Energías renovables en Chile para el desarrollo sustentable

En nuestro país durante los últimos años, la demanda de energía eléctrica ha tenido un incremento sostenido. Una de razones que explica lo anterior es la instalación y operación de proyectos de gran minería en la zona norte. En este ámbito, se pueden citar procesos o grandes equipos intensivos en el consumo de energía eléctrica, tales como palas mecánicas de gran tamaño y otros equipos robotizados que usan grandes motores para su accionamiento, chancadores y molinos de minerales operados en base a motores sincrónicos de gran potencia y el proceso de electro-obtención de cobre característico por un proceso intensivo en el consumo de corriente continua. Otra razón en la creciente demanda de energía eléctrica es el uso cada vez mayor de artefactos eléctricos y electrónicos a nivel domiciliario, por crecimiento demográfico y por mayor acceso a estos artefactos desde el punto de vista de costos.

Por lo anteriores que se debe dar respuesta a esta mayor demanda y cuya tasa de crecimiento seguirá en aumento en los próximos años, mediante una estrategia que integre el sector público y privado basados en la sustentabilidad, que se puede definir como una actividad donde conviven en armonía el aspecto económico, social y medio ambiental. Esta respuesta ha surgido parcialmente desde el mundo privado con grandes proyectos de hidroelectricidad en la zona sur, pero que muchas veces no respetan el aspecto social y medio ambiental de la sustentabilidad. Así también, surgen iniciativas a nivel gubernamental que lentamente potencian el uso de energías renovables como “células” generadoras de electricidad a nivel residencial.

Las principales fuentes de energía renovable en nuestro país son la energía solar, eólica e hídrica, donde se extrae la energía desde fuentes naturales como la radiación solar, los vientos y los ríos, respectivamente. La generación de electricidad en base a energías renovables se caracteriza porque no desgasta la fuente natural que proporciona la energía y porque la generación de residuos contaminantes es mucho menor, a diferencia de la generación a base de fuentes combustibles como carbón, gas natural o petróleo, las cuales tienden a agotarse rápidamente y cuyo valor sufre grandes variaciones por costos de explotación (los yacimientos son cada vez más difíciles de explotar por su ubicación), producción (materias primas de menor calidad y reutilización de desechos para maximizar su aprovechamiento) y otros aspectos políticos (guerras u otros conflictos en las zonas de mayor explotación de las materias primas).

El concepto clave para la generación de electricidad en base a energías renovables a nivel domiciliario es el de “célula” y que ha resultado exitoso en países desarrollados como Alemania o Israel, donde se tienen instalaciones en base a paneles solares o generadores eólicos que suministran la energía necesaria en el domicilio, donde cada “célula” genera su propia electricidad y la energía que no es consumida se vende hacia la red eléctrica para consumo de otros usuarios. Esta estrategia requiere un fuerte apoyo a nivel gubernamental, con la existencia de subsidios que costean parcial o totalmente el alto costo inicial de este tipo de tecnologías. En nuestro país, existe un primer aporte en este sentido, con la creación de un subsidio para el uso de termo-paneles, ahorrando en consumo de costos asociados al calentamiento de agua, con un subsidio que bordea las 31 U.F, equivalente a $700.000 aproximadamente.

Nuestro país está al debe con el uso de este tipo de tecnologías tanto a nivel residencial como a nivel de grandes instalaciones generadoras, pues se estima que sólo el 2% de la energía eléctrica total disponible proviene de fuentes renovables. Para revertir esta situación, surge una iniciativa Estatal donde se posee una meta que para el año 2020 este valor debe incrementarse hasta un 20%.

A nivel de grandes generadores, en los últimos años existen diversos proyectos en esta dirección. La planta de generación de Energía solar “El Aguila” es la más grande instalada en el norte de Chile en el año 2013, aportando 2.4 Mega-Watts y en el año 2011 en la provincia de Arauco, región del Bio-Bio, se inauguró la primera etapa del complejo de generación con turbinas eólicas “Parque Eólico Lebu” con 539 Mega-Watts proyectados cuando finalice la última etapa.

Chile posee enormes potencialidades para el uso de energías renovables. La energía renovable más explotada hasta el momento ha sido la energía hídrica, que lamentablemente posee el mayor impacto ambiental y se contrapone a los principios de sustentabilidad. La hidroelectricidad posee un impacto negativo en las comunidades vecinas a la instalación, debido a que requiere el levantamiento de grandes embalses para almacenar aguas, inundando grandes terrenos y disminuyendo significativamente el caudal aguas debajo de embalse. En el desierto de Atacama se tienen grandes extensiones de terreno donde se pueden instalar paneles solares, en zonas costeras donde existen grandes corrientes de viento hay estudios previos que avalan el uso de generadores eólicos, mientras que en las costas se pueden instalar generadores mareomotrices que utilizan la energía de las mareas.

Sin lugar a dudas y como expertos a nivel mundial lo indican, la electricidad del futuro es la generada a partir de fuentes renovables. Es por esto que el fomento de su uso a nivel domiciliario fomentado con iniciativas del Estado mediante subsidios a la instalación de “células” de generación de electricidad, junto con proyectos industriales que aporten energía activa al sistema eléctrico basado en estas tecnologías, hará posible que nuestro país pueda avanzar hacia el desarrollo, de una forma sustentable.

Escritor: Hugo Garcés Hernández

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