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En mis cortos años de vida es la primera vez que una obra, cuya trama principal gira en torno a un asesinato múltiple, logra captar mi atención hasta el final de sus páginas. Debo confesar que el suspenso fue el ancla que logró mantener mi vista puesta en cada una de las líneas de “A Sangre Fría”, obra de Truman Capote”. El texto de género periodístico narrativo basada en hechos reales fue publicado en 1966. La obra, entre otras cosas, plasma los testimonios recogidos por el autor tras el asesinato de una familia estadounidense en Holcomb, Kansas el 15 de noviembre de 1959, crimen perpetrado por dos ex convictos motivados por la avaricia y la ambición.

Tras una excelente investigación de seis años, Capote relata los pormenores del crimen con eficacia literaria y astucia al momento de recolectar y relatar los hechos. Transporta al lector a campos de imaginación interminables acompañados de momentos de extrema ansiedad por conocer el producto final. Los matices de los personajes quedan perfectamente reflejados en cada una de las descripciones realizadas por el autor, quien con gran precisión, y basándose en lo ya conocido, logra, de manera muy acertada, contar gran cantidad de datos detallados gracias a su acceso a archivos policiales, informes forenses, correspondencia personal y el contacto directo con los acusados.

La obra está construida con una estructura no lineal, contada por el autor en tercera persona, combina la narrativa con el género periodístico del reportaje, a lo que después el autor calificó como “Novela testimonio”. Cargada de gran suspenso y realismo, con poca variedad de escenarios, pero, con multiplicidad de vaivenes acerca de las vidas que rodeaban a los protagonistas; logra compactar una historia, que si bien tiene gran cantidad de descripciones y su integración de imágenes en las mismas es nula, no permite que el lector pierda continuidad e interés en el relato.

Desde la descripción rigurosa de los homicidas los plasma como personas más afables y benignas que malvadas, descripciones poco consecuentes con los actos narrados en el texto, logrando familiarización y comprensión por parte de los mismos. Deja en el lector un estado de asombro y claridad nada somera sobre un suceso real del cual no se hubiese conocido si no se tiene esta espectacular obra contada de forma sutil y enajenadora como la de Truman Capote, ya que su olfato indagador lo llevo a grandes descubrimientos.

Por un lado, desde el enfoque policiaco, se puede ver como el periodismo de Truman Capote abarcó grandes maneras para desarrollarse y convergerse entre lo narrativo, lo informativo y lo investigativo; dejando de lado los grandes pilares bajos los cuales se rige esta profesión: la inmediatez y actualidad. Por otro lado, no es un secreto que grandes novelas escritas han sido llevadas al cine gracias a la excelencia de su narrativa, lo cual permite que los cineastas tengan un panorama más amplio para recrear la cinta desde lo escrito por el autor de la obra. Esta comunión entre literatura y el cine le ha dado gran resonancia mundial al periodismo narrado entre líneas adornadas con grandes detalles y descripciones, ya que la gente tiene la posibilidad de comparar entre ambas.

sigue siendo una obra literaria obligatoria en todos los cursos de formación académica universitaria en el campo periodístico y comunicacional. mi recomendación es que se pierdan entre la grandeza de la obra Truman Capote y tomen el texto entre sus manos para poder conocer la genialidad de las letras en conjunto con la imaginación propia encarnándose en la diversidad de roles y dejándose llevar por cada acto, sin dejar de lado el papel crítico que le permite al lector reconocer e identificar asuntos que, a vuelo de pájaro, son imperceptibles al entendimiento y la razón. Estas identificaciones hechas por parte del lector, le permiten visualizar el libro de manera distinta en cada oportunidad lectora.

Escritor: Diana Lorena Chávez Guerrero

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