Modalidad textual de la minificción en el cuento panameño en el periodo (2000- 2012)

La sociedad panameña, requiere de personas bien preparadas académica e intelectualmente y con facilidad de interactuar en su contexto, para lograrlo se requiere de una buena fundamentación académica en el desarrollo de las habilidades comunicativas, entre ellas la capacidad de la  producción escrita. Uno de los tipos de texto que se  debe conocer y producir teniendo en cuenta  que sus características son los géneros literarios,  en este caso, los  relacionados con la minificción, por ser la modalidad textual que está en auge y que permite el dialogismo intertextual; es decir,  pone en juego el conocimiento de diversos textos dentro de un texto.

Sin embargo, nos preguntamos  ¿La minificción es un género? Su acrecentamiento está relacionada con los tiempos que corren: vertiginosos, hiperdinámicos, escasos de ocio y tiempo para la lectura; además  libre de las ataduras que despierta la sensación de que se pierde tiempo ante una  novela o un  cuento largo. Podríamos también pensar: ¿la brevedad sobreviene de una escasez creativa? No cabe duda de que se trata de una modalidad textual que ha ganado un importante espacio en el mundo lector, así como también en el ámbito académico. Existen ya talleres, concursos, congresos  para tratar las antologías y la gran producción literaria relacionada con este  tipo de textos.  A fin de intentar despejar algunas de los interrogantes, como la de brindar un espacio  en relación con   esta modalidad  en la literatura panameña se presenta este estudio.

Por lo dicho, se propone la siguiente  investigación “La modalidad textual de la minificción en el cuento Panameño durante  el periodo (2000-2012)”. El estudio    tiene como propósito presentar una tesis doctoral que proporcione la realidad del cuento panameño durante los primeros doce años del tercer milenio.

 ANTECEDENTES

El cuento  panameño apareció en 1930 con Rogelio Sinán, quien señaló el rumbo de la literatura panameña. Sin embargo, la generación vanguardista  juega un papel importante   con sus  temas cosmopolitas con personajes enfermizos,  llenos de pasiones  y de complejos que  valió del sueño del subconsciente, de la metáfora, la imagen, símbolos. Pero, como consecuencia del mundo globalizado e híbrido en que vivimos, surge la época moderna que le da un giro a la escritura actual. Para Lauro Zavala en La precisión de la incertidumbre: posmodernidad, vida cotidiana y escritura. Méjico: Universidad Autónoma de Méjico, 1999, señala:

“El cuento moderno ofrece o genera varias posibles interpretaciones y varios posibles desenlaces, de acuerdo con un sistema de interpretaciones posibles de carácter alternativo, pero no simultáneo. Un cuento es moderno por la manera como cuenta su historia, al multiplicar sus posibles desenlaces, todos ellos implícitos en el relato o al permitir varias interpretaciones a lo largo del relato mismo”.[1]

“El cuento posmoderno es interesante su verdad narrativa es de naturaleza intertextual, lo cual quiere decir que depende de las relaciones que su lector reconoce a lo largo de la lectura. Cada interpretación depende de las relaciones que su lector haya leído con anterioridad y de las asociaciones que establezca con otros contextos de interpretación”( Lauro Zavala: 14)[2]

La posmodernidad se utiliza para referirse a diversos procesos culturales surgidos durante los últimos 25 años  en distintas partes del mundo y como respuesta a distintas condiciones específicas de cada región; en la posmodernidad se enfatiza:

  • La interpretación por encima   de la intención original.
  • Se valoriza la parodia sobre la originalidad.
  • Se prefiere la incertidumbre sobre la verdad irrefutable.
  • Espacio propicio para la ironía, la autoreferencialidad y la paradoja.

Multiplicidad de voces literarias de nuestra contemporaneidad.

  • Escritura de mujeres que integran temas eróticos y políticos; íntimos y colectivos; cotidianas y ascendentes, mostrando así perspectivas propicias para el entendimiento de ambos espacios y a la vez, proponer formas de reflexionar.
  • Incorporación de la historia colectiva de un discurso narrativo de naturaleza auto  – referencial; metaficción historiográfica que dirige una mirada irónica  y paródica hacia el pasado, a la vez que relativiza la validez de toda interpretación, incluyendo la propia literatura.

La calidad de las obras literarias nacionales están representadas  desde el siglo X1X  con autores  panameños que   hablan de sus inquietudes,  de sus esperanzas  y que denuncian las injusticias sociales. Entre los que han estado a la vanguardia de esta actividad intelectual están: Darío Herrera y Salomón Ponce Aguilera.  De allí, que mencione en el siglo XX a Rogelio Sinán, con su minificción  “El vendedor de empanadas”. (1945) y que fue publicada en 1982.

