¿CÓMO ES TRABAJAR EN UN CALL CENTER?

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Iniciar la búsqueda laboral suele resultar complicada, aún más cuando un individuo nunca ha trabajado. Reconocer que lugares son propicios para iniciar el desarrollo profesional, o cuál propone una tarea que no requiera experiencia ni títulos, es difícil y parece imposible. Pero, en ciudades grandes, entre las ofertas laborales publicadas en clasificados de diarios e internet, predominan las presentadas por el rubro telefónico, ya sea en áreas de atención al cliente, cobranzas, ventas o servicio técnico. Si bien las empresas de telecomunicaciones tienen muy deplorables referencias, el trabajo en ellas no resulta tan malo como se suele escuchar que es. Existen diferentes puntos de vista sobre la temática, y si bien todos son válidos, hay ciertos puntos a reconocer que muchas veces son dejados de lado.

Comenzando por el tipo de contratación que ofrecen, es positivo que ésta siempre es en blanco, con sueldos al día, en regla, beneficio de aportes jubilatorios, y obra social; un aspecto que es por demás interesante ya que no todas las ofertas laborales, actuales, tienen el beneficio de estar en regla (el conocido: trabajo “en negro”). Pertenecer a una empresa que ofrezca servicios de atención telefónica implica que se goce de una jornada laboral estricta; implica ingresar cada día a un horario determinado, y retirarse también a un horario particular, sin tener que realizar minutos u horas extras que luego no se abonen, sin llevar trabajo al hogar, sin el deber de, por ejemplo, dejar un salón limpio, acomodado y preparado para el día siguiente (porque de esta tarea se ocupa el personal de limpieza). También se puede mencionar como aspecto positivo que este trabajo brinda un ambiente laboral cómodo, con sillones respaldados, calefacción, dispenser de agua accesibles, y salones donde descansar equipados con televisión, sillones y juegos para distraerse; incluso la posibilidad de relacionarse socialmente con los demás empleados, y poder formar amistades.

Por otro lado, es cierto que tiene factores negativos, y éstos tienen un peso relevante en comparación con los factores positivos. La tarea telefónica afecta la salud del individuo de una forma casi completa; desde su capacidad cognitiva, hasta su deterioro físico. Genera disminución visual, auditiva, pérdida de memoria, incapacidad de prestar atención por períodos prolongados; problemas de postura, mala circulación sanguínea; y entre otros deterioros mentales, depresión, somnolencia y angustia. Pero no todos los pronósticos son tan desfavorables en este labor. Tales síntomas y problemas físicos, se presentan en casos de personas que permanezcan en este puesto durante un período mayor a dos años continuos.

Para concluir, se puede considerar que de necesitar un trabajo estable y fácil de obtener, la opción del Call Center es factible y apropiada, ya que también permite seguir una carrera universitaria/terciaria a la par (pues la carga horaria no supera las 6 horas diarias, las empresas otorgan días de estudio y examen, y cuando no hay llamadas por atender, existe la opción de leer apuntes, libros revistas, etc – siempre respetando lo que cada empresa disponga como regla de convivencia). Por otro lado, es necesario recordar, que una permanencia prolongada en este trabajo no llega a resultar recomendada y no debería ser la única opción en los objetivos laborales de cualquier individuo que busque tener éxito personal y profesionalmente. Optar por ingresar a un puesto de agente telefónico, para poder solventar gastos y tener un ingreso que permita financiarse económicamente, es correcto y funcional.

Deja de serlo cuando el puesto no tiene una remuneración acorde a lo trabajado, cuando las condiciones de contratación no superan las expectativas mínimas que cualquier interesado debería tener, y cuando el clima laboral genera daños y perjuicios en el individuo. Es un trabajo que implica un inteligencia capitalista; allí cada persona es un número más, y debe retribuir a su sueldo con números óptimos para la calidad pretendida por el empleador. Llegar a entender y aceptar tales condiciones y pautas, no siempre se logra, pero en la medida que no afecte la salud propia, se puede tolerar este trabajo e incluso puede llegar a resultar agradable.

Escritor: Ayelén Perrotta

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