¿Como entender la reproducción de las desigualdades, a través de

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Bourdieu tenía presente que un buen estudio de la sociología tenia que estar basado tanto en teoría como investigación. Según él, tanto el objetivismo como el subjetivismo conducen a callejones sin salida: el primero, porque no logra explicar que sujetos en posiciones idénticas produzcan prácticas diferentes; el segundo, porque no refleja las regularidades de la sociedad, lo que permanece inamovible al margen de la voluntad y la conciencia individual.

Él presento tres ideas : campo, estructuras sociales objetivas construidas en dinámicas históricas; habitus, estructuras sociales interiorizadas incorporadas por los individuos en forma de esquemas de percepción, valoración, pensamiento y acción; y capital, lo que te permite entrar en el campo de juego, tanto económico, familiar, social o cultural. El capital de cada individuo determinará su status o poder en el campo, o lo que es lo mismo, el capital determinará lo que puede poner en juego en el campo.

De esta manera, según el campo en que te encuentres y el capital que te pertenezca, tu habitus, tu manera de ver la vida, serán diferentes. Así el habitus constituye un conjunto de estructuras tanto estructuradas como estructurantes: lo primero, porque implica el proceso mediante el cual los sujetos interiorizan lo social; lo segundo, porque funciona como principio generador y estructurador de prácticas culturales y representaciones. Por lo tanto, las desigualdades sociales no harán sino perpetuarse en el tiempo, hasta que llegue un momento, en el cual cada vez más gente de la «clase inferior» pueda deshacerse del habitus que los mantienen encerrados en un campo de juego reducido y empiecen a moverse para tener más capital que les permita ir a campos más amplios. O, hasta que las clases superiores abran los campos y destruyan las «barreras» del habitus, para que todo el mundo pueda tener el capital que merezca basado en la dedicación y implicación que tengan con el mundo.

Según mi opinión, las teorías de la reproducción seguirán teniendo la
razón al afirmar que la escuela reproduce las desigualdades, hasta que los agentes implicados en ella no sean capaces de trascender su habitus para poder así hacer que sus alumnos también lo consigan. Es muy difícil entrar en campos superiores cuando el capital que posees es muy reducido, pero más difícil es acceder a otros campos cuando no sabes el motivo real por el cual no puedes acceder a ellos, basado esto en el habitus.

Podríamos decir así, que no hay personas más listas o menos, sino individuos que han interiorizado mejor el habitus que les «toca» poseer que otros y, por tanto, son más capaces de aprender esquemas del campo en que se encuentran. De igual manera, no es que personas gitanas o con deficiencias económicas sean menos capaces, sino que no tienen el capital que el campo decide como correcto y que tienen que tener interiorizado en su habitus, para poder permanecer en un campo determinado.

Las ideas interrelacionadas de campo, capital y habitus nos dan un
marco de referencia más amplio para poder apreciar mejor lo que es la escuela. Si ésta está formada por agentes que no son conscientes del habitus, no harán sino creer que el campo en el que se encuentran es el mejor y que tienen que hacer que todos los alumnos entren en él, abandonando por el camino los que no tienen un buen capital para ser «merecedores» de ese campo. Pero son esos
agentes de verdad felices en ese campo? O simplemente su habitus les ha hecho creer que es el único que pueden acceder, y que el capital que poseen lo parece reflejar y perpetuar? En conclusión, pienso que es de vital importancia que todos los profesores y profesoras se cuestionen a ellos y ellas mismas antes de entrar en una escuela. De otra manera la dicotomía entre si la escuela sirve para perpetuar o trascender las desigualdades, y todos los debates que se generen entorno a esa idea, no serán sino en vano y se los llevará el viento. Si de verdad queremos que la educación sirva a otro «amo» tenemos que ser conscientes qué «amo» nos dirige a nosotros mismos. De esta manera, es como se consigue que la educación sirva no sólo para cambiar la situación de cada alumno, sino que permita trascender la realidad socioeconómica del entorno.

Escritor: Xavier Giménez Masedo

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