El video: guión o no guión… ese es el dilema

A la hora de desarrollar una pieza audiovisual de cualquier género, ya sea de tipo documental o argumental, en lo primero que se debe pensar es en ese odioso pero necesario: ‘por dónde empezar’. Algunos creen que todo radica en prender la cámara y comenzar con la diversión, como se ve en muchos videos intuitivos que hoy en día presenta la Internet. Pero el trabajo audiovisual serio, en realidad, es mucho más que espontaneidad.Aunque no debe negarse la existencia de materiales de este tipo, que inician en el momento mismo de prender la cámara (como aquellos que se hacen con la familia, los de los matrimonios, o algunos noticiosos que se dan en el momento de los sucesos), son casos ‘escasos’ en donde primero se registra la imagen para luego saber cómo se contará la historia.

EL PODER DEL GUIÓN
Pero en la realidad existe un arduo trabajo previo antes de grabar que comprende la preparación del alma de ese producto final, ese que en algún momento tendrá el orgullo y la oportunidad de verse como un video proyectado en un enorme televisor, en el computador, o por qué no, como un producto de la gran pantalla. Por lo tanto, si se quiere lograr un proyecto audiovisual exitoso se necesita poner en marcha algunas recomendaciones prácticas y seguir cada uno de los pasos para estar en capacidad de desarrollarlo ‘con todas las de la ley’. Para ello, luego de definir qué se quiere hacer en la síntesis de una frase y tal vez hasta en una breve reseña de lo que contendrá este proyecto (argumento), se comienza con la acción sobre el papel. Para ello hay que entender que el guión no es otra cosa que esa carta de navegación del proyecto, esa guía que explica hacia dónde se dirige. Es tener el producto final, casi en su totalidad, pero por escrito, ya que determina las imágenes que contendrá, los personajes, diálogos y lugares en los cuales tendrá lugar la acción, entre otros.

EL GUIÓN LITERARIO Vs. EL GUIÓN TÉCNICO

Ya en este punto es importante conocer que existen dos tipos de guiones, el técnico y el literario, cuya diferencia radica en las especificaciones que contiene cada uno. El guión literario es una narración ordenada de la historia que contiene las situaciones, acciones, diálogos y sonidos que se pondrán en escena. Resulta ser similar a una obra de teatro puesta en papel. A continuación un ejemplo sencillo de cómo luce.Y en segundo lugar se encuentra el guión técnico, cuya elaboración es posterior al literario y tiene funciones y especificaciones diferentes. Por ejemplo, en él los diálogos no son tan importantes como la forma en la que se harán realidad las acciones.Es un escrito que contiene la descripción minuciosa de las escenas, y como su nombre lo indica, a nivel técnico: el movimiento de la cámara, junto con los actores (principales, secundarios o extras) que harán parte de cada escena, los equipos que serán utilizados, el arte en el escenario, el vestuario, el maquillaje de los actores, etc.

RUTA HACIA EL GUIÓN
También es necesario saber que previo a la elaboración del guión existen pasos muy específicos que permiten saber siempre al escritor hacia dónde va ese proyecto audiovisual. Es un plan concreto y de gran utilidad para su desarrollo. En este sentido se deben memorizar los siguientes pasos antes de la elaboración del guión:

1. Tener una idea o concepto, que puede ser de una frase. Contiene de forma abreviada la temática sobre la cual se desarrollará el escrito.

2. Luego sigue la sinopsis, mejor entendida como el relato corto de la trama. Es un escrito narrativo, sin diálogos, que describe de principio a fin las generalidades de lo que sucederá en el guión.

3. En cuanto a la escaleta o tratamiento es un preguión que organiza el desarrollo de las acciones y traza la continuidad que tendrá el escrito. En algunos casos incluye los personajes y la descripción detallada de las escenas. Ahora sí, es momento de comenzar con el proyecto audiovisual que se tiene en mente, ya que existe una base sólida para armarlo. Es hora entonces de desarrollar el plan para llegar al guión, el escrito definitivo y luego hacerlo realidad. No hay tiempo que perder, ¡hay que comenzar ahora.

Autor: Maria Carolina Reyes Merizalde