No improvise, planee.

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Los activos físicos tales como componentes, equipos y sistemas; son los generadores de negocios y el primordial sostén de una servicio que debe estar operativo a su máxima capacidad en cualquier industria. Sin embargo al momento de fallar, su riqueza generada disminuye y este acarrea problemas que se manifiestan en pérdidas cuantiosas para la compañía, no por el coste que trae consigo la reparación de una maquina, más bien por las pérdidas generadas al momento de detener un proceso productivo, pero aun podría ser peor ya que es posible suscitarse a partir de una esta, accidentes e incidentes que afecten a operarios o usuarios. Por ejemplo, citemos un tren de la red METRO S.A.

que se avería en hora punta en la capital, donde este medio es la columna vertebral del transporte público en una ciudad congestionada como Santiago de Chile, el impacto que genera económicamente para la empresa dejar de transportar aproximadamente medio millón de personas no se condice en lo absoluto con la intervención de mantenimiento que podría evitar esta avería y que se suma a costear una acción correctiva del tratamiento de la misma. Estas típicas fallas, son producto principalmente por la falta de un procedimiento, planificación y desarrollo de tareas que garantizan la operatividad de un sistema.

El proceso por el cual estas fallas ocurren y que se debe hacer para gerenciarlos, toma prioridad esencialmente cuando muchas de estas, son el resultado de una actividad que debiera prevenirlas. A partir de esto que es indispensable diseñar un buen plan, que permita intervenir cada cierto tiempo los sistemas, para el caso expuesto que permita la revisión y prever una posible causa de falla, de esta forma fiabilizar cada uno de los equipos y componentes integrados.

Pero, ¿Cómo se debe diseñar un plan? ¿Qué se debe gestionar? Para responder a las interrogantes expuestas anteriormente, es necesario conocer cuál es el objetivo de nuestro plan. Algunos creen que un plan de mantenimiento no trasciende sino cuenta con intervenciones acuciosas de un elemento o componente de un sistema. Para los que piensan así, es necesario comentarles que están en un error, pues muchas veces mantener es efectuar algo tan simple como limpieza e inspección visual de un elemento, que permita visualizar el estado de este. El objetivo principal de diseñar un plan de mantenimiento es garantizar el máximo tiempo de vida útil de la maquina y por supuesto evitar que esta se averíe.

Por tanto para diseñar un plan de mantenimiento se deben conocer las garantías y recomendaciones que proporciona el fabricante del equipo o componente, para ello se debe considerar los tiempos de servicio, frecuencia y carga a la cual el dispositivo está sometido. De tal manera, durante estos periodos o ventanas de tiempo, realizar las inspecciones que se estimen pertinentes, entendiendo además que no es necesario tener un técnico todos los días revisando un equipo, pero si es necesario generar una rutina periódica que permita el seguimiento apropiado del comportamiento de una máquina.

Por otra parte, se debe gestionar todos los recursos necesarios para que la persona encargada de revisar la maquina o dispositivo pueda realizar eficientemente su labor. Para ello considerar contar con las herramientas y utillajes que le permita inspeccionar correctamente cuando sea necesario. Considerar siempre, que el personal técnico en planta está para actuar, por tanto es indispensable que cuenten con sus herramientas y estas se encuentren en buenas condiciones. Tener presente que el feedback del personal que convive día a día con las maquinas, es el más importante, pues conoce su trabajo y el comportamiento de los equipos.

Además de lo anterior, se debe gestionar todas las capacitaciones necesarias para personal encargado, de modo que estos tengan los conocimientos apropiados que les permita identificar oportunamente cualquier síntoma o anomalía presente. Muchas veces las organizaciones carecen de este item, pues entienden que todo se aprende en base a los errores, peor error. La capacitación es una inversión y esta es la más importante de gestionar. Finalmente recordar siempre que un buen plan debe responder al ¿qué? ¿Cuándo? y ¿Cómo?. Si estas interrogantes están resueltas ya lo tenemos. Mientras más variables manejemos para responder a estas interrogantes, menos cabos sueltos quedaran y por ende menos improvisación tendremos.

Escritor: Leonardo muñoz valenzuela

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