Ideas para incentivar la lectura y escritura en un niño Lego-fanático.

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Lego es una marca de juguetes de muy diversos modelos para armar, dirigido a niños desde 3 hasta 99 años, entre los cuales me incluyo, pues también he disfrutado armando diversos modelos, algunos con mi hijo, otros con mi novia, fanática de los carros Combi. Realmente en esta marca hay todo un universo de diversidad de temáticas, tamaños y complejidades. Eso sí, ni hablar de precios que tienen un rango amplio, desde unos miles hasta algo más del millón de pesos colombianos.

Los niños pueden aficionarse fácilmente a este bonito hobby, pues las fichas son muy precisas y encajan perfectamente entre sí, los modelos armados se ven fantásticos, y a veces uno pensaría en dejarlos en exhibición. Los niños pueden jugar con el modelo, inventar historias y modificarlos en alternativas diversas, incentivando la imaginación de un futuro arquitecto, diseñador de ingeniería mecánica, civil, industrial, etc. Los manuales del juguete son totalmente gráficos, muy claros y precisos en la secuencia de armado.

Eso está muy bien. Pero a nivel de lectura, escritura y redacción, otras competencias que nos interesa que los niños desarrollen, ¿qué hacemos? Este es otro cuento. En los manuales de estos juguetes prácticamente no hay una letra y aunque los niños desarrollan importantes destrezas manuales y espaciales, en lectura y escritura se quedan cortos. De allí me surgieron algunas inquietudes para incentivar la lectura y escritura en un niño que disfrute estos juguetes y pensé en algunas ideas al respecto.

Primero, encontré en el mercado local, libros de Lego de algunas temáticas con textos cortos de lectura en inglés, con letra de buen tamaño, muy bien diseñados, con excelentes gráficas y completamente a color. Adquirí un libro de personajes de estos juegos que incentivara la lectura de una manera agradable. Con el libro, la idea es que el niño lea, ojalá en voz alta para corregir pronunciación, velocidad de lectura, pausas, y demás, por tiempos cortos de 15 a 20 minutos en una o varias tandas al día. Esto es clave, ¿acaso en pasadas navidades no hemos escuchado lecturas de la novena en personas de cualquier edad trabándose al leer los textos como niños aprendiendo a leer? Esto va de la risa a la pena, sobre todo con algunas expresiones de verbos con inflexiones del “vosotros” del castellano, que para algunos, suena muy raro.

¿Y después? Gran pregunta, ¿qué hacer para que el niño escriba? He pensado en motivarle la imaginación para que invente un personaje o él mismo personifique uno, que lo describa verbalmente para organizar inicialmente sus ideas y luego lo plasme en un texto similar a los que leyera, que invente una historia, una aventura en que se vea como protagonista con su nombre, su atuendo, sus artefactos, su ubicación geográfica, la época en que se desarrolle aventuras fantásticas, ya sea por tierra, mar, aire, espacio sideral, etc.; que nos participe de su imaginación. A este punto, si esto se logra, sería todo un hito.

Ahora, surge la pregunta, ¿el niño en qué escribirá y con qué? En papel y lápiz sería fenomenal. Pero en el mundo de los computadores, celulares, tabletas; el contacto de la mano con el lápiz tiende a perderse e inclusive, a no desarrollar adecuadamente los músculos de los dedos. Esto es un gran reto. Para ello sugiero incentivar la destreza en la mano, que el niño se enfrente a la libertad de un papel en blanco con un lápiz, que hagan el esbozo del personaje, escriba su nombre, una descripción y una historia completa, que dibuje el escenario del personaje. Para ello no necesita sino el apoyo de una mesa y una buena postura, no requiere equipos adicionales con baterías cargadas o conectados a una toma eléctrica, ni software antivirus, ni preocuparse porque el equipo se bloqueó, etc.

Sugeriría además, en lo posible, que los niños reduzcan el tiempo de la escritura en chats, mensajería, facebooks, entre otros, limitar que escriban tan mal como usualmente sus compañeros o amigos lo hacen con una ortografía atroz, y evitando malas prácticas de “escribir como sea, desde que el otro entienda…”. En este punto, realmente nada como un cuaderno o una agenda para que la habilidad motriz de la mano plasme ideas (ya hay niños con problemas de túnel carpiano!) que desarrollen un tipo de letra personal “entendible”, que se escriban y se lean ellos mismos, y claro, que nos aporten y enriquezcan con ese rico mundo interior de estos futuros hombres del mañana.

Escritor: José Alejandro Camargo

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