Miguel Hernández, poesía humana, poesía de la libertad

La poesía contempla los instantes. No digamos sólo un instante dentro de una historia, sino el sentimiento y la emoción que produce ese instante. Es una memoria de emociones y sentimientos y el trabajo del poeta es, como en algún lado lo mencionó Amado Alonso, darle forma íntima con las palabras, darle, por decirlo de algún modo, objetivación a lo que se siente y a lo que emociona.

El poema produce emociones de diversa índole. En el poema contemplamos aquello que hace sentir la belleza, el amor, el desamor, la soledad, los miedos, la naturaleza, la búsqueda por la justicia y la libertad, todo aquello que habita y se agita dentro del ser humano. Dentro de los tantos siglos de historia, dentro de la historia por la lucha de la emancipación y la libertad humana, hay emociones, instantes poéticos que han llegado hasta nosotros, ahí están por ejemplo, los de Miguel Hernández.

Miguel Hernández nació en octubre de 1910 en Orihuela, Valencia, en el sur de España. Su padre se dedicaba al pastoreo y su madre a las labores hogareñas. A los nueve años inició su educación escolar, sin embargo, en 1925, por los graves problemas económicos que vivía su familia, abandonó sus estudios y se dedicó, presionado por su padre, al pastoreo de cabras. Lejos de abandonar sus inquietudes intelectuales, de manera autodidacta, Miguel Hernández continuó sus estudios y escribió sus primeros versos. Se convirtió en un asiduo visitante de la biblioteca pública de su localidad y de la biblioteca de Luis Almarcha, en ese momento sacerdote y canónigo de la Catedral de Orihuela, con quien mantuvo una constante amistad. Fue lector de los clásicos, de los autores de los Siglos de Oro y se aficionó por el teatro. Sus inquietudes lo hicieron integrarse a círculos literarios y teatrales locales. A su padre no le agradaba que Miguel estudiara tanto, y peor, que se dedicara a escribir poemas, por lo que tuvo que hacerlo a escondidas.

En 1931 viajó a Madrid para probar suerte, sin embargo, no la tuvo. En Orihuela publicó su primer libro en 1933: Perito de lunas. En 1934 regresó a Madrid y conoció a poetas de renombre como Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Jorge Guillén, Federico García Lorca y Pablo Neruda, que se encontraba en esos momentos en la Península Ibérica. Le publicaron poemas en revistas y entusiasmado por los logros sociales, las aperturas políticas de la naciente República Española, participó en 1935 en las brigadas pedagógicas que recorrían el territorio hispano. En 1936, cuando la República Española fue amenazada por el levantamiento de las derechas, encabezada por Francisco Franco, se incorporó al Ejército Popular de la República y se incorporó al Partido Comunista. Durante la Guerra Civil Española, 1936- 1937, realizó diversas actividades, tanto en cuestiones culturales y poéticas como de miliciano.

En 1937, durante la Guerra Civil, se casó con Josefina Manresa a quien conoció desde 1933 y a quien le dedicó prácticamente toda su poesía amorosa. En su obra poética la naturaleza está presente, el amor es una constante y sus convicciones políticas se expresan con inmensa sinceridad. Imagen de tu huella, Perito en lunas, Quién te ha visto y quién te ve, El Rayo que no cesa, son libros llenos de huertos, infancia, naturaleza, soledad, muerte, amor y erotismo.

La Guerra Civil Española también influyó en la creación de sus poemas. Su compromiso con sus ideales de libertad y sus actividades en diversas labores para sostener a la herida República Española participaron en sus quehaceres poéticos. Se sumaron a su obra los instantes de la guerra, la violencia, el hambre, nombres de combatientes y batallas que resistían el levantamiento de las derechas españolas apoyadas por el ejército Nazi de Hitler y Fascista de Mussolini. En 1937 publicó Vientos del pueblo, uno de sus poemarios más conocidos y que expresa su convencimiento por la lucha por la que decidió tomar parte.

A finales de 1937 nació su primer hijo, Manuel Ramón, quien murió meses después. De este trágico acontecimiento surgió Hijo de la luz y de la sombra y Cancionero y romancero de ausencias. En 1939 nació su segundo hijo, Manuel Miguel, a quien le dedicó Las nanas de la cebolla. En 1939, con la caída de la Republica Española y el triunfo de Francisco Franco, Miguel Hernández intentó huir, sin embargo, fue apresado cuando se dirigía a la frontera portuguesa. Se sabe que soportó golpizas y que se encontraba en pésimas condiciones sanitarias en prisión. Fue trasladado de un lugar a otro. Condenado a muerte, se le cambió la sentencia a 30 años de prisión, gracias a su amigo Luis Almarcha. Preso en Alicante, su estado de salud era grave y la tuberculosis lo destruyó. Se pidió nueva ayuda a su amigo Almarcha. Sin embargo, para ayudarlo en esta ocasión, pidió lo siguiente:

1.- Que se casara por la Iglesia.

2.- Que se retractara públicamente de sus ideas políticas, confesando su arrepentimiento, y declarara que lo mejor para España era lo que estaba sucediendo porque era una regeneración moral para el país.

3.- Que Firmara algunos poemas que le dieron ya escritos, de carácter religioso y conservador y

4.- Que renunciara a la publicación de Viento del Pueblo.

Rechazó las condiciones, sin embargo, decidió casarse para no perjudicar a su hijo ni a su esposa por las feroces políticas conservadoras que comenzaban con el régimen franquista. El 28 de marzo de 1942, a los 31 años, muere en prisión el poeta. Incluso, después de muerte se presionó a su esposa para impedir la publicación de Vientos del pueblo, ofreciéndole pagar toda la educación de su hijo, Josefina, con dignidad rechazó esa oferta. Miguel Hernández recoge los instantes del esposo, del amante, del padre, del militante y del miliciano por la libertad; en su obra se puede contemplar un ser humano que construye el mundo, un mundo ante el cual fue congruente, un mundo liberado a través de la poesía.

Escritor: Alejandro Martínez Lira

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