Miradas de la Educación Ambiental en la escuela secundaria

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La Educación Ambiental (EA) emerge en la segunda mitad del siglo XX como una propuesta necesaria para enfrentar a la problemática ambiental. Por lo tanto; el objeto de trabajo de la educación ambiental es el medio ambiente. En México, la incorporación de la educación ambiental al sistema educativo se inicia en la década de los ochenta, con la creación de la Dirección de Educación Ambiental, en 1983, en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, con lo cual se inicia su reconocimiento institucional.

Por lo tanto; la Educación Ambiental (EA) cuestiona las relaciones inequitativas entre el ser humano y el medio ambiente, evidenciando las representaciones antropocéntricas utilitaristas acerca del planeta. El objeto de estudio de la EA no se encuentra en la ecología, la biología o las ciencias naturales, sino en las relaciones entre los seres humanos, entre éstos y la sociedad, entre la sociedad y la naturaleza. El término medio ambiente incluye todos los factores bióticos y abióticos, de los cuáles depende el desarrollo de un ser vivo.

A partir de la reunión mundial de Estocolmo, en 1972, se inició la construcción de un primer movimiento en diferentes partes del mundo para abordar la problemática ambiental y mejorar el aprovechamiento de los recursos naturales del planeta, en beneficio de las generaciones presentes y futuras. A partir de esto se creó el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el desarrollo de un Programa Internacional de Educación Ambiental.

Asimismo, han sido muy importantes otras reuniones de los representantes de los países de la mayor parte del mundo en favor de una Educación Ambiental (EA), tales como el Seminario Internacional sobre Educación Ambiental de Belgrado en 1975, La Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental de Tbilisi (URSS, 1977), la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro (1992), el Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental de Guadalajara, México (1992), la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable (Johannesburgo, 2002) en la que se decidió proclamar el Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible el cual comenzó el 1 de enero de 2005 y terminará el 31 de diciembre de 2014.

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La incorporación de la Educación Ambiental al Sistema Educativo Mexicano resulta de la preocupación creciente por los efectos negativos de la destrucción ambiental en la calidad de vida de las personas. En las instituciones educativas resulta evidente que es necesario hacer algo para revertir las consecuencias negativas de las relaciones ser humano-naturaleza, es así como se han incorporado cambios en los planes y programas de estudio en México, tendentes a que los estudiantes actúen en favor del medio ambiente.

Debemos apostar por un cambio educativo que permita a los individuos construir nuevas reflexiones, conductas, saberes, información y prácticas, con las cuales emprendamos un nuevo camino hacia el mejoramiento del medio ambiente y hacia nuevas posibilidades de futuro para los seres humanos donde quiera que nos encontremos, y sin encontrar la clase o grupo al que pertenezcamos. La escuela no sólo tiene el deber de incorporar estrategias para conseguir ciudadanos ambientalmente educados, también debe predicar con el ejemplo, desarrollando acciones que incorporen a sus estructuras organizativas nuevos modelos de gestión y nuevas formas de aprovechamiento alternativo de los recursos.

No sólo debemos creer en una educación a favor del medio ambiente, sino en una nueva instrucción para cambiar estilos de vida de las personas y de su entorno, centrada en el sujeto de la educación. Empezar a cambiar aspectos elementales como lo son los hábitos cotidianos, las acciones de rutina del acontecer diario, los hábitos de consumo en el trabajo, en el hogar y en los espacios que habitamos día a día. De esta forma, será posible modificar globalmente al mundo y a la sociedad en la que vivimos.

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Por lo tanto; el quehacer y la práctica docente, así como su actualización y formación permanente en temas ambientales, pretende que los docentes cuenten con los conocimientos, información, herramientas didácticas, habilidades y reflexiones necesarias para que junto a sus educandos construyan una nueva relación más amigable con el medio ambiente, por medio de una Educación Ambiental, más crítica y reflexiva.

Finalmente; una educación basada en el conocimiento ambiental fortalece las acciones para contribuir a la transformación de la población y la preservación del medio ambiente del planeta. Aprovechando de que la Educación Ambiental se encuentra en las aulas de todos los niveles educativos, pero también en la educación no formal e informal; es importante, ampliar su campo de acción. Así ambientalizar las escuelas no es una consigna de los momentos actuales, es una necesidad, si se toma en cuenta que en ellas estudian y se forman los futuros ciudadanos que tomarán las decisiones del mañana. Por otra parte del desarrollo de la Educación Ambiental, debe partir de la formación de docentes con profesionalismo y dedicación; sostenidos por los aspectos didácticos y metodológicos de la enseñanza.

Desde la pequeña pero poderosa trinchera del salón de clases, el educador ambiental tiene un gran reto, y en cada aula que pise, en cada grupo de alumnos con quienes trabaje, en cada ámbito de su desarrollo profesional, debe dejar una huella diferente, comprometida con el medio ambiente, tanto la naturaleza como las relaciones con el ser humano. Con la Educación Ambiental se construyen pedacitos de un futuro. La “lección de educación ambiental” no se agota con presentar información sobre el tema, sino que los estudiantes deben enfrentarse a situaciones prácticas que les presenten un reto que, superado, les permita hacer frente a los problemas ambientales que les sean cercanos.

Escritor: Javier Anicasio Casiano