Nociones básicas de lenguaje y comunicación textual

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Podemos entender al lenguaje como un sistema coherente de signos o señales que permite comunicar mensajes. Hablar, escuchar, leer y escribir son las modalidades más importantes del lenguaje humano. No son las únicas: el color, el ritmo, los tonos, los movimientos, los gestos, etc. son otras señales válidas de lenguaje humano que configuran sistemas de comunicación como la pintura, la danza, la música, el lenguaje de señas de sordomudos, etc. Sin embargo, la palabra hablada o escrita tiene una capacidad de expresión y abstracción no igualada por los tipos de señales mencionados. Hasta hoy la educación dominante en la cultura occidental está basada en la comunicación lingüística, con palabras. La aparición de tecnologías digitales ha cambiado parcialmente ese dominio apelando cada vez más a la comunicación multimedia: aquella que combina tipos diversos de signos y señales.

Cada sociedad ha desarrollado formas particulares del lenguaje, idiomas, como el español. Las lenguas son sistemas coherentes de signos orales o escritos acordados por cada sociedad, o unidad cultural, que son regulados por instituciones como la Real Academia de la Lengua Española (RAE), en el caso del español, o la Academia Francesa, en el caso del idioma francés. Este tipo de instituciones producen normas de producción e interpretación para los idiomas en forma de diccionarios, gramáticas, ortografías y leyes de pronunciación. A pesar de ello, el uso cotidiano de la lengua impone formas nuevas que la modifican para bien o para mal, lo cual es un proceso natural de transformación histórica y cultural.
¿Qué es la comunicación?

En un sentido muy básico, estrictamente lingüístico, comunicar es transmitir un mensaje de un emisor a un receptor a través de un canal (medio físico de transmisión) y un código (sistema de signos), superando problemas de ruidos o interferencias, aludiendo a referentes reales o imaginarios.
Imagen 1. Diagrama básico de comunicación.

Sin embargo, el fenómeno de la comunicación es mucho más complejo de lo que este diagrama puede sugerir. Cuando hablamos de comunicación textual hay una multitud de factores, aparte de los indicados arriba, que pueden modificar la producción, transmisión e interpretación de un texto: los conocimientos de una lengua común (código) entre escritor y lector, las lecturas previas relacionadas, el dominio del tema, el tamaño y tipo de la letra, el soporte (libro, periódico, hoja suelta, digital, etc.), el estado de ánimo, la postura, la hora del día, las condiciones psicológicas, la experiencia de vida, la distancia histórica, las posiciones ideológicas, culturales y políticas, etc.

¿Qué es un signo? ¿En qué consiste la significación?

El signo es la unidad básica de la comunicación, el elemento más pequeño que permite comunicar. El signo lingüístico se compone de dos elementos: el significante y el significado. El significante corresponde al aspecto material, sensible, que permite comunicar un mensaje. Por ejemplo una mancha de tinta sobre papel, lo que llamamos letras o palabras, o los fonemas de cada palabra. Su carácter es acordado socialmente, por convención, de tal manera que no hay una relación evidente entre las palabras y los objetos del mundo a los que se refieren. La palabra ̒casa ̓, no se parece en nada a una cada real, es apenas una representación simbólica, un signo. Cada idioma, en ese sentido, es un sistema diferente de significantes.
El significado, por otro lado, corresponde al aspecto inmaterial, mental, que es construido en nuestro intelecto a partir de nuestra experiencia de mundo, nuestra educación y nuestra cultura. Podemos relacionar el significado con una imagen mental y el significante con un estímulo de la percepción. De esta manera, la palabra ̒árbol ̓, en tanto signo lingüístico, está compuesta de un significante (los fonemas de la palabra articulada verbalmente o las letras que la representan) y de un significado (el contenido mental que cada uno de nosotros imagina al escuchar o leer esa palabra).
La significación lingüística, entonces, es el proceso por el cual un estímulo sensorial verbal (significante) es vinculado con un contenido mental (significado) generando sentido.
¿Qué es un texto?

Se cuenta que Penélope, esposa de Ulises, héroe épico de La odisea, permaneció fiel a su marido, esperando su regreso, durante los veinte años que él vagó por los mares después de la guerra de Troya. Penélope era acosada por varios pretendientes que pedían su mano, por creerla viuda, y codiciaban la corona del reino de Ítaca, por creerlo sin rey. Penélope ideó un ingenioso truco para distraer a los indeseables: les dijo que escogería a uno entre ellos para ser tomado como esposo cuando terminara de tejer una mortaja, un manto para envolver a los cadáveres. Así, para mantenerlos alejados, tejía en el día y destejía en la noche.
No es raro que la palabra española ‘texto’ se derive, a su vez, de la palabra latina textus, la cual significa ‘tejido’. Proponemos una comparación entre la escritura de un texto con el tejer y la lectura con el destejer. Los textos, como los tejidos, son tecnología. La experiencia y la necesidad humana animó la invención y perfeccionamiento de los textos para resolver problemas concretos. Los tejidos tienen múltiples usos y aplicaciones: desde la confección de vestuario, para proteger el cuerpo o exhibirlo, hasta la representación simbólica de los valores de una sociedad, como sucede con las banderas nacionales. De forma similar los textos obedecen a necesidades humanas: guardar información, narrar un hecho, describir un objeto, argumentar una idea, conversar, etc. Cada intensión práctica o significativa corresponde a formas textuales diferentes, lo que podemos llamar tramas textuales (formas diferentes que los textos pueden adoptar): narrativos, descriptivos, argumentativos y conversacionales. Entenderemos aquí por texto un entretejido (textum) coherente y cohesionado de significaciones que pueden sintetizarse en un sentido global. Por esa razón se considera a los textos, junto a las palabras, oraciones y párrafos, como unidades de comunicación escrita.

Escritor: Juan Solano