LA SUBYUGACIÓN EN EL CUENTO “EL SUEÑO EL PONGO.”

En el siguiente texto se presentará un análisis del cuento de José María Arguedas, tomando como base las características de la Literatura Indigenista; para ello, se partirá desde la tesis de la   subyugación como representación de una realidad social en el cuento “El sueño del Pongo”. Para el desarrollo de esta exégesis, es menester hacer unos breves señalamientos sobre algunos aspectos generales de esta  narración y  el contexto social en el que estaban sumergidos los indígenas americanos, para tener una idea general acerca  del indigenismo literario, sus características y cómo se evidencian en el cuento.

 En un principio, mucho antes de que llegaran los españoles a América, los indígenas se apaciguaban bajo una intensa calma, gozaban de total libertad y convivían en sana armonía; pero con el advenimiento de los colonizadores  en su territorio pasaron a ser mano de obra de los colonos; fueron explotados, sometidos, doblegados, sacados de sus tierras y condenados a ser humillados; muchos murieron  en condiciones deplorables a causa del exceso de trabajo o de extrañas enfermedades que no fueron sanadas jamás.

Es por ello que, en vista de tan aberrante situación, muchos escritores como José Arguedas se dieron a la tarea de plasmar estos escenarios a través de textos escritos. Vale la pena destacar que Arguedas se crió en el campo; razón por la cual, tuvo pleno contacto con esa realidad funesta e ignominiosa  de la que se ha hablado hasta ahora y que  finalmente concretó e hizo cobrar vida a través de sus obras literarias; logrando con ello la creación de un movimiento literario que también se extendió al arte, la pintura y la música, y  cuyo eje referencial y protagonista es el pueblo indígena y, que hoy día conocemos como Indigenismo.

Por otro lado, cierto es que fueron los criollos quiénes escribieron sobre  las condiciones de los indígenas; aspecto que se convirtió en una de las características relevantes de ese movimiento, dado que los nativos pertenecían  a una cultura ágrafa  en la  que expresaban sus costumbres y tradiciones de forma oral; he aquí otra de las características del indigenismo.  Si bien, no eran las voces directas de nuestros marginados las que hablan en sus escritos, sino los pensamientos y preocupaciones de algunos criollos respecto a la situación de los indígenas, puede considerarse como una manifestación de las mismas.

 Ahora bien, el relato de Arguedas  es una traducción al español que él escuchó a un a un indio  umut  y, nos expone la historia sobre  un aborigen; es  narrada en tercera persona, constituida por dos personajes: el hacendado y el pongo; este último  de contextura débil, aspecto extraño, callado y sumiso, era sometido a toda clase de afrentas, hasta el punto de tener que  rebajarse como un  animal, tal como lo expresan las siguientes líneas: “creo que eres perro. ¡Ladra!-le decía. El hombrecito no podía ladrar. Ponte en cuatro patas-le ordenaba entonces- el pongo obedecía, y daba unos pasos en cuatro pies. Trota de costado, como perro- seguía ordenándoles el hacendado.”[1]

Con lo anterior, se puede apreciar a través de las vivencias del pongo, la situación de deshonra, aprehensión y crueldad que padeció el siervo  en manos de los esclavistas.Se comprende entonces con lo preliminarmente expuesto, que la subyugación es un elemento fundamental para formular una de las características esenciales de este tipo de  literatura: la denuncia de la explotación de los nativos, producto de un sistema económico, cultural, social esclavista y discriminador propio de la época colonial.

Lo curioso de esta narración es que aparte de ser una historia muy entretenida, en el fondo posee un propósito  subliminal que ser única y exclusivamente un cuento más de la tradición oral; este relato se creó además con la finalidad de exaltar la cultura y posición social que tenían los aborígenes en ese entonces; como uno de los planteamientos fidedignos  del indigenismo. Es por ello que, al finalizar el cuento el autor ostenta un acto de “justicia” a través del sueño del pongo cuando ambos son “embadurnados”, el hacendado con la miel y el pongo con excremento, y a su vez se les asigna  lamer el uno al otro, como se manifiesta en el siguiente aparte: “nuestro Gran Padre San Francisco, él volvió a mirarnos, también nuevamente, ya a ti ya a mi, largo rato. Con sus ojos que colmaban el cielo, no sé hasta qué honduras nos alcanzó, juntando la noche con el día, el olvido con memoria. Y luego dijo: “todo cuanto los ángeles debían hacer con ustedes ya está hecho. Ahora ¡lámanse el uno al otro! Despacio, por mucho tiempo.” [2]

Nótese la ingeniosa forma cómo se busca tomar justicia, partiendo de un  ambicioso pero ecuánime sueño; así, se consigue entonces que se reivindique en cierto grado, muchos de los padecimientos déspotas a los que fueron supeditados  los indígenas. Groso modo, en lo que a mí respecta, considero que el texto de Arguedas goza en primer aspecto de una gran riqueza narrativa; aunado a ello, guarda lealtad  a los principios del movimiento indigenista y  exalta los valores y las penurias por las que pasaron nuestros indígenas; claramente es un modelo que goza  de gran aceptación en el ámbito literario por la singularidad de su contenido  y  por el reconocimiento simbólico al que hace alusión.

Referencias:

[1] http://haravicus.blogspot.com/2008/07/el-sueo-del-pongo-de-jos-mara-arguedas.html

[2] Ibíd. Pág 2

Autor: Kelly Patricia Campo

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