Piense muy bien antes de invertir

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Si tuviéramos una bola de cristal para predecir el futuro, la decisión de invertir o no en un negocio resultaría muy sencilla. Pero aunque la realidad es otra y la incertidumbre está latente, el riesgo corporativo puede ser menor si se dejan de lado las “corazonadas” y se consideran factores como la planeación, la asesoría y la evaluación. No obstante, al momento de planear un proyecto o nueva línea de inversión, las empresas parten de una serie de supuestos erróneos resumidos como a continuación se muestra, tal y como lo sostiene Flavio Monroy, gerente de planeación de la compañía Crédito Real:

“El primer supuesto básico de cualquier compañía es estimar sus ventas, esto debido a que la mayor parte de los nuevos emprendedores dicen conocer muy bien su producto y saben a qué se quieren dedicar; pero lo cierto es que el 90% de ellos no tiene idea de cómo se comporta su cliente, no saben a quién le van a vender, cuándo y a qué precio. Por lo tanto, lo primero que ellos deben preguntarse es, de qué tamaño es la demanda”.

Asimismo menciona como otra problemática de peso, la relacionada con los estudios de mercado frente a la escasa posibilidad de las pequeñas y medianas empresas (pymes) para contratarlos; mientras que para los grandes corporativos, la dificultad estriba en que de manera típica no tienen un área de inteligencia de mercado; sino sólo un departamento de mercadotecnia que hace de todo. Agrega además que todo proyecto debe ser viable de tres formas y en el orden siguiente: mercadológica, operativa y financieramente. No obstante, muchas ocasiones los emprendedores obvian el primer y segundo aspectos y colocan en primer lugar al tercero. Incluso, los evaluadores financieros también lo hacen dando por sentado que los dos anteriores están bien hechos.

“Mientras menos supuestos se dejen a la imaginación, menos se invertirá dinero en donde no se debe, y aunque ello no te va a generar el éxito, te ayudará a soportar con más herramientas una posible falla y prevenir los riesgos”, enfatiza Monroy. Cabe decir que muchos de los riesgos son inherentes al desarrollo de la propia actividad productiva y puede clasificárseles en: económicos, empresariales, ligados a la fabricación y comercialización del producto y servicios. Pero aparte de estos riesgos, las compañías se encuentran sometidas a otros más de origen financiero que cada vez ejercen una influencia mayor sobre las mismas.

Por su parte, los servicios de administración de riesgos han resultado para muchos una solución, al considerar que, aunque toda situación es riesgosa, puede haber incertidumbre sin riesgo. De este modo, el especialista en esta área será el encargado de asesorar y manejar la situación a través del uso de instrumentos financieros derivados. Con ello, el inversor tendrá disposición para asumir el riesgo cuando la rentabilidad esperada sea suficiente para compensarlo. Sin embargo, el punto de vista de Monroy  respecto a estos servicios, también presenta inconvenientes: “Algunas empresas grandes compran estos seguros para hacer estimaciones de riesgo, pero de igual forma éstas se basan en primeros supuestos de tal manera que la dureza de las matemáticas se ve ensuciada por los supuestos”.

Bajo el lente académico

A pesar de que desde hace varios años existe en el país información publicada respecto a los indicadores que influyen en el nivel de competitividad de una industria, ésta es poco difundida y los empresarios casi nunca atienden a fuentes académicas, asegura José Gómez, profesor del departamento de contabilidad y finanzas del ITESM, ciudad de México:

“Existe por ejemplo un indicador contable cuyo argumento más frecuente es el estado sólido de las barreras que presentan industrias como la farmacéutica, que desde los años sesenta no sólo no cuenta con nuevas empresas, sino cada vez  son menos las que quedan”. Lo anterior corresponde al caso de de los grandes competidores; mientras que en lo que concierne a las pymes, el mayor obstáculo es la escasa recurrencia a planeaciones o asesorías, ya que por el contrario, se rigen más por la intuición y el espíritu de salir adelante.

De acuerdo con el académico y según las estadísticas del país, gran parte de las empresas olvidan la existencia en el mercado de sofisticadas herramientas para evaluar las inversiones y continúan utilizando herramientas intuitivas, “algo que no está mal, pero llega un momento en que eso queda atrás y hay que darle una profesionalización de modo que ya no sea sólo la intención, las ganas y el impulso, pues ahora ya se midió y evaluó”. Para rematar, Gómez afirma que lo que obliga a tomar una decisión u otra en cuanto a qué y cuánto invertir es la competencia, porque aun cuando el sentido común es muy importante, no se posen todas las habilidades y es indispensable buscar otros apoyos.

Entre más preparados mejor

Las instituciones que forman y asesoran a los interesados en realizar una nueva inversión tienen una gran responsabilidad sobre sus hombros, pues no está por demás recordar que el 60% de las pymes que arrancan operaciones fracasan en un año. Así surge en el año 2008 InQba, escuela de negocios que de manera conjunta entre un grupo de docentes y empresarios, comenzaron con un proyecto de educación emprendedora.

Para Isaías Villarreal Hernández, presidente del consejo de administración de InQba, los principales errores en los que incurre un emprendedor sin una asesoría o preparación previa cuando decide crear una empresa son: “La no planeación del negocio, quedarse sin dinero a la mitad del proyecto o en una situación complicada de cobranza; comprometer la vida de la organización y no haber analizado la factibilidad técnica, operativa y financiera del negocio”. También es importante ver al proyecto como un todo, incorporar las personas adecuadas a los puestos adecuados, conocer las obligaciones fiscales, legales y gubernamentales y tener definido el rumbo a seguir mediante un plan de negocios claro.

Villarreal sostiene que las empresas de consultoría deben adoptar el rol de ser socio y parte del negocio, en donde desde una perspectiva objetiva, neutral, critica y sobre todo con datos duros, ayuden a clarificar el rumbo y resultados de la organización: “ Las consultoras deberían de ser esa conciencia que te ayuda a tomar decisiones, medir las implicaciones y ser un catalizador del cambio, pues al final el responsable de cambiar es la misma organización; la consultoría sólo ayuda a poner en blanco y negro la realidad de la empresa, una realidad que debería ser conocida por la administración”.

Para el caso de la pymes, el entrevistado recomienda mantener contacto con cámaras, asociaciones, empresarios del giro o giros afines, así como también acceder a los apoyos que los gobiernes federales y estatales ofrecen para impulsar la mejora empresaria, foros de discusión de emprendedores, las redes sociales hoy contemplan mucha información empresarial que puede ayudar a seguir mejorando el día a día. De acuerdo con la propia experiencia de esta institución, -encargada de formar a los nuevos emprendedores-, InQba ha resultado una empresa exitosa: “Aún falta mucho por caminar y hacer, pero tenemos la certeza de ir por el camino correcto y con la capacidad de corregir el camino cuando nos hemos desviado y regresar al origen para retomar la cima con mayor fuerza”, señala Villarreal.

Sustentos reales

Saber qué le depara el futuro a las inversiones realizadas a su empresa o nuevo negocio es, como se mencionó, poco probable de saber. Pero lo que sí es seguro, es que el plan de negocios es un paso esencial que debe tomar cualquier empresario prudente, independientemente de la magnitud del negocio.A menudo, este paso se omite en especial por los nuevos emprendedores quienes se muestran reacios. Otro punto crucial es estar atento a los indicadores y olvidar los supuestos que sólo llevan a las compañías a realizar inversiones poco redituables. En la actualidad, la decisión final debe ser tener un mayor sustento alejado de las intuiciones y corazonadas.

Escritor:Alejandra Cortés Coronado