Los cuentos de Rogelio Sinán representan una ruptura con temas, y enfoques anquilosados, al introducir ambientes cosmopolitas, sutiles incursiones en lo mágico, lo onírico y lo mítico. De allí que sus obras maestras de ficción breve en Panamá “La boina roja”, “A la orilla de las estatuas maduras” y “Hechizo”

Panamá desde la década del 90 se ha dado  una gran cantidad de cuentistas de diversas edades y profesiones hombres y mujeres escribiendo simultáneamente. Según Enrique Jaramillo Levi: “Este fenómeno del todo comprobable, consta de alrededor de  85 nuevos narradores de ficción breve que tienen al menos un libro   e cuentos publicado- otros  tienen entre dos y cinco- en los últimos 18 años”(2011:136).[3]

El autor plantea la   necesidad de  que se realicen estudios críticos- literarios   sobre esta nueva narrativa, con el propósito de que se identifiquen  las temáticas y las formas utilizadas por los autores panameños.

Según este auto:” los autores que escriben minificción o ficción breve responden a diversas profesiones, con estética individual, apartados de ideologías y estilos.

Entre algunos nombres están Allen Patiño, Consuelo Thomás,  Felix Armando Quirós Tejeira, Beatriz Valdés, Ariel Barría Alvarado, Carlos Orial Winter Melo, Melanie Taylor, Roberto Pérez Franco, Erika Harris, Eduardo Soto, Yolanda J. Hackshaw M., José Luis Rodríguez Pittí, Aida Judith González Castrellón, Carlos E fong, Lupita Quirós Athanasiades, Pedro Luis prados, Isabel Herrera de Taylor, Luigi Lescure, Anabel Miguelena, Héctor M.Collado, Gloria Melania Rodríguez. De allí que el autor Enrique Jaramillo Levi afirme: “cualquier estudio exhaustivo, sistemático y serio de la producción cuentística panameña de las dos últimas décadas revelaría que ningún otro género literario ha mantenido en nuestro país la tenacidad y la calidad sostenida de la que ha disfrutado el cuento”.( 2011: 137)[4]

También, está Fulvia Morales de Castillo en su  libro “Cuento que te quiero cuento” quien  realizó una labor crítica y de divulgación, mediante la mezcla de un libro de texto, acompañada de una rigurosa antología de la ficción cuentística panameña más reciente ”. (2011: 39)[5]

Otro libro de Enrique JaramIllo Levi “Tiempo al Tiempo” (Nuevos Cuentista de Panamá: 1990-2010)

La obra muestra que  la actual cuentística nacional de autores   continúan creando, como también  una pléyade de nuevos creadores, cuyas ficciones breves o minificción  representan novedosos filones de imaginación y oficio en el ancestral arte de contar historia.

Otro estudio de gran valor es el realizado por Florencia Elida Valdés en su tesis de maestría El microrrelato  panameño en el contexto de la posmodernidad

 (2008) Universidad de Panamá. El propósito  de este estudio  fue   encontrar  autores panameños  que  se han dedicado a la creación de este novedoso  fenómeno literario.

También está el  libro de la autora  Isabel Barragán de Turner,  Letras de Panamá. Historia Compendiada de la literatura panameña, quien divulga  la existencia de esta nueva generación, cuando   afirma: “nuestras letras se aproximan a las preocupaciones hispanoamericanas y también universales”.

( 2008: 287).[6]

La autora deja ver su honda preocupación por la existencia humana y agrega: “El arte y sobre todo la literatura, tendrá que abordar lo que increíblemente pasa todavía”. ( 2008:287)[7] Es más: “ Por ello, pronosticamos que la literatura panameña seguirá generando, como  hasta ahora, una expresión importante y comprometida”. ( 2008: 288)[8]

Por otro lado,  está también otra autora que valora y divulga la existencia de esta nueva generación en su libro “ Contrapunto” de  Margarita Vásquez.

También está el acercamiento del ensayo  crítico – literario  que presentara la    Nimia María Herrera Guillén en su libro “El cuento contemporáneo panameño”. Formas de expresión de los nuevos cuentistas que van desde la minificción al uso de técnicas modernas de narrar. (2012).

La autora en este ensayo afirma: “ la cuentística de hoy va hacia la minificción, el cuento ultracorto, género híbrido, donde lo fundamental es el sintetizar, de manera alusiva, lo mejor de la tradición popular y lo más complejo de la sofisticación literaria”. (2012: 10)[9]

La cita deja claro que la modalidad textual usada en el cuento  panameño en estas dos últimas décadas  va hacia la minificción; la cual está representada  por un gran número de antologías, revistas, libros, concursos y talleres literarios que permiten dar a conocer sus cuentos breve.

La generación estudiada por la autora tiene los mismos intereses y una gran  formación cultural debido a que  se reúnen en los mismos círculos para intercambiar ideas, encuentros universitarios, asisten a cursos de actividad literaria, entre otros.

Otro codumento de gran relevancia es el publicado por  Enrique Jaramillo Levi,   antología que contiene  180 minicuentos  titulado “SINCRONÍAS”  y en donde   Afirma que: “estas ficciones oscilan entre un párrafo y poco más de una página y media en su versión original”. (2012:15)[10]

Existe también un estudio realizado por Florencia Elida Valdés en su tesis de maestría El microrrelato  panameño en el contexto de la posmodernidad

 (2008)[11] Universidad de Panamá. El propósito  de esta tesis fue   realizar un estudio sobre  los autores panameños  que  se han dedicado a la creación de este novedoso  fenómeno literario y cómo se inserta en la posmodernidad.

