SÓCRATES: LA FILOSOFÍA COMO ESTILO DE VIDA LLEVADA A SUS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS POR UNA PROFUNDA POSTURA MORAL

En la anterior sesión del presente Seminario se trabajó la parte final de la Apología de Sócrates de Platón. Aunque este Protocolo estará centrado allí (35e-42a) no quiero desconocer la totalidad del texto y la visión tenderá a ser más global y contextual, dada mi formación como historiador-politólogo y mi condición de novicio filósofo. Se postularon en dicha jornada los siguientes fundamentos de las ideas planteadas por este pensador ateniense: Sócrates conforma y plasma su Filosofía como forma de vida, es decir, para él la búsqueda y amor al conocimiento universal no se trata de un capricho sino de un mandato divino y -sobretodo- de un designio personal.

Esto confirma -pensando en su juicio, defensa y condena en 399 a.c.- que este “intelectual de la antigüedad” no estaba exento de creer en la religiosidad griega o -al menos- en una sensibilidad metafísica. Así mismo esto nos define que dicho “ideólogo” estaba dispuesto a lo que fuera por defender y ser consecuente con sus principios ético-existenciales. Sócrates considera el “servicio a dios” como un propósito honorable y consecuentemente a la Filosofía como una postura de Vida que se constituye en su caso como una respuesta al vaticinio del Oráculo de Delfos (Apolo): se trata de un aporte critico que es por un lado -esencialmente- una propuesta de revolución personal y al mismo tiempo una contribución a la situación de la polis y de su ley.

Su finalidad no solo es perfeccionar el actuar humano sino simultáneamente el sistema ciudad-estatal que se desarrollaba en su entorno desde la época de Pericles: respecto al último este pensador no quería dejar de ser partícipe pese a que no se sentía identificado con la mayoría de sus tendencias. Lo previo lo digo desde la interpretación de que se trató en su caso -en mi concepto- de un filósofo rebelde que sin embargo era un “localista” o ” nacionalista de la antigüedad” absolutamente interesado en mantener una profunda lealtad a su ciudad natal.

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A continuación presento una serie de postulaciones socráticas que me parecen revolucionarias y visionarias en la Historia de la Filosofía: tal como propone sabiamente este personaje en (30b) no procede de las riquezas materiales la Virtud en los hombres sino que es desde el arethé que las fortunas y todos los otros bienes surgen, algo que Jesús de Nazaret -curiosamente- recordará al decir (Mateo 6:33): “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura». Este provocador pensador griego es conocido por su excéntrica actividad vital e impacto como el tábano de Atenas. Esto Sócrates mismo lo manifiesta (tal vez haciendo referencia al caballo de Troya) al decir -analógicamente- que si el rocín es Atenas, él es dicho perspicaz insecto que está ahí (insólitamente dentro de la polis) para despertarlo de -lo que yo llamaría- su “taciturnez” (estadio mental pasivo o inactivo).

De tal modo promueve a la ciudad hacia su autocrítica y mejoría. Lo previo es reflejo de lo planteado por él como una forma de vida activa y transformadora: para dicho personaje la existencia no-examinada no es diga de ser vivida, por lo cual no acepta la proposición de que se le permita su liberación de la condena si accede a quedarse callado pues Sócrates refuerza el designio délfico-apolíneo planteando como fundamental en el actuar humano el pensar por sí mismo: cuestiona la autoridad y lo manifiesta abiertamente.

La “atopia” del pensamiento socrático no solo está dada por los mencionados conceptos sino también por el hecho de que él no interviene directamente -para nada- en la sociedad, sino que se dedica a instruirla desde la Filosofía: es en este contexto profesoral donde fue condenado bajo cargos de impiedad y corrupción de jóvenes, cuando tal vez en realidad se le culpaba indirectamente de un cargo político, esto es, haber sido quien tuvo influencia sobre Alcibíades -su exalumno-. De tal modo se acusa a los dos de la caída de Atenas frente a Esparta después de la Guerra del Peloponeso y la instauración del régimen de La Tiranía de los 30. Para Sócrates primero está la Filosofía y la Existencia reflexiva y cítrica que la Vida misma, y en este sentido prima la Justica y los Principios sobre todo lo demás, inclusive al punto de estar dispuesto a la misma Muerte por su causa: para él la integridad ética está por encima de cualquier acatamiento o libertad personal, lo cual muestra su entrega total tanto al compromiso moral como al ateniense, tan activo en aquella época.

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Sócrates logra hacer su defensa ante sus acusadores con argumentaciones mayéuticas claras y contundentes, sin embargo, tanto en este como en la gran mayoría de casos históricos prima un corrupto (por no decir putrefacto) poder político -uno que, miente, roba y mata- sobre la Verdad y la Justicia: es así que el pensador no es absuelto pese a sus demostraciones fidedignas y es condenado a la “pena capital”. Como ejemplificación de lo previo tenemos que Sócrates logra comprobar su piedad al seguir al oráculo y no solo eso sino que consigue evidenciarlo en referencia a su consideración como el más sabio de Atenas frente a los poetas, artesanos y políticos.

