Desarrollo de nuevas habilidades

Es necesario que los internos de las cárceles adquieran hábitos y aprendan habilidades de comunicación y relación que les permitan la posibilidad de integrarse en contextos adaptativos socialmente y desarrollarse personalmente de una manera saludable y prosocial. En este campo es donde se inició el diseño de los programas de tratamiento para delincuentes, ya que la psicología dispone de una larga trayectoria de aplicación de técnicas de eficacia probada en la adquisición y mantenimiento de estos hábitos y competencias psicosociales.

En buena medida derivadas del condicionamiento operante, para favorecer el desarrollo de nuevos comportamientos relacionales adaptativos, se destacan las técnicas del refuerzo positivo y el modelado. El reforzamiento positivo tiene mucho que ver con la manipulación del contexto y de las consecuencias o refuerzos de la conducta. Los programas de clasificación interior de fases progresivas fueron el máximo exponente de este modelo teórico aplicado al sistema penitenciario; se basaban en los programas de economía de fichas y reportaban las ganancias, recompensas o beneficios penitenciarios (consecuencias o refuerzos) según los logros conductuales de los sujetos.

Así, las fases eran progresivas en cuanto a posibles ganancias y en cuanto a exigencias para los sujetos. Posteriormente, la clasificación interior ha evolucionado hacia áreas específicas de intervención especializada, en la que el reforzamiento positivo (ganancias, recompensas o beneficios penitenciarios) puede ir ligado a unas exigencias peculiares (de participación en determinados programas de rehabilitación) y el logro de objetivos terapéuticos.

En cuanto a la técnica del modelado , esta proviene de los estudios pioneros de MILLER y Dollard (1941 ) sobre el proceso de imitación de conducta y el desarrollo de Bandura y WALTERS (1963 ) del aprendizaje observacional o vicario . La técnica de modelado consiste en fragmentar en pequeños pasos una conducta social compleja que queremos que el sujeto aprenda, de modo que cada logro o paso que vaya aprendiendo de manera sucesiva (aproximaciones sucesivas a la conducta deseada final) se pueda reforzar de manera positiva. Este aprendizaje será facilitado por la presencia de modelos adecuados (otro sujeto o el grupo) en los que el interno pueda observar la ejecución de la conducta y así imitar el comportamiento perseguido. En este sentido es muy importante que los programas de tratamiento incorporen en sus sesiones el uso de modelos y el ensayo de conducta a través de la práctica de juegos de roles (role – play).

En cuanto a las aplicaciones en la intervención ambiental , el diseño de los centros penitenciarios las configura como sistemas de aprendizaje de pautas de comportamiento social , ya que la efectividad de la intervención mejora con el agrupamiento de los sujetos con características similares ( por tipología delictiva , por dificultades o problemas que tienen en común , etc. . ) , dentro de unidades específicas ( clasificación interior) , lo que facilita la imitación de conductas socialmente deseables y el aprendizaje vicario ( aprendizaje por observación de consecuencias gratificantes en los otros ) . Este sistema de clasificación permite a la vez que en cada unidad o dependencia se encuentren internos de todos los niveles de conducta del sistema de evaluación y motivación continuada, de modo que en todas las unidades hay internos que son modelos positivos de conducta adaptada; esto facilita el efecto de modelado, iguala el trato de los profesionales y evita ubicaciones en unidades que en momentos anteriores podían haber supuesto etiquetados estigmatizan tés.

En cuanto a las aplicaciones en la intervención grupal o individual, existen numerosas técnicas para reducir conductas inapropiadas. Tiene una gran eficacia la extinción de conducta, a través del manejo de contingencias: consiste en retirar las consecuencias positivas que pueda tener un interno por una conducta inapropiada, de manera que su aparición suponga la ausencia de recompensa (Tolman, 1951). Así, por ejemplo, la aparición de conductas desadaptativas, puede suponer » restar» puntos en los niveles de valoración del sistema de evaluación y motivación continuada, de forma que el interno pierde la posibilidad de acceder a determinadas ganancias. También son técnicas de aplicación individual el » tiempo fuera » (dar de baja un interno en una actividad para un período proporcional a la gravedad de la conducta inapropiada, o cumplir una sanción regimental de aislamiento del resto de internos, por ejemplo) y el aprendizaje de comportamientos alternativos a la conducta problemática, de los cuales el sujeto pueda obtener una gratificación (por ejemplo, canalizar la elevada activación fisiológica en la práctica del deporte).

Como técnicas para favorecer el mantenimiento de la conducta prosocial aprendida , se utilizan los contratos conductuales ( compromisos de exigencia de conducta con contingencias positivas determinadas ) , que toman forma en los programas individualizados de tratamiento , en el que el interno acuerda unos objetivos de rehabilitación con el profesional referente , las exigencias conductuales para alcanzarlos y los refuerzos positivos que puede conseguir con su esfuerzo y el logro de los objetivos.

(Generalitat de Catalunya. Departamento de Justicia)

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