Planteamiento general del problema

De qué forma la modalidad textual de la minificción está  presente en   el cuento panameño durante el periodo 2000-2012 cuáles son sus antecedentes  y cómo se ha venido desarrollando este durante   los primeros  doce años del siglo XXI.

La narrativa breve combina varios géneros literarios, pero la brevedad marca la diferencia al hablar de minificción. Recordar que esta modalidad textual surgió desde el siglo XX, pero que se torna  interesante en la  década de los noventas por lo que se observa un interés por esta rama de las humanidades, una literatura breve que poco a poco se abre paso  y en donde   Panamá   presenta una marcada producción  en los primeros  doce años del siglo XX1.

Sin embargo, pese a la gran producción existe una gran discrepancia en relación con su denominación, por tanto se dará el concepto que se tiene de esta modalidad textual.

Definición de cuento

El concepto de cuento proviene del latín, compŭtus, esto quiere decir cuenta. Se entiende por cuento  como el relato o narración, más bien corta, de un hecho,  que suele ser imaginario. Normalmente los cuentos se caracterizan por poseer pocos personajes, donde sólo suele existir un solo personaje principal. Además, su argumento suele ser más bien simple. Esta característica se debe a la escasa capacidad de utilizar recursos literarios debido a la brevedad de la narración.

Según Enrique Anderson Imbert lo define así:

“El cuento vendría a ser una narración breve en prosa que, por mucho que se apoye en un suceder real, revela siempre la imaginación de un narrador individual.  La acción ––cuyos agentes son hombres, animales humanizados o cosas animadas–– consta de una serie de acontecimientos entretejidos en una trama donde las tensiones y distensiones, graduadas para mantener en suspenso el ánimo del lector, terminan por resolverse en un desenlace estéticamente satisfactorio”.[12]

La definición que propone Guillermo Cabrera Infante coincide con la de Helena Beristáin en algunas partes, sin embargo, sin embargo él considera que la única forma de escribir cuento es por medio de la prosa.  El autor cubano dice que:

“El cuento es tan antiguo como el hombre.  Tal vez más antiguo, pues bien pudo haber primates que contaran cuentos todos hechos de gruñidos, que es el origen del lenguaje humano: un gruñido bueno, dos gruñidos mejor, tres gruñidos ya son una frase.  Así nació la onomatopeya y con ella, luego, la epopeya.  Pero antes que ella, cantada o escrita, hubo cuentos todos hechos de prosa: un cuento en verso no es un cuento sino otra cosa: un poema, una oda, una narración con metro y tal vez con rima: una ocasión cantada no contada, una canción”.[13]

Consideramos al minicuento como una narración sumamente breve (no suele tener más de una página impresa), de carácter ficcional, en la que personajes y desarrollo accional están narrados de una manera económica en sus medios expresivos y muy a menudo sugerida y elíptica. El minicuento posee carácter proteico, de manera que puede adoptar distintas formas genéricas y suele establecer relaciones intertextuales tanto con la literatura (especialmente con formas arcaicas) como con formas de escritura no literarias.

Mientras el minicuento contiene una narración completa y autosuficiente (y por lo tanto es de carácter tradicional), en cambio la minificción puede ser moderna y fragmentaria (como parte de una totalidad a la que pertenece) o posmoderna y fractal (como parte de una serie con cuyos otros textos comparte rasgos específicos). Por lo tanto, la minificción siempre surge como consecuencia de un acto de relectura irónica o paradójica de convenciones textuales, ya sean genéricas o ideológicas (o ambas) (Zavala, 2004: 1)

Desde esta perspectiva, los textos podrían reclasificarse en función de la lectura que se hace de los textos en un nuevo contexto. Pero para ello hay que tener en cuenta la diferencia entre la literatura moderna y la postmoderna: Así que no podría plantearse la distinción entre moderno y posmoderno hablando de autores (criterio clásico), ni siquiera de textos (criterio moderno), sino que esta distinción debe ser planteada a partir de las lecturas (criterio posmoderno). Y decir lecturas no equivale aquí a decir lectores, sino procesos La relectura posmoderna cambia el sentido mismo de la palabra “lectura” y le da una vitalidad extraordinaria. (Id.: 5)[14]

La minificción se da en el marco de la cultura de la posmodernidad y el primero en describirla fue Jean-Francois Lyotard: el dogma primario de lo que se llama postmodernidad sería que los grandes relatos perdieron legitimidad pero al mismo tiempo existe una nostalgia del relato perdido (Lyotad, 1984).

También, Lyotar Jean Francois asocia la Posmodernidad principalmente con la sociedad computarizada y con los efectos globales que resultan de la extensión de esas tecnologías electrónicas, efectos hoy conocidos como parte del fenómeno llamado globalización.

