Pedagogía Teatral: un arma para mejorar la convivencia escolar

La convivencia escolar o mejor dicho la mala convivencia escolar es un tema muy recurrente en el ámbito educativo en los tiempos actuales. En un mundo globalizado como el de nuestros tiempos, en el cual la vida es cada vez más vertiginosa y al límite, los distintos ámbitos de convivencia en los cuales se desenvuelve el ser humano se están viendo afectados constantemente por una gran cantidad de estímulos de diversa índole que los individuos no alcanzan a asimilar, ni mucho menos comprender, convirtiéndose en una verdadera invasión o ataque al desarrollo físico y mental, lo cual termina traducido en altos niveles de estrés que impiden una buena socialización.

En el ámbito escolar, esto se refleja de varias maneras, así podemos asociar el estrés social reinante a ciertas conductas como la deserción escolar, bajo rendimiento académico, malas relaciones entre profesores y alumnos, entre otras, pero es sin duda el bullying o matonaje escolar, la forma más común de traducir el descontento entre los escolares, alcanzando en las escuelas chilenas un muy preocupante 24% de niños agresores y un 18% de víctimas de ésta práctica escolar1, lo cual lamentablemente ha incrementado las tasas de suicidio infanto-juvenil. A partir de lo anterior, es de vital importancia que en los colegios se empiece a actuar de manera preventiva a modo que los alumnos comiencen a conocer sus emociones y qué las gatilla y, más importante aún, empiecen a tomar conciencia de la responsabilidad que tienen, como entes individuales y sociales, en la formación de un entorno sano, de respeto y aceptación.

En esta perspectiva, la escuela es un espejo en el que se refleja la sociedad en la que está inmersa. El alumnado, muchas veces, actúa por imitación de lo que observa y vivencia en su experiencia con el mundo adulto. Nuestra sociedad es diversa y cambiante, adopta formas diferentes a las que nos adaptamos o enfrentamos constantemente. El alumno como persona necesita desarrollar capacidades, tanto emotivas como psicomotoras y cognitivas, que le ayuden a entender y aprehender el mundo en que vivimos. Para propiciar estas instancias, la Pedagogía Teatral juega un rol fundamental, ya que este instrumento nos permitirá plantear esta problemática desde una perspectiva pedagógica pero con una ventaja clara en relación al mundo afectivo, lo cual es muy necesario para un desarrollo integral, desde el punto de vista personal y social.

La propuesta de un área de apoyo para el tratamiento de los Objetivos Fundamentales Transversales, insertos en el curriculum nacional, en este caso desde el subsector de Orientación, nos permite un abordaje en relación al desarrollo integral de los alumnos, muy pertinente al tratamiento de problemáticas como la anteriormente mencionada, debido a que se basa en principios que apuntan directamente a la dimensión afectiva de la persona. Como metodología activa, este campo pedagógico se enfoca en lo humano por sobre lo artístico, por lo que se convierte en un medio propicio para la educación de la tolerancia y la aceptación de la diversidad respetando la naturaleza de los Encuesta CONACE, 2003 educandos así como las capacidades propias de cada cual, todo esto envuelto en un marco educativo, centrado en los procesos de aprendizaje que respete tiempos, actitudes y posibilidades individuales al servicio de lo colectivo, lo que convierte a la pedagogía teatral en un mundo PARA TODOS.

El objetivo de esta disciplina pretende estimular en los alumnos la capacidad de expresar sus emociones y sentimientos a modo de, por una parte, conocerse a sí mismos y aceptarse y, por otra, conocer los sentimientos y pensamientos de sus pares aceptándolos y comprendiendo la diversidad afectiva de un entorno social, para, de esta forma, crear un clima de comprensión, tolerancia y respetoLa metodología comprende un universo de educandos de distintas etapas etarias y de desarrollo determinado diferentes estrategias para cada una de ellas, las cuales tienen su pilar fundamental en el juego.

Sin duda la importancia del juego en el desarrollo del ser humano ha sido un tema ampliamente estudiado y comprobado. A través de éste, el hombre es capaz de estimular su desarrollo cognitivo, expresar emociones y desenvolverse socialmente de una manera más fácil y placentera. Desde esta perspectiva, podemos asociar el juego a los distintos estadios evolutivos que presenta el hombre a lo largo de su vida, pudiendo así distinguir distintas formas de expresión lúdica a partir de la edad.

Etapa 1 (0 a 5 años)

a) I sub-etapa (0 a 3 años)

– Juego personal
b) II sub-etapa (3 a 5 años)

– Juego proyectado

Etapa 2 (5 a 9 años)

a) I sub-etapa (5 a 7 años)

– Juego dirigido
b) II sub-etapa (7 a 9 años)

– Juego dramático

Etapa 3 (9 a 15 años)

a) I sub-etapa (9 a 12 años)

– Juego dramático

b) II sub-etapa (12 a 15 años)

– Improvisación

a) II sub-etapa (18 a 25 años)
– Teatro

Cabe mencionar que en la adolescencia, los niños y niñas atraviesan por variados conflictos internos en relación al mundo que los rodea, y a todo lo que en él esté inserto, ocasionados generalmente por el proceso de construcción o redefinición de la .

Desde el punto de vista de la Pedagogía Teatral, esta es una edad bastante propicia para tratar problemáticas reales, de formación valórica y social y de sociabilización con grupos de pares. La expresión dramática como herramienta, nos permitirá insertar modelos de teatralidad que sirvan como referente de las personalidades en construcción a modo que los alumnos puedan enfrentar, confrontar o identificarse con alguno de ellos2 y mejorar, de esta manera, la convivencia escolar y más adelante, su comportamiento social.

Escritor: Ximena ruiz

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