Mitos y Realidades de la Certificación en Gestión de Proyectos

La gestión de proyectos es una profesión que a fechas recientes se ha popularizado debido a la creciente necesidad de que los proyectos se ejecuten de forma eficiente dentro del marco de tiempo y costo que hayan sido establecidos, cumpliendo satisfactoriamente los objetivos que lo han originado. Si bien empiezan a existir carreras profesionales para ser un gerente de proyectos, y diversas universidades también han agregado asignaturas a sus programas en casi todas las carreras para cubrir ésta necesidad, éste no es aún en el campo laboral el camino más popular para convertirse en un profesional en gestión de proyectos. Lo es así la certificación como PMP (Project Manager Profesional) emitida por el PMI (Project Management Institute). Pero ¿qué es y qué no es ésta certificación?

En definitiva, obtener ésta certificación no es un proceso fácil. Es un mito pensar que optar por la certificación es una decisión de carrera que automáticamente le convertirá en un gerente de proyecto exitoso.

La realidad es que quienes optan por el proceso de certificación deben tener una carrera de años como gerente de proyecto, pues uno de los requisitos para certificarse es precisamente demostrar experiencia gestionando proyectos según el nivel de formación profesional que hayan demostrado.

Entrando en materia, una buena parte del examen de certificación proviene de la base del conocimiento formal en gestión de proyectos publicada por el PMI y concentrada en el PMBOK (Project Management Body of Knowledge), que en 2013 publicó ya su quinta edición.

Es un mito pensar que el estudio del PMBOK, con la memorización de los 5 grupos de procesos en sus 10 áreas de conocimiento dará todas las respuestas a los conocimientos evaluados durante el examen de certificación.

La realidad es que si bien el PMBOK ofrece una organización lógica y ordenada de los procesos necesarios para llevar un proyecto exitoso, organizando las herramientas y documentos que como mejores prácticas han sido ya identificados, éstos conocimientos son complementados con la experiencia que dará la dimensión necesaria al texto para presentar exitosamente el examen de certificación. Además, el PMBOK ofrece la estandarización del lenguaje utilizado tanto en el examen como en el medio de la gestión de proyectos, lo que ayuda a la profesionalización del medio.

Una vez obtenida la certificación, es un mito pensar que ahí termina la responsabilidad del profesional en gestión de proyectos. La realidad es que éste es sólo el inicio. A partir de aquí el mantenimiento de una certificación será el sólo resultado del continuo estudio y labor como gerente de proyecto, aunado a actividades de voluntariado y generación de nuevo conocimiento que enriquecerán al individuo y a la profesión.

Finalmente y hablando ya de los gerentes de proyecto que han pasado por un proceso de certificación, es un mito pensar que todos serán necesariamente profesionales con proyectos exitosos; sin embargo, la preparación y la experiencia que son evaluados al llevar a cabo el proceso de certificación representan una evaluación integral de casos reales y fundamentos teóricos cuyo dominio por parte del gerente de proyectos aumentará significativamente las posibilidades de tener proyectos exitosos.

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