Denominación del objeto de estudio

Los estudios literarios a nivel hispanoamericano empiezan a considerar a la minificción (ficción breve) como un objeto de estudio científico a partir de la década del 80. Al respecto, uno de los trabajos fundantes es el ensayo de

Dolores Koch de 1981 que luego se convertirá en una tesis académica: “El micro-relato en México: Torri, Arreola y Monterroso”, Hispamérica X, 30 (1981) 123-130”. A partir de entonces, investigadores como Edmundo Valadés (Tlaxcala: UAT, 1990); Irene Andres-Suárez (Berna, 1995); Lauro Zavala (México: UNAM, 1996); Violeta Rojo (México: UAM, 1997); David Lagmanovich (Washington D.C.: 1996); Francisca Noguerol (Washington D.C.: 1996); entre otros, han edificado, en las últimas tres décadas, un corpus teórico sostenido y cada vez más especializado sobre este objeto de estudio.

Este reconocimiento académico e institucional de la minificción, como forma literaria autónoma y como objeto de estudio, es claramente tardío en comparación a su formación y desarrollo. Pues, según han sostenido sus especialistas, la ficción breve encuentra sus orígenes en la literatura hispanoamericana con el advenimiento del modernismo y las vanguardias, movimientos estéticos preocupados por la depuración del lenguaje (economía verbal), la experimentación y la fragmentación del discurso; con autores ya consagrados por la tradición como Rubén Darío, Jorge Luís Borges, Julio Cortázar; entre otros. Sin embargo, por mucho tiempo, no se le ha concedido un estatus literario por considerar su mínima o sintética extensión de poca envergadura o simples “juegos de lenguaje”. Por consiguiente, se han dado diversas denoinaciones sobre la minificción desde comienzos de siglo que no precisan su real dimensión genérica: estampas, prosas, apuntes, fragmentos, cuentitos, etc.

El  problema nominal de esta modalidad textual ha sido estudiada por  críticos y autores relacionadas  por su característica de  ficción breve, pero  que para  el estudio propuesto se   llamará Minificción. Ahora bien, tantos nombres que ha recibido la ficción breve afecta el canon establecido tanto en lo subjetivo como en su análisis. Esta situación da entrever que todavía no se han puesto de acuerdo en cuanto a su  denominación, por tanto Fernández Pérez afirma: “La singularidad de un formato que se presenta tan dúctil en el ámbito expresivo como resistente a la convergencia de miradas en el campo de la conceptualización académica”.

( Hacia la conformación de una matriz genérica…” 108)[15]

En realidad,  una nominación adecuada le daría otro giro a esta forma de narrar, por esta razón surgen términos nuevos, pero la mayoría están relacionados con la brevedad de los textos.

La situación, sobre el criterio para su denominación es por su extensión, su condición ficcional, su filiación genérica y su forma de narrar, así los términos sugeridos son: minificción, microficcipon y ficción brevísima, ambos aluden tanto a la brevedad como a su ficcionalidad.  También, están otros nombres como cuento breve, brevicuento, historias mínimas,  cuanto diminuto, cuento cortísimo, cuento en miniatura, minicuento, microrrelato, microcuento,  Además, existen  otros nombres: cuento instantáneo, ficción de un minuto, ficción rápida o ficción súbita.

La autora Dolores Kosh, quien  ofrece un estudio tanto para minicuento  como para el microrrelato . En el primero, se da  una concepción genérica y estructural muy parecida al cuento, pero con mayor brevedad, en tanto el   microrrelato responde a una concepción transgenérica con el uso de la intertextualidad, aprovechamiento de formas de escritura antigua, inserta  formatos nuevos que provienen de la comunicación moderna. La diferencia entre ambas denominaciones está en el desenlace: “en el desenlace del minicuento hay acción y un suceso que se narra” y en el desenlace del microrrelato no sucede nada en el mundo, sino en la mente del escritor (y a veces en la del lector cómplice)” (Retorno: 23).

Dolores Koch . Ella da el siguiente ejemplo de minicuento,

El juicio

Se encontraba en medio del tribunal, todas las miradas de los jueces clavadas negramente en él. Esperaba la sentencia.

–Lo condeno a vivir para siempre –dijo uno de los esqueletos.

Gabriel Jiménez Emán (2005)

Y como ejemplo de microrrelato:

A primera vista

Verse y amarse locamente fue una sola cosa.

Ella tenía los colmillos largos y afilados.

Él tenía la piel blanda y suave: estaban hechos el uno para el otro.

Poli Délano (1975)

En estos casos, el método de Koch (2000) se cumple claramente: el primero tiene un final fáctico y el segundo termina con un comentario del narrador. Pero no siempre es así.

Mientras que Lauro Zavala simplifica los criterios de esta distinción y establece que minicuento se refiere” a textos ficcionales narrativos de estructura tradicional y el microrrelato  contiene textos breves de naturaleza híbrida y estructura poco convencional” (Cartografías…265).  Lauro Zavala (2008), por su parte, expresa que ―mientras el minicuento tiene un inicio catafórico (es decir, anuncia lo que va a ser narrado), un tiempo secuencial, un lenguaje literal, un narrador confiable y un final epifánico, anafórico y concluyente, en cambio para Lauro Zavala: «La minificción es la narrativa que cabe en el espacio de una página», nos dice el mexicano, teórico del género y  remarcando como fundamental su narración. Sin embargo,  la extensión de esta narración presenta ciertos nombres, según la extensión, por tanto  propone: “cuento corto de mil a dos palabras ; muy corto de doscientas a cien palabras  y ultracorto de una a  cien palabras (cartografías: 86,98).  La minificción tiende a ser lúdica, alegórica e intensamente intertextual…‖ Explicita como una de las características literarias de la minificción el tener ―un final catafórico (es decir, un final que anuncia lo que está por ocurrir. Ya había expresado antes (Zavala, 1999) una idea muy interesante al respecto:

