Educación No Formal o Informal- Aprendizaje para la Vida

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El aprendizaje en sus tres subsistemas, formal, no formal e informal es una instancia innata del ser humano, producto de la interacción en un medio social, constantemente se adquieren experiencias tras una necesidad de subsistencia que transforman, enriquecen o sustentan las nociones acerca de la realidad. El conocimiento obtenido permite un crecimiento personal y/o profesional que son la base para el bienestar y la movilidad social no necesariamente provenientes de una educación principalmente formal.

A lo largo de la historia la enseñanza ha sido una instancia de reuniones de grupos de individuos que recibían educación informal según las necesidades o intereses de la época. Desde tiempos antiguos la educación se impartía para suplir una necesidad. Los nómadas hombres enseñaban a los más jóvenes del grupo a cazar y las mujeres a recolectar frutos y semillas. Luego pasaron a ser sedentarios, los hombres aprendieron a domesticar los animales y las mujeres a sembrar las semillas, transmitiendo esos conocimientos de generación en generación. Tras la eminente evolución y, con ello la creación de paradigmas sociales, las civilizaciones adquirieron nuevos conocimientos para mejorar su calidad de vida, construyeron instrumentos para automatizar procesos, y disminuir el tiempo y con ello mejorar la producción, siendo perfeccionados y utilizados hasta nuestros días. En la actualidad por ejemplo podemos observar como niños y jóvenes utilizan facebook, Whatsapp, Skype o Twitter sin participar de cursos sobre su funcionamiento, aprenden su utilización de manera informal por descubrimiento, por instinto, por motivación, por una necesidad de estar actualizados y a la vanguardia con la tecnología.

Con el transcurso de los años la forma de educar o de entregar conocimiento se fue estandarizando, ya no predominaba una necesidad en un grupo determinado, sino que se formalizó un sistema único y sincronizado de educación, donde cada país definió los criterios, los estándares y los modelos que se debían enseñar a todos los estudiantes por igual, segmentándolos en edades, pero no por necesidades, motivaciones o intereses. Y para evaluar la homogeneización se miden constantemente los logros de los aprendizajes con pruebas estandarizadas a nivel país. Donde muchas veces importan más los resultados, pues de ello depende el prestigio de la institución escolar, y lo realmente importante se deja de lado; el aprendizaje de los estudiantes.

Uno de los principales problemas de la educación formal en América Latina, ha sido la desigualdad, producto de diferencias sociales, económicas y culturales existentes entre los diferentes segmentos de la población. A modo de ejemplo: “La significancia que tiene la educación formal no es lo misma para un alumno que vive en los sectores acaudalados de la ciudad con toda la modernidad, avances tecnológicos y el capital cultural que tiene a su alcance, que para un estudiante de la misma ciudad pero de sectores marginales con padres ausentes, carentes de afecto, dinero, apoyo familiar y desertor del sistema escolar”. Si comparamos estos dos ejemplos de vida, obviamente la motivación de estos estudiantes por aprender no es la misma.

Esta disyuntiva genera constantes interrogantes en los docentes acerca de la educación: “¿Por qué todos los alumnos deben aprender los mismos contenidos curriculares, si no todos los utilizarán?, ¿Cómo se puede enseñar a todos los alumnos los mismos contenidos si en la sala de clase coexisten alumnos con diferentes necesidades y habilidades?, ¿Cómo se puede atender a las diferencias culturales, sociales, emocionales y étnicas que presentan los alumnos a través de una sola forma de enseñanza?, ¿cómo obtener buenos resultados en educación si se presentan tantas diferencias en un mismo sistema educativo? más aún ¿Qué hacer con el segmento de la población que deserta del sistema educacional formal por poseer habilidades o necesidades distintas a las imperantes en el sistema de educación?”.

Una de las tantas formas ideadas por docentes para atender a la diversidad cultural radica en “agradar al estudiante”, buscar nuevas estrategias, relacionar los contenidos con la vida cotidiana, o simplificarlos, utilizar material tangible. Pero cada una de estas estrategias tiene escasa efectividad, si el estudiante no entiende los contenidos, se niega a aprender, o simplemente no le interesa. Se aprende cuando hay una verdadera intención de hacerlo y eso siempre y cuando el contenido sea motivador o significativo para él, ya sea en instituciones escolares o bien en entidades no formales de educación; como grupos de jóvenes, alfabetización de adultos, programas de expansión cultural, o educación a distancia.

En la sociedad, en general se valora un solo modelo educacional, el que imparte la educación formal, la cual prepara a un segmento de estudiantes para la vida universitaria, o el trabajo, pero ¿qué pasa con los alumnos que desertan de este sistema, porque consideran que ese tipo de educación no es atractivo o atingente a sus necesidades?, ¿No podrán recibir educación o acceder a la educación universitaria por no ser parte del sistema formal? Sin duda que la educación informal o no formal debería ser una opción a considerar debido a que propicia aprendizajes significativos en estudiantes desertores del sistema formal de educación escolar, pues aporta conocimientos y aprendizajes para la vida y las herramientas necesarias para ser personas útiles a la sociedad y que muchas veces por su condición social, sicológica, étnica, cultural o por poseer otras habilidades y/o necesidades son excluidos del sistema formal y con ello de la sociedad.

Escritor: IRMA J. HUAIQUIAN NEIRA

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