ESCRIBIMOS COMO LEEMOS

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En una reciente encuesta realizada por el DANE sobre los hábitos de la lectura en Colombia mostró que el 48% de los colombianos mayores de 12 años leyó algún libro durante el año. Lo anterior se traduce en que menos de la mitad de nuestros coterráneos lee un libro. Claro que también se podría justificar diciendo que en el país la educación no llega a todos los rincones o que todo depende del nivel socio-cultural y que por ello los que más leen son los privilegiados hablando de “estratos”. Pero a esta época, este tipo de justificaciones no es viable teniendo en cuenta la actual revolución tecnológica, la cual es accesible a la gran mayoría del territorio nacional.

Es triste para muchos docentes ser testigos de la introducción a la lectura de un niño o niña comenzando su vida escolar porque se dan cuenta de que ellos no tienen acercamiento palpable hacia la lectura. A partir de la experiencia se ha podido observar como muchos estudiantes repelen la lectura como si fuera limón o vinagre porque sus hábitos de lectura no han sido lo suficientemente fuertes desde antes de su nacimiento y a la hora de escribir es más difícil el reconocimiento de letras y combinaciones entre ellas. Algunos se preguntarán en este punto ¿Por qué desde antes del nacimiento? La respuesta es sencilla ya que es importante resaltar que desde el vientre materno, el feto siente las voces externas y especialmente la de su madre. Si las madres supieran que el simple hecho de leerle a sus hijos desde antes de nacer no solo fortalece sus vínculos afectivos, sino que también les crea este habito que debería ser tan natural, seguramente leerían más a menudo y no observarían tantos errores ortográficos en los comentarios de algunos niños, jóvenes y adultos en canales o portales de internet.

Estamos en la era digital, en la cual algunas de las actividades de nuestra vida dependen de la tecnología. Cuando el niño-joven ya llega la secundaria y no se han cultivado en él los hábitos de lectura seguirá viendo estas actividades como obligación y como es un joven de la era digital, con el internet actividades como el “copy-page” vienen como anillo al dedo en lo relacionado con resúmenes. Después de pasar altos y bajos en lengua castellana el joven que está de camino a la adultez no le gusta mucho el inglés tampoco ya que no entiende las normas gramaticales y le parecen un tanto “confusas y enredadas” por lo que es necesario preguntarse: ¿Cómo se pretende que un estudiante aprenda idioma extranjero si se le dificulta su idioma nativo? Un estudio hecho por el ICFES arrojó algunos resultados no muy alentadores sobre la comprensión de textos y encontró que un solo un 53% de los jóvenes mayores de 15 años poseen niveles de lectura apropiados y en cuanto al inglés solo un 2% de los bachilleres de los colegios de calendario A y 24% de bachilleres de colegios de calendario B pueden describir sencillas acciones, planes y justificar sus opiniones en este idioma. Mirando un poco más hacia el futuro, el mismo estudio arrojo que solo el 22% de los alumnos que están próximos a graduarse de educación superior alcanzan este desempeño.

“El ser humano es un ser de costumbres” dicen por ahí y no es que solo lo digan sino que la realidad no lo contradice. Si lo padres no tienen el hábito por la lectura, en la mayoría de los casos a sus hijos no les gustará leer ya que todo viene del amor que demuestren sus padres durante sus primeros años a costumbres tan favorables para su vida como la lectura. Algunos padres tienen ciertas justificaciones como “trabajo todo el día” o “no tengo tiempo”, pero cuando los hijos y padres se encuentran juntos en casa, comen en cuartos separados (no en la mesa), mientras los padres ven televisión, los hijos juegan en el computador, o están en alguna red social. Debemos recordar que como padres y maestros nuestro compromiso comienza desde casa, porque los padres ciertamente también son los maestros de vida de sus hijos, son los que les enseñan a amar y en el colegio les enseñan algunos saberes para la vida; Si un joven ama lo que aprende muy seguramente su éxito escolar estará garantizado.
No obstante, el cerebro es un músculo, y como músculo debemos ejercitarlo, en ese orden de ideas, una de las formas más efectivas para inculcar hábitos de lectura es creando la costumbre de la misma en nuestros hijos desde el vientre materno, luego durante sus primeros años de vida hacer de la lectura algo tan normal e importante a tal punto que no se considere una necesidad u obligación; ello no solo permitirá mejorar nuestra capacidad de reconocer palabras, mejorar en la ortografía y abstraer ideas sino que también generará puntos de vista claros y definidos que resultan en una mayor capacidad de comunicación, comprensión del entorno y ¿Quién sabe? Hasta se adquiera una mayor comprensión del inglés.

Escritor: Ángela Maritza Benítez M.