En el cuento ultracorto el final puede ser epifánico, pero no forma parte del texto mismo. Esto es evidente, por ejemplo, en las viñetas de Julio Torri, Guillermo Samperio o Eduardo Galeano. En estos casos, respectivamente, hay la sensación de fragmentación, alegorización o condensación. Si el texto es el fragmento, el atisbo o la síntesis de una totalidad mayor, el texto mismo señala hacia esta totalidad de manera implícita, y por lo tanto no requiere de un final definitivo. La conclusión está más allá del texto, en la totalidad a la que apunta.

Una afirmación de Rosalba Campra (2008), se relaciona con lo dicho por Zavala: “[…] en el caso de la microficción, estamos en presencia de textos de desarrollo implícito: textos que implican sobre todo la capacidad del lector para descifrar el silencio que está alrededor, detrás, dentro de las palabras”‖.
La escritora española Clara Obligado lo compara con el haikú japonés, y nos dice que » vértigo, seducción, vislumbre; el lector debe rematar su efecto, entrar en un proceso delicado de lectura desentrañadora y reiterada. Y resumirlos es sumarles palabras»[16]
Por otro lado, está   Irene Andrés- Suárez, quien  en el prólogo” La era de la brevedad”. La autora  agrupa los términos en dos bloques. Entre los más usados, por un lado están: microcuento, minirrelato, microrrelato, minicuento pueden tomarse como sinónimas  ya que   “designan al   texto literario ficcional en prosa; articulado en torno a los principios básicos de brevedad, narratividad y calidad literaria”[17].Por otro lado, la minificción, microficción o ficción mínima le designa ”una supercategoría literaria poligenérica (un hiperónimo), que agrupa a los microtextos literarios en prosa, tanto narrativos[…] como a los no narrativos” (20-21).[18] En otras palabras todo microrrelato es una minificción, pero no toda minificción es un microrrelato; en cuanto a  las formas genéricas híbridas,Andrés Suárez será necesario valorar en cada caso si pertenecen al género del micorrelato ´por sus características o si se trata de formas transgenéricas.

El concepto de brevedad, que es el rasgo más evidente y destacado por la crítica

-al menos en sus inicios- resulta controvertido. En primer lugar, la extensión es un

concepto relativo que ha de vincularse a una tradición literaria concreta y a un momento determinado, es decir, la concepción de lo que es breve y de lo que no lo es depende de factores histórico-contextuales o, si se prefiere, diacrónicos y sincrónicos, que se ven afectados por el ámbito geográfico, cultural, lingüístico y literario. En segundo lugar, la nomenclatura según la extensión encuentra dificultades para fijar los límites que se toman como referencia. Y, por último, no parece que este sea un criterio válido para distinguir manifestaciones literarias cuyas características definidoras apuntan hacia rasgos pragmáticos, semánticos y discursivos que no se pueden medir exclusivamente por el número de palabras.

En realidad, en algunos casos se trata de neologismos   semánticos, debido a la denominación de este nuevo fenómeno, han surgido términos científico a los s como nanocuento ( José María Merino), microscópico( Fernández Ferrer… La mano)  ( Fernández Ferrer, 2Contar& descontar” 25-34). Además se le ha dado término a partir del juego de palabras y la paranomasia, como descuentos, utilizado por Raymond entre otros, o textículos usado por Julio Cortazar o Alejandra Pizarnik ( valls, Soplando…30). Otras términos peyorativos, relato enano, embrión de texto, resumen de cuento, cagarruta narrativa o chistecito. (Violeta Rojo, Breve Manual… 12)[19]

Por su parte, Juan Pedro Aparicio ahonda la denominación llamándole relatos cuánticos aplicados al concepto de materia oscura y cuanto procedente de la física. De esa manera relaciona la materia oscura, no visible y perceptible por sus efectos gravitatorios.
La española Francisca Noguerol sostiene que esta forma breve, «que raramente supera la página de extensión», se diferencia del cuento tradicional «por sus tramas ambiguas, personajes abocetados, lenguaje multívoco y finales sorprendentes»[20] [21]

La investigadora venezolana Violeta Rojo señala, como características del género, «su extrema brevedad», «economía de lenguaje» y «carácter proteico», «que exigen la participación del lector».