Lo anterior se expone en (29b): “…si dijera que soy más sabio que alguien en algo, seria en… que no sabiendo suficientemente sobre las cosas del Hades, también reconozco no saberlo». Se concluye así que es más docto el que es sencillo, sensible y humilde frente a su Ignorancia y se dedica desde ese presupuesto a buscar la Verdad, que aquel que presume de saber algo que en realidad no conoce: una persona de ese talente actúa así por aparentar, por convención o reconocimiento social; lo hace falsamente pues no es su esencia, es alguien que en realidad no conoce profundamente aquello de lo que tanto predica, y que por ende, nunca aplica.

He allí la postura revolucionaria de Sócrates frente al conocimiento y su transmisión en el ámbito personal y ético. Se trata de una terminante crítica a una sociedad donde la moralidad es casi inexistente. En esto veo una serie de interesantísimas posturas filosóficas que me parece se plasman de algún modo posteriormente en el Cristianismo primitivo. Hay además en este pensador una muy sugestiva postura frente a la intervención del sujeto crítico y no-convencional frente a los asuntos públicos tal como lo expone en (32a): “…Y no os irritéis conmigo porque digo la verdad.

En efecto, no hay hombre que pueda conservar la vida, si se opone noblemente a vosotros o a cualquier otro pueblo y si trata de impedir que sucedan en la ciudad muchas cosas injustas e ilegales; por el contrario, es necesario que el que, en realidad, lucha por la justicia, si pretende vivir un poco de tiempo, actúe privada y no públicamente.”. Reconoce así Sócrates los peligros de la vida política en la cual no participa directamente sino solo filosóficamente, y sin embargo… aun así… fue condenado! ¿Cómo hubiese sido si este suspicaz personaje ateniense hubiera sido un activista o militante de un modo más tajante? A pesar de esto vemos como en la posteridad es el impacto filosófico y no el político el que realmente transforma al mundo y permanece en las cosmogonías y paradigmas de la humanidad como referente de cambio.

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Procedo ahora a hacer un recuento de la situación final del ateniense en referencia a los aspectos acá resaltados: son varias las alternativas a la ejecución por cicuta a las que de una manera u otra puede acceder Sócrates: escapar antes de su sentencia mediante un soborno a los carceleros, ser prisionero durante un tiempo para cumplir su condena, el destierro o inclusive el mismo hecho de dejar de filosofar, pero ante ninguna consiente, puesto que se declara inocente y así hace su tutela ante el tribunal. No se subyuga, permanece firme en su Ética de la Verdad, Humildad y Pureza, no asiente a dejar su examen filosófico y crítica de la sociedad por su Libertad, ni accede al ostracismo ni huida porque su arraigo ateniense es tan fuerte que prefiere morir a dejar su ciudad o incumplir su ley.

Tampoco va a rogar porque lo liberen por misericordia por sus hijos y esposa, ni por su edad, ni tampoco suplicara a amigos o desconocidos que paguen su multa. En fin, Sócrates, un hombre auténtico, resuelto, de nociones claras e incorruptibles, comprometido y directo, es un ejemplo fidedigno de un ser con Moral: prefiere la Muerte a dejar de ser sí mismo o ser un siervo del conformismo social o cultural que siempre ha permanecido en la Humanidad. Su Dignidad está en primera instancia y no va a avasallarse o permitir que lo presionen ni va a resignarse a algo que va en contra de sus Principios.

Por todo esto último y todo lo anterior se erige Sócrates como figura de respeto de los Valores ante inclusive la situación más extrema de la condición humana como es la amenaza misma de muerte, tal como se dio muy intensamente con el mismo Jesús de Nazaret, quien nunca se vio doblegado en sus convicciones por más adversas que fueran las circunstancias, y con quien hallo respeto a Sócrates unas similitudes muy curiosas desde el punto de vista filosófico e histórico: se trata de un filósofo un tanto punk, prefiere -como el Che Guevara- morir luchando que vivir subyugado; muestra el confín de la rebeldía y de la lucha contra la Injusticia que es tan común es en la vida sociopolítica.

Pienso que Sócrates, habiendo sido ya inclusive -un brillante-soldado , llegó a un punto donde se desencantó del mundillo de la política gubernamental y se dedicó más bien al mundo de las ideas, al mundo de la política de vida, al mundo de la Filosofía y de la Educación donde sabría tendría un impacto infinitas veces más profundo, tal como -reitero- lo logro Jesús también: los dos, muriendo por sus convicciones y principios, han sido y serán recordados por eterno porvenir como decisivas figuras de la Historia de Occidente, personajes críticos y transformadores de la gran farsa y corrupción social y política de la humanidad, con el talante de estar dispuestos a la muerte por sus causas.

Esto tal como lo propuso Jesús : sobre la muerte no se puede hace nada, quien quiera conservar la vida la perderá pero tal vez quien la pierda por la Verdad y Justicia la ganará (Mateo 16:25)….. y como lo propuso Sócrates (Apología) la Vida no se ganará pues finalmente moriremos pero lo que se pude hacer es…. lo que tiene Valor…ser moralmente correcto, ser respetuoso, luchar -de nuevo- por la Justicia y la Verdad …. ; se trata de un hombre vigilante de que haya rectitud ética en todos los ámbitos de la existencia: así fue Sócrates, que gran personaje!: Le manifiesto Mi respeto y admiración!.

Bibliografía.

Platón (2006) “Apología de Sócrates”. En: Diálogos. Volumen 1. Traducción de E. Lledó. Madrid: Gredos.

Autor: Farid Jabba

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