BIOÉTICA: VIDA DIGNA y CALIDAD DE VIDA

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Ante los distintos cambios, avances y desafíos que el mundo actual presenta, y con ellos, ciertas situaciones y dilemas en los cuales la vida y su calidad, la dignidad, los derechos y la justicia de las personas se ven vulnerados y comprometidos, se exige, una enseñanza de la ética, y hoy principalmente de la bioética para abordar desde los valores, principios, actitudes y humanismo, los modos de proceder frente a las distintas circunstancias que nos presente la realidad de vivir la existencia. Ante esta preocupación por la dignidad de la persona humana y su calidad de vida, la filosofía personalista desde principios del siglo XX, viene aportando sus investigaciones sobre la importancia del tema y expone sus argumentos desde una perspectiva bioética personalista. Por consiguiente, el aporte de la filosofía personalista a la bioética es retomar el concepto de persona y su importancia.

Siendo la filosofía la base de la ética y de la bioética, debemos decir que la bioética se preocupa por la vida humana, y cómo se la debe tratar frente a las practicas que determinan opciones como los dilemas médicos y clínicos, en fin, la bioética es una herramienta que delibera sobre los valores y principios éticos aplicados a las prácticas biomédicas. Desde esta perspectiva los conocimientos aportados por la bioética permiten velar en un primer momento por la dignidad y la calidad de vida de las personas; se aplican los principios éticos médicos, de autonomía, beneficencia, no maleficencia, y en una ética general, el de justicia, que en cuanto sin la idea de dignidad, -principio eminente de la bioética: el respeto de la dignidad humana-, estos, se vuelven ininteligibles, esto es, que no serían comprendidos. Así, la preocupación de la bioética es velar porque esas prácticas estén en armonía con el respeto y el rol unificador que conlleva y exige la dignidad humana.

Bajo los antecedentes de vivir dignamente, tener una vida digna, y esto sujeto a la calidad de vida, se pone de manifiesto que la vida o existencia no se da sino en la realidad de la historia humana, la vida es una categoría que denota desde su etimología latina vita, unas diferencias en cuanto biológicamente comparativas con todos los seres vivos, con la capacidad de nacer, crecer, reproducirse y morir. Por cierto, la vida de los seres humanos denominada vida humana, lleva consigo infinitas razones y juicios que la hacen diferente de la vida de los demás seres vivos. Pero, ante tantas circunstancias de vulnerabilidad que atentan contra la vida humana, hoy ya no sólo se habla de vida humana, para ser diferenciada de las demás, sino de tener una calidad de vida y sobre todo digna, esto es, ser respetada bajo cualquier presupuesto y circunstancia.

De esta manera la bioética permite conocer y reconocer el valor de la dignidad de la persona humana y a su calidad de vida como aquella que concede importancia y centralidad desde su significación ontológica, antropológica, cultural, social y religiosa y, porque tiene una visión del hombre como un constructo de integralidad y armonía en todas sus dimensiones. Es por ello que, lo comprende como aquel ser que es capaz de hacer sociedad y comunidad, libre, autónomo y capaz de amar, y con ello le otorga la máxima importancia al sentido de su dignidad humana. Este proceso dispone un contexto e incluye todas las experiencias de la persona o de la comunidad en todos sus sucesos: nacimiento, muerte; fracasos, logros; tragedia, esperanza; dolor, sufrimiento y bienestar.

Cada vez se individualiza al ser humano y se lo relega a las circunstancias de los nuevos avances técnicos y científicos que crean interrogantes y dilemas a la hora de hacer opciones; permiten rechazar y olvidar sus dimensiones entre ellas la subjetiva y trascendente, en la que su esperanza, su voluntad, su valor absoluto, su subjetividad, su autonomía, su libertad, el sentido de su existencia, sus propios sentimientos, su espiritualidad y su realidad humana hoy carecen de importancia para poder contemplar su dignidad y su calidad de vida.

Cabe anotar que si hoy existe un gran esfuerzo por abordar a la persona humana, la importancia de su dignidad, y el sentido de su existencia, esto debería permitir la interdisciplinariedad de todos los saberes en cuanto que todas las ciencias estarían con sus presupuestos y métodos propios de investigación, dispuestas a valorar a la persona con una formación integral, humana y digna, y del mismo modo valorar la realidad de su existencia inserta en el mundo. Esta realidad actual en la que se vive hoy entre dilemas éticos, bioéticos y morales, exige y vincula esa interdisciplinariedad de saberes, los cuales deben propender por dar si no soluciones y respuestas, sí argumentos sólidos para poder hacer la “opción” que de alguna manera exigen los dilemas. Estas situaciones también integran los referentes que produce la experiencia existencial de vivir, y sentirse vulnerable ante interrogantes carentes de respuestas concretas, sólidas y únicas para el ser humano, como el sin sentido de la existencia, el por qué del sufrimiento y el dolor, y por qué el ser humano es finito y está encaminado hacia la muerte.

Por lo anterior, la bioética permite indicar su preocupación por la dignidad de la persona humana. En cuanto a su comprensión antropológica tiene en cuenta la visión del hombre integral y armónica y, por consiguiente, pregunta qué hace el hombre de sí mismo y de su existencia; de la misma manera comprende que no solo concede importancia y centralidad a la persona, sino también importancia al sentido de su dignidad humana. Así, la perspectiva personalista de la ética y la bioética quiere aportar con sus argumentos filosóficos a la comprensión de los dilemas que vulneran la dignidad de la persona humana y su calidad de vida.

 Bibliografía:
Andorno, Roberto. Bioética y Dignidad de la Persona. Madrid: TECNOS, 2012.
Burgos, J. Manuel. Introducción al Personalismo. Madrid: Palabra, 201.

Escritorio: CARLOS ANDRÉS ANDINO ACOSTA

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