La escritora argentina Ana María Shua apunta como característica en el relato hiperbreve su profunda inclinación hacia lo fantástico.
Otro escritor y especialista del género, también argentino, David Lagmanovich, los describe como «cuentos concentrados al máximo, bellos como teoremas», y que desafían «nuestras maneras rutinarias de leer». Es más, aplica un método semántico: texto verbal (+ verbalidad), se excluyen los textos no verbales como las películas, anuncios, pinturas; minficción (+ficcionalidad), excluye  formas no literarias( prensa, anuncios por palabras; el microrrelato ( + narratividad) no toma en cuenta  formas literarias breves  como poemas, microtextos dramáticos épicos, dado que se consideran relatos narrativo escrito en prosa ( El microrrelato…23-28)

Cabe señalar, que David Lagmanovich en su reciente libro  “Abismos de la brevedad” (2013), editado después de su fallecimientopresentado por el Maestro en Literatura por la UNAM Javier Perucho,  dijo: “ el libro que presentó en compañía de Liliana Calatayud, quien estuvo a cargo de la edición completa del libro, es útil porque permite deslindar el microrrelato de la poesía y poema en prosa. Agregó también Perucho : “En su texto, David Lagmanovich establece lo que es mini-ficción, que es igual al microrrelato y los diferentes sinónimos que se utilizan para hablar de este género literario. Es más Javier Perucho calificó el libro como: “tremendamente bello, porque el autor es poeta, dramaturgo, ensayista y pedagogo, cada una de estas cualidades están dosificadas en los seis estudios que componen el libro”. Agregó: “el autor tiene facilidad de palabra que permite una ligereza y destreza para moverse en campos inciertos del género” ( 2013 Vigésima edición de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU), Editorial UV)

Con base en lo expuesto por Javier Perucho, en relación con este nuevo libro Abismos de la brevedad de David Lagmanovich, podría afirmarse la teoría dada por Lauro Zavala, en cuanto al término minificción, sinónimo de microrrelato y otras denominaciones, pareciera que da luces en cuanto a la aceptación del nuevo género literario.

Otro autor es  Raúl Brasca, en su libro “Todo tiempo fue peor”, exactamente en su último tema de minificción “La participación del público” donde dice: “El título del libro, creo, tiene que ver con ese sentimiento, aunque la microficción que se titula así parezca no tener que ver con eso”. La microficción de  este autor contiene un gran sentido del humor por lo que agrega: “ porque lo dicho con humor es alegórico o irónico, traslada al lector a establecer su valor de verdad”. Además agrega: “Encontré en la microfición el formato ideal para ejercer la crítica porque el poder de fuego de su humor irónico es arrasador. Tal como corresponde al género, la crítica en la microficción nunca es directa, se hace mediante tiros por elevación, se da entender mucho más de lo que se dice”. (Luis Pulido Ritter,2013. Entrevista). También, habría que agregar que el libro “Mecanismos de la brevedad” en donde trata de corroborar la existencia de los finales microficcionales “silencio constitutivo o “la elocuencia del silencio”, sobre el final de las microficciones.

Además, para justificar la elección del término de  minificción  podemos analizar los elementos compositivos de estas palabras. Según la Real Academia Española, mini-, que procede del latín, significa ‘pequeño’, ‘breve’ o ‘corto’; ficción, que procede también del latín significa Clase de obras literarias o cinematográficas, generalmente narrativas, que tratan de sucesos y personajes imaginarios. Obra, libro de ficción. Si, según el avance de la vigésima tercera edición del Diccionario, la primera acepción de cuento es ‘narración breve de ficción’, el término minificción resultaría breve obra narrar, el primero es un término amplio que incluye cualquier forma de narrar y el segundo se refiere a un género específico.

RASGOS GENÉRICOS

Los rasgos propios de la minificción o microrrelato, porque ambas palabras son sinónimas, según el último planteamiento de David Lagdanovich en su libro El abismo de la brevedad”es frecuente encontrar características que se consideran constantes y definidoras de esta forma literaria junto a otras variables que no se pueden hacer extensivas a todo el paradigma, aunque sean relevantes en gran parte del corpus. Esto se debe en gran medida a la ductilidad de la forma y a la constante innovación a la que se ve sometida. Sin embargo, es pertinente  plantear que según este autor ambos términos son sinónimos porque contenen los mismos rasgos genéricos.

Entre los rasgos que con más frecuencia se han estudiado, revisaremos los que

consideramos que pueden perfilar el paradigma del microrrelato: brevedad extrema,

densidad sémica e indefinición semántica, virtualidad narrativa, complejo proceso de

creación, exigencia de un lector competente, complicidad en el pacto de lectura y

posmodernidad. Como conclusión, abordaremos la minificción  como un hecho literario, cuya caracterización ha de realizarse en función de un conjunto indisoluble de rasgos

enfocados desde diversas perspectivas teóricas.

Brevedad extrema

La brevedad, rasgo imprescindible en el microrrelato, plantea dos problemas fundamentales: su medición, es decir, cuánto de breve ha de ser un microrrelato para ser

considerado como tal; y su vinculación con otras características, con las que se establece

una relación de causa o de consecuencia.

Como ya se ha mencionado, las precisiones sobre la extensión del microrrelato

están sujetas a condicionantes temporales, espaciales y culturales. En el ámbito

hispánico, esta extensión se ha acotado por el número de palabras o por el número de

líneas, aunque existe cierto consenso sobre la idoneidad de una página impresa. Esta

última opción, además, se relaciona con aspectos pragmáticos como la unidad de efecto,

el impacto sobre el lector y las nuevas estrategias de lectura que facilita dicha extensión.

