¿Cómo recuperar la conciencia de las letras que no se ha tenido?

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En su concepción primera las humanidades son una conciencia del tiempo, de la historia y del pasado en relación con el presente, son una conciencia del entramado que constituye al ser; es por eso que la educación humanística clásica estaba ligada a la lectura, al libro y a la palabra, pues estos seres se veneraban como omnipresentes, ácronos, contenían y a la vez conformaban la esencia y el alma humana. Ahora, se dice: las humanidades y la lectura están en crisis, “los jóvenes ya no leen” “y cuando lo hacen lo poco que leen es por diversión y sin conciencia”; yo me pregunto ¿aquí y ahora la gente no lee con conciencia? acaso, ¿desde cuándo en nuestro contexto la gente lee con conciencia? Si mis escasos conocimientos no fallan, en Colombia la educación humanística, la lectura, la escritura y otros saberes, en principio solo fueron para una clase determinada y aunque poco a poco se fue relacionando la gente con la lectura y la escritura, la educación humanística en general ha sido ajena a la mayoría de personas de las clases media y baja en nuestro país, entonces ¿Cómo recuperar una conciencia que nunca se ha tenido?

En nuestro territorio las letras incursionaron con la llegada de los españoles; los aborígenes no tenían acceso al manejo de ese fruto prohibido, de esa magia o poder, pero mesuradamente, a la par del mestizaje y la colonia muchos espíritus se fusionaron con las letras. Leer y escribir eran sinónimo de prestigio, de clase; había quienes sabían leer y escribir los grafos, pero no conocían la verdadera magia y su poder, pues no lo hacían en forma concienzuda como lo plantea la educación humanística, que era privilegio de minorías: nobles, blancos, sujetos de “linaje puro” y algunos pocos de clases o castas bajas que corrían con suerte y lograban burlar las pretensiones de grandeza que tenían los nobles. Es en la actualidad cuando todo mundo lee y cuando se pide que se haga con conciencia, pues si miramos dos o tres generaciones atrás, con algunas excepciones, la gente común centraba sus intereses en la tierra la religión el dinero y no en las letras.

En el universo de las humanidades y las letras se funden múltiples cosmovisiones, incontables formas de ser y sentir el entorno, infinitas expectativas e ilusiones que confluyen en nuestro mundo, un mundo histórico con perpetuos tiempos y espacios. Los textos nacen entre tanta diversidad, en consecuencia tienen múltiples sentidos, de ahí la necesidad de que en esos escenarios de múltiples esperanzas, de innumerables formas de ser donde se encuentran niños y jóvenes para interiorizar conocimientos a la vez que buscan orientar sus vidas, los maestros orienten los estudios humanísticos, así como los procesos de lectura y escritura integrando, tanto las herramientas como las tecnologías actuales. Lo anterior, con el fin de propiciar a estos niños o jóvenes un acercamiento a la historia que ha sido desconocida para la sociedad, así como de procurar un surgir de conciencia que les permita develar la humanidad sin humanidades en que vivimos, que a su vez les permita comprender el origen de su existencia, de sus vivencias, así como establecer relaciones críticas entre el pasado, el presente y el futuro tanto de sus vidas como de la sociedad.

Ahora bien, lo que hay que hacer no es recuperar lo perdido –pues tal vez no ha existido–, sino brindar oportunidades de conocer lo ignorado, crear conciencia de la importancia de la lectura y la escritura –claro está sin restar valor a la oralidad o a tradiciones culturales–, tratar de eliminar la brecha que existe entre lectura, conciencia, nuevas tecnologías y actualidad. Hay que mostrarle a los jóvenes que el humano por naturaleza es un ser histórico, que todo hombre vive, existe, crea y muere en un momento, en un lugar y una posición determinada, pero que estos hechos marcan los nuestros y retumban como un eco en nuestro presente, que todos los tiempos conforman la totalidad del mismo, de la memoria, de la historia y conforman el alma.

Yeimi Liliana Medina Martínez

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