Cómo Identificar si su Empresa trabaja Proyectos o simplemente Operaciones

Hoy en día se habla mucho de proyectos, y es común confundir los proyectos y las operaciones dentro de una empresa. En realidad, la diferencia radica en la definición misma de un proyecto, que se trata de un esfuerzo temporal para crear un producto, servicio o resultado único. Las operaciones en cambio, son un esfuerzo definido y repetitivo para crear el mismo resultado, sea éste un producto o servicio.

Así pues, la naturaleza cambiante de los proyectos hace que a diferencia de las operaciones se requiera un trato especial para su éxito. Además, los controles y procesos involucrados en el desarrollo de un proyecto son básicamente distintos a la operación en cuanto su estandarización sólo es posible hasta cierto nivel por la naturaleza única que se presenta de un proyecto a otro.

Así pues, si su empresa tiene como finalidad la gestión de una línea de producción para la creación de un producto que se repite cada vez, definitivamente el día a día se trata de un flujo clásico de operaciones. Pero esto no significa que no haya cabida a un proyecto. Por ejemplo, si se está creando una nueva versión del producto, éste conformaría un proyecto en tanto se lleve a su fin el rediseño o las mejoras aplicables; una vez concluido el proyecto se ingresará a la línea de producción para dar paso nuevamente a las operaciones. En éste tipo de organizaciones, la línea rectora la tienen las operaciones, en tanto que los proyectos son eventos con objetivos muy específicos cuya finalidad será la aplicación a la operación misma.

El caso contrario sería por ejemplo, una empresa de construcción. En éste caso, la realización de un nuevo proyecto representará invariablemente un producto único y diferente a cualquiera que se realizare antes o después; además, la construcción típicamente tiene bien definido un límite de tiempo y con esto se cumplen todos los requisitos que definen a un proyecto. Sin embargo, dentro de la ejecución de un proyecto de ésta naturaleza, existen procesos que vez con vez se verán replicados. Tal es el caso de los procesos constructivos para muros de ladrillo, muros falsos, canalizaciones e instalaciones, que sin importar la forma y el resultado final, tendrán los mismos procesos constructivos y que pueden ser considerados parte de la operación. Así pues, si la empresa se dedica solamente a colocar muros falsos por ejemplo, trataremos con operaciones; pero sin en cambio la empresa se dedica a hacer el interiorismo de oficinas, en definitiva se tratará de una empresa dedicada a hacer proyectos, que si bien se soportan en los procesos operacionales de la construcción de muros, en realidad utilizarán éstas técnicas para obtener resultados diferentes cada vez, por lo que se calificarán como proyectos.

En conclusión, si bien los proyectos y las operaciones conviven lado a lado, la naturaleza única de los proyectos y su tiempo definido representarán una singularidad que requiere de una serie de procesos y controles más allá de los que demandará la operación, que por su naturaleza repetitiva puede ser controlada de formas más simples.

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