Violeta Rojo señala que la extrema brevedad está en el origen de cualidades

como el lenguaje preciso, la anécdota comprimida, el uso de cuadros3 y el carácter

proteico (Breve manual… 60; “El minicuento…” 49-66).[22] También Irene Andres-Suárez

establece una relación lógica entre la brevedad y rasgos de varios niveles: formales, que

atañen a la sustancia y a la progresión de la narración, al perfil de los personajes, al

tratamiento del espacio y del tiempo, a la economía verbal o a la voz narrativa;

temáticos, como la intertextualidad, la tendencia a la metaficción, la sátira o el humor; y

estructuras, que afectan a las formas del discurso o a la relevancia del título, el inicio y

el cierre (“El micro-relato…” 86-102).

Otros autores consideran que la brevedad es la consecuencia de la creación de

una situación narrativa única en cuya construcción los elementos narrativos

fundamentales -acción, espacio y tiempo- pueden estar sólo sugeridos (Epple,

“Brevísima relación…”4).

En cualquier caso, se ha de relacionar la brevedad del microrrelato con el

proceso de creación, el resultado textual y el proceso de recepción.

Problema social

¡Cómo está representada la modalidad textual de la minificción en el cuento panameño?

  • Existe un gran número de autores panameños que  escriben minificción.
  • Contienen las obras escritas, ya sea individuales o antologadas, una minificción serial.
  • Existe hipertextualidad en las minificciones escritas por   los autores panameños.
  • El autor de minificción escribe textos fronterizos de diversos géneros

( poesía, ensayo).

  • ¿Qué formas de hibridación genérica minificcional  existen en las obras escritas por los autores panameños?
  • ¿Cuáles son los antecedentes canónicos de la minificción utilizados por los escritores los panameños?
  • ¿Cómo se manifiestan la minificción literaria en los escritores panameños, en relación con la creación fragmentaria (moderna) y la creación fractal (posmoderna)?
  • Ulitizan estrategias textuales de la minificción  los escritores panameños.
  • ¿Cuántos tipos de cuentos breves que  escriben los autores panameños?
  • ¿Qué hipotextos (modernos o posmodernos) subyacen en las obras de los escritores panameños?
  • ¿qué modalidad textual usan los autores los autores en el cuento panameño?

Pregunta central de investigación

¿Cómo ha evolucionado el cuento panameño y su relación con las características de la minificción  presentadas en las  obras literarias escritas por los autores panameños (2000- 2012) .

Objeto construido:

La modalidad textual de la minificción en el cuento panameñodel cuento panameño y  su relación con las características de la  minificción presentadas en las obras literarias escritas por  autores panameños (2000-2012).

Objetivo General

Analizar la existencia de la  minificción en las obras escritas por los autores panameños ( 2000- 2012) y su relación con la evolución del cuento panameño.( Todavía no la he corregido)

Objetivos Especifíficos

  • Clasificar las obras escritas por los autores panameños, según la extensión de la obra escrita.
  • Identificar los rasgos minificcionales  en la obras literarias de los escritores panameños.
  • Identificar  los diversos tipos de cuentos según su extensión.
  • Identificar las diversas formas de hibridación genérica utilizadas por los escritores panameños.
  • Identificar la incidencia de autores canónicos que hayan influido en los  escritos de los escritores panameños.
  • Reconocer los hipotextos modernos o posmodernos que subyacen en las obras escritas por los autores panameños.
  • Identificar, mediante los textos seleccionados, el uso de la intertextualidad.

Hipótesis

H1: Existe relación entre la minificción utilizada por los escritores  (2000-2012)  en la evolución del cuento panameño.

10. Justifica10. Justificación (Resaltar los aspectos innovadores y originales que el proyecto aporta):

La investigación sobre la  modalidad textual de la minificción en el cuento panameño durante el periodo  (2000-2012) tiene como justificación el valor que representa esta nueva modalidad narrativa  en  la enseñanza en general.

Los textos extremadamente breves han sido los más convincentes en términos pedagógicos en la historia de la cultura. Este es el caso de las parábolas (bíblicas o de otra naturaleza), los aforismos,[23] las definiciones, las adivinanzas[24] y los relatos míticos. Su propia diversidad y su poder de sugerencia pueden ser probadas al estudiar la multiplicación de antologías y estudios de estos géneros de la brevedad[25]. Tan sólo en el caso de los mitos, recientemente se ha llegado a comprobar la universalidad del mito de la Cenicienta, cuya estructura narrativa

es más persistente aún que la del mito de Edipo, pues constituye un relato breve característico de casi toda estructura familiar.[26]

