y difícil de dirigir: el verano de 1921 una dramática combinación de ineptitudes y componendas particulares, cubiertas con una fachada patriótica, conduciría a la inmensa tragedia del Rif, que favorecería el colapso del sistema de la Restauración dos años más tarde.
Más allá del signo de la evolución económica, la conciencia de este rumbo se. instaló sin remedio en 1898. Probablemente, no era una consecuencia inevitable, como a menudo se ha dado por supuesto, del «retraso» económico o del peso del mundo rural. Como muestran los estudios sobre la Francia meridional en mediados del siglo XIX, sociedades periféricas, agrarias y mal adaptadas a la lengua oficial podían experimentar un intenso proceso de politización y de adscripción republicana, capaz de recortar
la influencia de los poderosos tradicionales.

Autor: Wang Jung

Loading...

78 pensamientos en “La generación del 98 – 4 parte

  1. Pingback: std free dating site

  2. Pingback: best free lesbian dating sites

  3. Pingback: lovooeinloggen.com

  4. Pingback: good ways to start a conversation on tinder

  5. Pingback: plaquenil taper

  6. Pingback: paxil addiction

  7. Pingback: metformin for prediabetes

  8. Pingback: neurontin for anxiety

  9. Pingback: hair growth propecia

  10. Pingback: 25 mcg synthroid

  11. Pingback: diflucan storage temperature

  12. Pingback: priligy match

  13. Pingback: clomid miscarriage

  14. Pingback: prednisolone acetate tablets

  15. Pingback: generic for doxycycline

  16. Pingback: cheapest ventolin online uk

  17. Pingback: ivermectin otc

  18. Pingback: azithromycin canadian pharmacy

  19. Pingback: medication furosemide 40 mg

  20. Pingback: amoxicillin prescription cost

  21. Pingback: argumentative essay on business ethics

  22. Pingback: can you help me with my essay

  23. Pingback: what should i write my essay about

  24. Pingback: research paper write

  25. Pingback: essay writing service reviews

  26. Pingback: comprar viagra sin receta en farmacias

  27. Pingback: buy viagra

  28. Pingback: cialis 10 mg

  29. Pingback: where to get azithromycin for chlamydia

  30. Pingback: wat kost viagra bij de apotheek

  31. Pingback: viagra how to get

  32. Pingback: bgtdangs

  33. Pingback: viagra generic price in india

  34. Pingback: viagra tablets from india

  35. Pingback: Buy generic viagra online

  36. Pingback: can you buy sildenafil without a prescription

  37. Pingback: buy viagra from canada

  38. Pingback: how to purchase viagra

  39. Pingback: generic viagra over the counter canada

  40. Pingback: price of viagra 100mg in india

  41. Pingback: best place to buy viagra online reviews

  42. Pingback: https://www.jueriy.com

  43. Pingback: cialis online

  44. Pingback: online viagra

  45. Pingback: female viagra

  46. Pingback: free slots

  47. Pingback: online casinos

  48. Pingback: doubleu casino

  49. Pingback: cialis 20

  50. Pingback: cialis 5 mg

  51. Pingback: cialis generic

  52. Pingback: 20 cialis

  53. Pingback: catharine

  54. Pingback: Bovada

  55. Pingback: jasper

  56. Pingback: casino real money

  57. Pingback: best online casinos that payout

  58. Pingback: viagra pills

  59. Pingback: cash advance

  60. Pingback: installment loans

  61. Pingback: personal loans

  62. Pingback: online casino for real cash

  63. Pingback: play online casino real money

  64. Pingback: cheap viagra online canadian pharmacy

  65. Pingback: doubleu casino online casino

  66. Pingback: empire city casino online

  67. Pingback: vardenafil pills

  68. Pingback: vardenafil canada

  69. Pingback: vardenafil 20 mg

  70. Pingback: Buy cheap cialis

  71. Pingback: walmart pharmacy

  72. Pingback: cheapest ed pills online

  73. Pingback: impotence pills

  74. Pingback: ed pills

  75. Pingback: buy cialis online

  76. Pingback: is there a generic cialis available?

  77. Pingback: cialis from india

  78. Pingback: viagra professional

Deja una respuesta