Las instituciones sindicales durante el franquismo.

El franquismo representa una abolición absoluta de todas las instituciones de la República. Los sindicatos no son una excepción. Los cuarenta años de franquismo son una verdadera » corte » histórico con el sindicalismo de clase de la república. (Edo, 1979) El nuevo modelo de organización sindical, de acuerdo con el modelo italiano de Mussolini debe superar la lucha de clases, debe trascender: La empresa, como unidad productora, ordenará los Elementos que la integran en una jerarquía que subordine el orden instrumental a los de categoría humana y todos Ellos al bien común… Todos los factores que en la producción intervienen quedan subordinados al supremo interés de la Nación ( Fuero del Trabajo ) .

El sindicato es, pues, una misma organización donde confluyen los intereses de los empresarios y los productores (en el nuevo lenguaje). De todas formas la incapacidad e inexperiencia de los nuevos ‘ gestores ‘ sindicales hizo que el régimen intenta de ‘ recuperar ‘ a antiguos sindicalistas de la república para encauzar el funcionamiento de su nuevo modelo. El caso más conocido se refiere a la oferta hecha a Joan Peiró, encarcelado y condenado a muerte, a quien se ofreció la vida a cambio de que se integren en la estructura de la Central Nacional Sindicalista (CNS). Peiró fue ejecutado en 1942.

Durante los años 1950-1951 se producen las primeras huelgas en el país, entre ellas la huelga de tranvías de Barcelona. El discurso paternalista de la forma fascista española no va evitar la confrontación entre la realidad y los discursos. En el año 1953 se crean los primeros jurados de empresa, una especie de representación ‘ Unitaria ‘ en el interior de las empresas. Evidentemente los candidatos a ocupar estos ‘ cargos ‘ debían demostrar su adhesión al régimen, es decir, acreditar la ‘ confianza ‘ del Movimiento (el partido único).

Todo este embrollo de ‘ participación ‘ ha de explicar la teoría de los nuevos ‘ dirigentes ‘ que explican que contraponen la democracia sindical a la democracia de los partidos, en sí misma corrupta: El sindicato es la encarnación funcional de la democracia orgánica (José Solís Ruiz).

En el año 1958 se aprueba la Ley de Convenios Colectivos. Por otra parte se vive un considerable aumento de las huelgas. En el discurso oficial del régimen introduce una distinción semántica importante: se califican como » económicas» aquellas huelgas que serán toleradas, aquellas que se pueden finalmente aceptar como estrictamente reivindicativas y que no atentarían al concepto político mismo del régimen. Lo cierto es que la dificultad para tal distinción, para distinguir estas huelgas de las ‘ políticas ‘, siendo de por si imposible, sólo será un problema del mismo régimen. Alrededor del movimiento huelguista empiezan a vislumbrarse nuevas formas de organización espontánea entre los trabajadores: es el germen de las comisiones obreras.

Ninguno los años 1965-1967 el descrédito del sindical vertical es absoluto. Algunos empresarios conscientes de la incapacidad y poca credibilidad de la CNS negocian directamente con los trabajadores para solucionar sus particulares conflictos. En 1967 nacen públicamente las comisiones obreras. En las elecciones de 1966 los trabajadores, alrededor de las comisiones obreras, deciden participar y obtienen una amplia representación. La voz (bien difundida) de los sindicatos históricos era contraria a la participación, criticando el centrismo como colaboración con el régimen.

En el año 1974 el movimiento obrero español   se convierte en el eje vertebrador y en el motor social de la transición durante los dos siguientes años. Durante los años 1976-1981 se vivirá ya un auto transformación del régimen, la integración en el ámbito económico europeo ya es inevitable. Los gobiernos Suárez representan la derrota del franquismo reformista (‘el espíritu del 12 de febrero ‘, de Arias), pero también representan o escenifican una dependencia de la izquierda política respecto de los sus planteamientos. Se vivirá una renovación extraordinaria de las élites políticas, a derecha ya izquierda, con gente no comprometida con el antiguo régimen, por la derecha, y casi desconocidos durante la clandestinidad, por la izquierda (éxito de UCD sobre AP y del PSOE sobre el PCE). En el año 1977 se aprobó, en el marco del famoso consenso de la transición, la LOLS (Ley Orgánica de Libertad Sindical)

Autor:

TRANSICIÓN POLÍTICA Y MODELO SINDICAL.

 El movimiento obrero y la transición española.

 Josep Castells Casellas

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