  •  La  práctica la minificción ha   sido utilizada  como apoyo para la enseñanza de un idioma extranjero, para la adquisición de la práctica periodística, para el estudio de la identidad cultural, para el aprendizaje de la organización gramatical o para el reconocimiento de estilos psicológicos, perfiles ideológicos o géneros literarios; de la misma manera pudiera  ser implementada a nivel superior en los cursos de idiomas, periodismo, sociología, psicología, teoría del discurso o literatura, especialmente en la crítica y el análisis literario.
  • En realidad,  la utilización  de la minificción es porque  sirve de herramienta para estudiar la teoría literaria, ya que  paradójicamente los  elementos comunes a la minificción y otras formas de la escritura pueden ser estudiadas en ésta precisamente, porque están ausentes, pues la naturaleza de la minificción es alusiva y metafórica y su principal arte consiste en su capacidad para comunicar con mayor efectividad a partir de aquello que no dice.
  • Implementar  “Talleres de Creación Literaria”, en todos los niveles de la educación   con el propósito  de que la lectura de la minificción sea interactiva. Esta nueva modalidad permite la  interpretación y la  producción de un hipertextos dentro y  fuera del aula de clases.
  • Para que a través de la tecnología se convierta en un cibernauta y mediante el cibertexto utilice programas interactivos con el propósito de que el lector elabore su propia interpretación, que participe con una intervención sobre la estructura y el lenguaje del texto mismo, convirtiéndose en un coautor activo frente a la forma y el sentido último del texto. Así el cibernauta presentará una realidad textual autónoma y sin referentes externos.
  • Permitirá  la producción de nuevos juegos literarios, así como la creación de talleres literarios de carácter interactivo y a la escritura de cuentos virtuales de carácter multimedia.


[1] Lauro Zavala.  La precisión de la incertidumbre: Posmodernidad vida cotidiana y escritura. Méjico: Universidad autónoma de Méjico 1999.

[2] Lauro Zavala.  La precisión de la incertidumbre: Posmodernidad vida cotidiana y escritura. Méjico: Universidad autónoma de Méjico 1999: p.14

[3] Enrique Jaramillo Levy. Con calma y buena letra. Colección Testimonios Nacionales.Panamá. 2011: p136

[4] Enrique Jaramillo Levy. Con calma y buena letra. Colección Testimonios Nacionales.Panamá. 2011: p137

[5] Enrique Jaramillo Levy. Con calma y buena letra. Colección Testimonios Nacionales.Panamá. 2011: p139

[6] Isabel Barragán de Túrner. “Letras de Panamá”. Historia compendiada de la literatura panameña 2008: 287

[7] Isabel Barragán de Túrner. “Letras de Panamá”. Historia compendiada de la literatura panameña 2008: 287

[8] Isabel Barragán de Túrner. “Letras de Panamá”. Historia compendiada de la literatura panameña 2008: 288

[9]   Nimia María Herrera Guillén “El cuento contemporáneo panameño”. Formas de expresión de los nuevos      cuentistas que van desde la minificción al uso de técnicas modernas de narrar. 2012: p.10

[10] Enrique Jaramillo Levi. Sincronías ( 180 minicuentos). 9Signos. Grupo editorial 2012: p.15

[11] Florencia Elida Valdés. “El microrrelato  panameño en el contexto de la    posmodernidad. 2008”.

[12] Enrique Anderson   Imbert, Op. Ot., p40

[13] Guillermo Cabrera Infante, “Y va de cuentos”,  Letras libres,  Num. 33,  Año III,  México,  septiembre 2001,  p.12.

[14] Lyotard, Jean-Francois. La condición postmoderna, Madrid: Cátedra, 1984.

[15] Fernández, José Luís (2005). “Hacia la conformación de una matriz genérica para el microcuento.p108

[18][18][18][18][18] Andrez-Suárez, Irene. “El microrrelato: caracterización y limitación del género” Poéticas del microrrelato. David Roas, Ed. Madrid: Arco Libros. 2012. 20-21 págs.

Fernández, José Luís (2005). “Hacia la conformación de una matriz genérica para el microcuento”.Literatura y lingüística, número 016, Universidad Católica Silva Henríquez, Santiago de Chile. 2005.

18.Noguerol, Francisca. “Micro-relato y posmodernidad: textos nuevos para un final de milenio”, Revista Interamericana de Bibliografía, XLVI, 1-4., 1996 pp. 49-66.

[20] Rojo Violeta (Breve manual ampliado) para reconocer minicuentos Caracas, Venezuela. Ed. Equinoccio. 2009:p.12

[22] Rojo aplica al microrrelato la teoría de los cuadros o marcos (frames) planteada por Umberto Eco

(Lector in fabula. Barcelona: Lumen, 1981). Los cuadros son representaciones que forman parte de

nuestro conocimiento del mundo así como de la tradición cultural y artística. Su empleo tiene múltiples

implicaciones, ya que permite al autor omitir partes de la sustancia narrativa y condiciona la recepción:

cuando el lector los reconoce establece relaciones intertextuales y comprende el texto en un nivel más

profundo. La autora ejemplifica en distintos minicuentos los tipos de cuadros enunciados por Eco:

cuadros genéricos o esquematizadores de las reglas del género, cuadros-motivo, cuadros situacionales…

[23]Mario Satz: Truena, mente perfecta. La sabiduría de los proverbios. Barcelona,

Helios, 1997.

[25] Lauro Zavala  Cartografías del cuento y la minificción. México. 2004. P.71

[26]  Alan Dundes, ed.: Cinderella. A Casebook. Madison, The University of

Wisconsin Press, 1988.

Por Gloria Jordan

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