La indiferencia al origen como evidencia del hombre contemporáneo

El ser humano ha creado por medio de su inconsciencia social, de su reflexividad retraída y de su incertidumbre ontológica, a través del mal uso de la tecnología y la instauración de necesidades condicionantes, una nueva especie que lo aparta del mundo biótico; las máquinas, esto a falta del reconocimiento de su origen y su alejamiento del equilibrio natural.

no solo acabará con él si no también con todo rastro de vida material. A manera de concepto introductorio podemos inferir como tecnociencia al conjunto de interacciones complejas entre ciencia, tecnología, sociedad y naturaleza1 que han acompañado al hombre durante toda su evolución, sometiendo su propia existencia y limitando su valor bioético, considerado la base de su conformación integral como ser racional y espiritual.

A través del avance tecnológico y científico se ha creado una atmosfera de cables y hierro que se funden cada vez más en los órganos vitales del ser humano, una llamada tecnosfera2 que provoca una mejora en la calidad de vida según lo asignado por los medios de comunicación, sin prever los costos que estos beneficios generan al individuo y a su entorno; si bien el hombre ha desarrollado a lo largo de su camino una serie de técnicas para llevar a cabo todos los que haceres de su evolución, estas técnicas han producido a su vez artefactos que inicialmente fueron una herramienta para el ser humano en la construcción de su sociedad, pero en la postmodernidad han llegado a suplantarlo a el mismo.

La raíz de la falta de capacidad ética para el uso de la tecnociencia y la vulnerabilidad a la belleza de la máquina, es el deseo constante de perfección del ser humano para sí mismo y el querer sobrepasar los poderes de la naturaleza en la que está inmerso y de la que también está hecho; este a su vez radica en la concepción estructural de la felicidad a la que quiere llegar el individuo impulsado por una sociedad superflua, cada vez mas líquida, cómoda y artificial, acompañada del uso dependiente de artefactos, inutilizando sus funcionalidades propias y esterilizando su capacidad de razonar y crear que lo diferencia rotundamente de la máquina.

La falta de identidad natural del ser humano y el desespero por no hallar una imagen “real” de si mismo lo lleva a diseñar infinitas posibilidades de esta, a través de la compenetración en el ciberespacio en el que deja de ser una especie natural para convertirse en un tipo de la nueva especie creada (la máquina), hasta desaparecer la materialidad que lo conecta con el mundo al que pertenece; la tecnología representa avance para el ser humano, en cambio la naturaleza (el devolverse al origen) representa simplemente un retroceso, pero este es un proceso de reflexión necesario para aprovechar las herramientas que nos proporciona la tecnosfera y seguir ocupando el lugar natural que nos pertenece; el cuerpo, estorbo de la humanidad en la contemporaneidad es lo que nos lleva a conocer el mundo3, es lo que nos lleva a tener experiencias reales que son imperceptibles para el artefacto.

Toda la percepción del hombre se compila en acción a través de la fundamentación de una ética de la intuición, teniendo en cuenta los sentimientos, lo subjetivo y la imaginación; el ejercicio se ejecuta a través del aprendizaje de la naturaleza, descubriendo los secretos del equilibrio y la armonía intrínseca de esta, en el momento en que los sistemas artificiales contengan la «sabiduría sistémica” que está presente en la naturaleza habremos llegado a una experiencia de desarrollo real. La manifestación de la intencionalidad natural del hombre en el uso de su propia vida se basa en la compresión del paso del sujeto netamente material a uno digital sin desapropiarse de su identidad corpórea (biótica) y auténtica, generando estados de desarrollo sostenible4 para la continuidad de su especie y la satisfacción real de sí mismo, sin necesidad de competir con lo creado si no dándole su verdadero sentido de existencia, la complementariedad, estableciendo alianzas hombre-naturaleza que conllevan a un desarrollo tecnológico con sentido y objeto; la simbiosis se ejecuta a través de la formación de valores de cohesión social en donde otro aspecto importante del hombre se hace necesario, me refiero a la creatividad, que es la base para la evolución constante del pensamiento, la acción y deliberación humana, por medio de esta se generan  cimientos de adaptabilidad más no de destrucción y se manifiesta la capacidad crítica del elegir, que también es parte genéricamente natural del ser humano. (Toledo). alumno) si no involucrando objetos, sistemas, y entes diferentes al ser humano estableciendo un estrecho dialogo e integralidad con estos .

La vida de la especie no concluye en una sola generación, se hace permanente a través de los legados que se trasmiten y se sienten, la vida individual es transitoria pero al ver el mundo como un todo se cumple la finalidad de la especie humana que se enfoca en el disfrutar, el vivir y el transcender a este; hay que aprender del tiempo y a manejar el tiempo; la construcción de una visión idónea de la relación hombre – tecnología – naturaleza no termina con la conclusión de los parámetros discutidos, es un planteamiento constante, cambiante, que se nutre a través de la confrontación y el debate estando siempre dispuestos a escuchar y ser tan críticos de mirar que somos, que hacemos, que creamos y en que nos convertimos.

Escritor: Maria Camila Patiño Sastoque

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