Decálogo del buen estudiante

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El señor Ramón Antonio Sánchez Ramírez de 83 años de edad, es de nacionalidad Dominicana, oriundo de la céntrica provincia De la Vega Real de la población de Jarabacoa; En el año de 1932 emigra a Cuba para adelantar sus estudios secundarios en la escuela normal de la Habana y realiza allí mismo su postulantado, una vez culminado su bachillerato llega a Colombia a la edad de 17 años e ingresa al seminario de padres de la congregación de los misioneros hijos del inmaculado corazón de María, mejor conocidos como Claretianos, en esta ocasión combina sus estudios religiosos con los musicales interpretando en el órgano música gregoriana cantada en latín, esta actividad le permitió su sostenimiento en aquella época marcada por crueles hechos de violencia que para la historia de nuestro país se recuerda como “el Bogotazo”; debido a esta guerra civil provocada por los hechos del 9 de abril de 1948 se retrasaron sus estudios y en medio del sufrimiento causado por la persecución, la incertidumbre y el hambre de aquellos días debió trasladarse de la sede del centro de la ciudad, más exactamente a la calle décima con carrera quince frente al emblemático parque de los mártires hasta la sede del entonces distante municipio de Bosa que hoy por efectos del crecimiento de la ciudad y desarrollo de vías corresponde a un popular barrio del sur de Bogotá.

En esta etapa de su vida supero las dificultades causadas por la guerra civil, sin embargo, se asomaban otros problemas como fueron las desavenencias con un padre español que le obligaron nuevamente a solicitar traslado llegando esta vez como organista y corista del padre Isidro de Jesús Peña quien para esa época oficiaba como capellán del hospital San José ubicado en cercanías de la peligrosa zona de San Victorino en el centro de la ciudad. El padre Isidro le proporciona trabajo y así fue como se financió sus estudios de música en el conservatorio de la universidad nacional de Colombia de la que obtuvo la licenciatura en música y la cual a su vez le permitió vincularse al magisterio y servir como docente del distrito capital por más de 30 años. En este largo periodo enseñó en la localidad octava de Bogotá conocida como el sector de Kennedy, pasaron por su salón multitudes de niños y jóvenes aprendiendo técnica vocal, gramática musical y música pentagramada.

El profesor Ramón recuerda anecdóticamente como el director de los profesores de música de la época, el señor Luis Emilio Rivera visitaba instituciones educativas pregonando la consigna del presidente de la época el señor Alberto Lleras Camargo “…no debía darse más hechos de violencia, no tener maleantes y hacer una buena Colombia, cuidarla y defenderla con la propia vida”, con esto dos hechos el profesor Ramón creativamente incorporó el decálogo del buen estudiante que se basó en una propuesta para lograr el cambio en el que los nuevos bachilleres fueran nuevos ciudadanos en bien del país.

El decálogo inicia presentándose el estudiante, diciendo el nombre de su colegio y su nombre de pila, para posteriormente hacer las declaraciones, va así:
Yo me llamo —————– estudio en —————- y debo ser para el bien de mi patria un(a) niño(a), culto(a), decente, amable, noble, inteligente, humilde, obediente, honrado(a), sincero(a) y muy disciplinado(a) como buen(a) colombiano(a).

Resalta el profesor Ramón que el dedo más alto de la mano representa la honradez ya que es común que en esas edades y en esas condiciones los niños se sientan tentados a tomar las cosas ajenas; el profesor Ramón alegremente cuenta que vale la pena agregarle al final una exclamación que diga … ¡ y viva Colombia ¡.

Actualmente el profesor Ramón reside en el sector de Kennedy, recibe en su casa a niños y adultos a quienes da consejos para el canto y el piano, cuenta con una familia numerosa rodeada de músicos, y con un corazón mitad plástico pero también mitad Dominicano.

Escritor: Dairo Muñoz

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