Lo que tenemos que aprender, lo aprendemos haciendo

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 Ésta frase célebre de Aristóteles es una de las aristas que aborda la película LA EDUCACIÓN PROHIBIDA para hablar de las falencias del sistema escolar en Latinoamérica. Y es que vivimos en un mundo que estableció un aparato educativo funcional a una época pasada, y que hoy demuestra cada vez con más fuerza que está caduco.

Sin ir más lejos, la reciente toma masiva de colegios secundarios en Ciudad de Buenos Aires instala un llamado de atención muy fuerte en la educación media, que toca a todos los niveles del sistema escolar. Los chicos pelean por mantener en su currícula de estudios las materias prácticas y de taller por las que decidieron ingresar a la escuela técnica, y que hoy están en riesgo de reducción y reemplazo por contenidos de carácter básico y tendencia humanística.

Cuando somos chicos, todo nos genera curiosidad. Queremos saber el qué, el por qué, el para qué, el cómo, el cuándo y el dónde de cada situación que se nos presenta. Estamos abiertos a ese mundo nuevo que vamos conociendo y queremos abarcarlo, comprenderlo, hacerlo TODO. La película de Germán Doin nos muestra que la escuela, el sistema educativo que nos formó, se encargó de inhibir ese espíritu de curiosidad, la iniciativa de querer aprender. Para este ambicioso objetivo la escuela se valió y se vale de distintas herramientas que podemos encontrar sin investigar demasiado.

Éstas pueden ser EL ABURRIMIENTO, LA REPRESIÓN y LA REPETICIÓN, entre algunas otras. es la existencia desprovista de sentido, cuando ya no queda nada por perder, nada a que temer. El aburrimiento es el cansancio o fastidio causados generalmente por disgustos o molestias, o por no tener nada que divierta y distraiga. Se le suele llamar también hastío. Aquellos que se encuentran temporalmente aburridos pueden considerar su estado como una mera pérdida de tiempo.

 ¿Quién no dijo alguna vez que se aburría en la escuela?

Según la definición, del aburrimiento se desprende una falta de sentido, una pérdida de tiempo y una angustia provocada por este estado. Estamos hablando de una escuela cuya estructura se encarga de opacar la capacidad de exploración, de curiosidad, de investigación de los chicos. La posibilidad de “poner manos a la obra”, de probar y experimentar no son moneda corriente en las instituciones educativas. Al alumno se le imponen los conocimientos, se le dice qué hacer, cómo hacerlo. Se lo somete a un control exhaustivo y se lo priva de libertad para explorar.

Al mismo tiempo, muchas de las cosas que la escuela enseña no son verdaderamente necesarias para el desarrollo vital y social de los estudiantes. ¿Cuánto nos acordamos de lo que estudiamos en la escuela? ¿Cuánto de todo eso que estudiamos nos sirve hoy por hoy en nuestra vida cotidiana?

El aburrimiento invade cuando yo no tengo motivaciones. Pero los chicos están llenos de motivaciones, quieren saberlo todo, hacerlo todo porque ven cómo los grandes lo hacen. Entonces, ¿qué es lo que funciona mal en la escuela, por lo cual los chicos se aburren?

Los chicos están desmotivados porque la forma de enseñanza en la escuela es cerrada y desactualizada. Vivimos en una escuela influenciada por un sistema enciclopedista donde el maestro trae el conocimiento y los alumnos lo absorben como esponjas. El individualismo (reflejado literalmente en la estructura de aula y bancos separados, y el sistema de notas numéricas) corroe la interacción social, y la falta de un vuelco tecnológico acorde a los avances de internet y redes sociales hacen de la escuela un lugar estático y quedado en el tiempo.

Los chicos se aburren porque fuera de la escuela se manejan a otra velocidad, sienten inquietudes, las investigan, las resuelven y se apoyan en todo lo que tienen a su alcance para lograr estos objetivos. La escuela hace lo contrario, se cierra e intenta mantenerse de pie sostenida por la fuerza de la tradición y las costumbres.

Represión, (del latín repressĭo, -ōnis) es la acción y efecto de reprimir (contener, refrenar, templar o moderar). Implica la pretensión de impedir un comportamiento, o la de castigarlo una vez producido; y su conceptos opuestos son los de libertad y tolerancia. En ambos casos la represión se ejerce desde algún tipo de ámbito de poder, bien público o bien íntimo.

Según LA EDUCACIÓN PROHIBIDA, más del 90% de los chicos de 5 años de edad son potencialmente genios. Sin embargo, el porcentaje en la adolescencia se reduce a menos del 10%. Este índice refleja que el sistema escolar es ineludiblemente uno de los factores de aplacamiento creativo más importante en el desarrollo intelectual de una persona.

La escuela tiene un formato muy parecido al sistema carcelario, donde el orden y la disciplina, los tiempos y los recreos tienen fundamental importancia y determinan el régimen de premios y castigos. Los pibes se sienten presos durante las clases, y limitados incluso en los recreos. El timbre del final del día les alegra el espíritu porque saben que ahora serán libres y podrán vivir la vida haciendo lo que más les guste.

La escuela reprime desde su concepción y su estructura. No deja hacer, no deja ser a los chicos, y eso corrompe su talento creativo innato. La imposición y la autoridad funcionan como bloqueadores de la imaginación y dificultan la alegría natural que conlleva el aprendizaje.

Si uno se pone a analizar los manuales y textos escolares va a encontrar muchísimos contenidos acerca de las disciplinas que enseña la escuela. Contenidos entendidos como verídicos, que representan una parte esencial y fundamental de la realidad. Pero la realidad no está verdaderamente ahí. Como decía el slogan de la serie de televisión Los Expedientes X: “La verdad está ahí afuera”, a la realidad hay que salir a buscarla, experimentarla, mirarla, sentirla, tocarla.

El libro de texto es la mínima porción de esa realidad, lo que otros entendieron a través de su experimentación. Pero son los alumnos los que quieren escribir los libros; los que quieren plantar el árbol y ver su proceso de crecimiento; los que quieren conocer la Argentina que los rodea, su fauna y su flora, su clima; los que quieren descubrir sus personajes, su historia.

¿Por qué la escuela nos enseña a repetir y repetir la visión que otro tuvo de las cosas y que puso en un libro? Repetir y memorizar atenta contra la experimentación, contra la curiosidad que los chicos tienen acerca del mundo. El tamiz de las propuestas editoriales le quita el proceso de experimentación a los chicos, alejándolos cada día un poco más de la realidad que les toca vivir.

 los chicos de la escuela media se hicieron sentir. Tomaron escuelas y alzaron su voz en los medios pidiendo una enseñanza acorde y funcional a sus pretensiones sociales y laborales. Piden que los dejen experimentar, probar, inventar, arreglar, confeccionar, crear. .

Escritor: Juan Pablo Falco

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