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Existe un antes y un después en toda persona que se enfrenta a una realidad para la que ha estado preparándose tiempo atrás… termino mi diplomatura en Magisterio en la Especialidad de Educación Primaria. ¡Esa libertad, tan difícil de conseguir y cuando la conseguimos, tan difícil de utilizar..! Bueno, pues empiezo a enfrentarme a este nuevo reto que no sé por dónde coger pero supongo que fluirá sólo una vez que comience a escribir.

De pequeña pensaba que con esta edad iba a saber todo lo que tenía que saber, tendría un novio (o varios, je je je) rico, joven y guapo, tendría mi vida totalmente planificada, sabiendo muy bien lo que tenía que hacer en cada momento y sobretodo pensaba que mi sueño encarcelado se cumpliría: ¡¡¡sería una gran actriz reconocida mundialmente!!! ¿Qué paso? Pues es evidente que esos sueños (llamémosles ilusiones) que tienen los niños son muy bonitos e idílicos pero no suelen hacerse realidad. Qué niño no quiso ser alguna vez jugador del Real Madrid o qué niña no quiso ser profesora y jugaba con sus muñecos a enseñarles cuentas en la pizarra tan grande y bonita que le trajeron los Reyes Magos.

Realmente, me siento muy afortunada por poder tener ilusiones que me permitan volar y no estar aferrada siempre a la realidad. Pero sí, yo también al empezar el colegio quise ser maestra… supongo que por admiración hacia la persona que tanto me enseñaba y halagaba mis dibujos de vez en cuando.

Todo parece precioso y mágico cuando recordamos nuestra infancia para la mayoría de las personas, incluso para muchas cualquier pequeño intervalo de tiempo atrás fue tierno ” alguna vez. Y yo creo que deberíamos vivir más el presente para que luego cuando se convierta en nuestro pasado, no lo echemos tanto de menos. Por eso, intentaré vivir este presente de mi época de prácticas de esta preciosa profesión lo más intensamente posible para aprender todo lo que pueda y recibir muchos consejos de algunas personas muy válidas en su profesión y que cuentan con aquello tan importante para todo en la vida con lo que yo no cuento: la experiencia.

En cierto modo, sí que estoy siguiendo los planes que pretendía cuando no llegaba ni al metro y medio. Me estoy formando para ser profesora y espero que algún día pueda pequeño para que cada niño consiga ser lo que quiera en la vida, sin que nada ni nadie se lo prohíba e independientemente del medio en el que le ha tocado nacer.

Sé que las cosas no te las dan hechas y que hay que luchar por conseguir lo que se quiere. Y siento que tengo fuerza suficiente para conseguirlo. Está memoria representa para mí mucho más de lo que a simple vista parece. No es sólo un montón de papeles encuadernados con demasiadas letras, sino que representa el comienzo de una gran vocación que ha llegado hasta el día de hoy.

Representa, por otra parte, un pedacito de mi vida, decisivo para mí y para mi experiencia como futura docente. En ella he plasmado miles de sentimientos que surgían sin apenas esperarlo. Consejos, miedos, satisfacciones, esperanza… En ocasiones las palabras resultan inútiles cuando más las necesitas.

Espero que me dure por muchos años más esta ilusión, responsabilidad y ganas de trabajar que tengo en este mismo momento en el que comienzo, igual que en el instante que impartí mi primera clase en un colegio.

Escritor: Maria luz gomez alonso