La imagen como Identidad

La imagen hace parte integral de la vida y evolución del hombre, es el lenguaje universal con el que se comunica desde las etapas más tempranas del desarrollo y crecen en número con el entorno y sus necesidades; son precisamente las imágenes las que le permiten crear conciencia de un mundo exterior, desplegar sensaciones y la identidad del ego, como explica Erik Erikson en «los ocho estados del hombre», mostrando el proceso evolutivo que este emprende desde que nace, al enfrentar diferentes etapas de crisis psicosociales, que le permiten ajustarse al entorno, crear identidad con el mismo y seguir determinadas tradiciones.

La finalidad principal de la imagen no es otra que la de comunicar, para esto cuenta con diferentes canales de difusión, formas de interpretación y una información específica a transmitir. De estos se derivan nuevos elementos, determinados por la transferencia del mensaje, tales como la parte simbólica e icónica de la misma, la cual pasa de una a otra según el contexto en donde se muestra y el aporte intelectual que el observador realiza para su connotación, la cual depende del grado en el cual se encuentren esquematizadas y qué tanta información debe tiene el observador de manera previa para interpretar el mensaje plasmado en la imagen.

Los símbolos como tal han guiado al hombre en sus acciones a través de la historia sobrepasando muchas veces la racionalidad de las cosas por algo mucho más superficial, debido a la fuerza de los mismos, en la cual con frecuencia se encuentra almacenada la memoria de una civilización. Lo anterior debido a que el aspecto simbólico no se encuentra enmarcado por su exterior sino por la disposición interna del observador y el valor que se le haya dado de manera previa a dichos símbolos, ahora representado en imágenes que pueden llegar a ser icónicas.

Dichos procesos han permitido al hombre tener identidad hacia objetos, personas y lugares principalmente; proceso que empieza desde temprana edad cuando reconocemos el rostro de mamá, el juguete favorito, entre otras cosas con las que se va familiarizando e identificando. Este le permite tener diferentes maneras de percibir el mundo, siendo un factor de desarrollo histórico y de la continuidad de las tradiciones determinantes, dentro de cada grupo social que hoy admite recrear una memoria visual, de manera más vívida por medio del cine, una representación visual en movimiento. Esto da pie para crear, interpretar y entender momentos de la historia al representarlos desde las actividades cotidianas (económicas, sociales, familiares y laborales) que determinan vestuarios, creencias, utensilios de uso común y tradiciones enmarcadas en dichas actividades.

Lo anterior se denomina lenguaje visual, el cual implica una comunicación de doble vía, en donde el usuario está determinado por un doble papel constante, en el cual algunas veces es receptor y otras emisor, la primera implica desarrollar la capacidad de saber ver y la segunda de desarrollar imágenes de fácil comprensión, muchas veces estas son realizadas mediante los imaginarios que a lo largo de experiencias, exposición a los medios y demás situaciones de la vida, se construyen para relacionarlo con el entorno representado en imágenes.

El lenguaje visual permite mostrar deferentes circunstancias, lugares y objetos enmarcados en su mayoría por un contexto social, histórico y etnográfico, que a su vez muestra como las imágenes son reutilizadas de manera cíclica para no perder la cultura del lugar en donde se emiten, asegurando una supervivencia de los objetos que permiten y determinan la continuidad de las tradiciones existentes, reforzando de esta manera la identidad que dicho contexto le imprime al hombre que se ve expuesta a ella; mostrando mayor efectividad de apropiación en las primeras etapas de desarrollo.

Así mismo se constituye un paralelo dentro de la evolución que ha presentado la imagen y la manera evolutiva que el hombre emplea para forjar una identidad necesaria para el adecuado funcionamiento de las civilizaciones y de la preservación de la cultura por medio de la construcción de la historia cultural del lugar. La identidad que permite desarrollar las imágenes a las que se encuentra expuesto el ser humano, son factores culturales que difícilmente cambian de raíz; con el tiempo tienden a modificarse por factores de supervivencia.

Por lo tanto cabe destacar que las diferentes imágenes con las cuales se relaciona el hombre determinan los factores psicosociales y comportamentales del mismo, a través de su vida; estableciendo creencias, acciones, modismos, estilo de vida, uso de los elementos del entorno más próximo, entre otras. Esto determina la importancia de las imágenes en el desarrollo social y cultural de la historia, en la manera de registrarlas, estudiarlas y como transmiten mensajes específicos que permiten reconocer a cada individuo como único, según sus propias experiencias.

Bibliografía

1. Mc Phail Fanger, E. (2013)

Desplazamiento de la Imagen (Primera Edición)

México: Siflo XXI Editores

2. Frutiger, A. (2013)

Signos, Símbolos, Marcas, Señales (Primera Edición, 15 tirada)

Barcelona: Gustavo Gili

3. Erickson, E. (1950)

Childhood and Society.

Escritor: María del Rosario Álvarez De Moya

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