CONFLICTOS VIOLENTOS CONTEMPORÁNEOS Y CULTURA DE DEFENSA. La fina línea entre el “bien” y el “mal”

      Comentarios desactivados en CONFLICTOS VIOLENTOS CONTEMPORÁNEOS Y CULTURA DE DEFENSA. La fina línea entre el “bien” y el “mal”

 La utilización del terror con fines ideológicos y políticos en el siglo XX, se ve reflejado en la propaganda por parte de los medios de comunicación. El ponente facilitó una distinción entre tres tipos de terrorismo: el “ideológico”: propio de los postulados políticos, el “identitario”: relacionado con los nacionalismos y finalmente el “fanatista”, que se puede ejemplificar con el grupo AL-QAEDA.

En el caso del ideológico se caracteriza por la transmisión de figura entre “buenos” y “malos”. De este modo se dicotomiza la población y se justifica el “bien” o el “mal” en términos fijos y estables, penalizando y criminalizando por cuestiones biológicas por ejemplo (ej. El asesino nace.) y fragmentando la población. Lo que se consigue con eso es tensar las relaciones de un país y conflictivizar de manera violenta las actitudes de los civiles y políticos. Pero esta es mi opinión.

El terrorismo identitario también hace correr serios peligros a las relaciones humanas. La identidad es algo necesario: necesitamos reconocernos en algo para poder constriur nuestros proyectos de vida. Pero si lo estabilizamos, lo remarcamos a nivel de nación y lo diferenciamos, desde una perspectiva violenta, es decir, terrorista, remarcamos y potenciamos el peligro de caer en fanatismos, que sería el siguiente terrorismo explicado en clase.

en algo, sin tener visión espacial ni contextual. Lo que conlleva, desde mi punto de vista, es la pérdida del contacto con la realidad y, si le sumamos una posición violenta, como es el terrorismo puede tener muy graves consecuencias. nace como instrumento de neutralizar estos tres tipos de terrorismo. Es necesario dar claridad y transparencia a la corrupción de ideas y acciones de los anteriores explicados. fueron escogidos por un anuncio en el periódico, que si indicar de qué se trataba, ofrecían una cantidad de dinero a cambio de la participación. Los jóvenes de la época. El experimento resultó ser una fuente de conocimiento interesantísima, aunque, desde un punto de vista moral, algo peligroso

TE PUEDE INTERESAR:   El caleidoscopio del voto en blanco en Colombia

Eso sí, es innegable que nos permitió conocer la fina línea que existe entre el “bien” y el “mal”. Al menos planteárnoslo. El resultado demostró que, personas que en principio no cometerían en sus vidas “normales” violaciones de derechos humanos, actitudes de violencia física y psicológica; personas que estaban en un estado psicológico sano, fueron capaces de cometer a través de un contexto lleno de violencia, tras tres días de simulación de la cárcel, atrocidades contra sus compañeros, abuso de poder y pérdida de conciencia de que en realidad lo que estaba ocurriendo allí no era más que un experimento.

Los guardias comenzaron a realizar abuso a los presos, y a utilizar la violencia física. Mientras que los presos formaron un vínculo muy fuerte entre ellos, que reforzaba un sentimiento de odio y rivalidad frente a los guardias. El reparto de los roles fue aleatorio. La reflexión que concluye este experimento, y por consecuente, la que relaciono yo con los tipos de terrorismo explciados, es que la línea que existe entre ser “bueno” o “malo” es tan fina que cualquier persona, teniendo en cuenta su contexto, es capaz de hacer malas acciones o buenas acciones indistintamente. Somos seres complejos. No se trata de que unos seamos buenos y otros malos.

Escritor: Carolina Herranz González