Conceptualización del desarrollo sostenible – 2 parte –

Hay un intento político de desviar la orden del día ecológico hacia temas distintos del de la causa fundamental de la catástrofe ecológica, la cual no es más que la economía entendida como un saqueo en aras del crecimiento. Se trata de disimular que el modelo económico actual no valora ni el agotamiento de los recursos ni tampoco la generación de desechos.[1]

Se debe retomar el termino de externalidad, que quiere decir que el coste real del recurso que se consume o del desecho que se abandona no queda incluido en los cálculos económicos que se han hecho, sino que se traslada a un otro lugar, se «externaliza» el coste. Este coste por ejemplo se puede trasladar a otros grupos sociales que no tienen capacidad de respuesta, como los empobrecidos del tercer mundo, que ya  exportan materias primas a un precio bajo, o importan desechos altamente contaminantes producidos en el mundo desarrollado. Externalidad también significa que su coste se traslada a las generaciones futuras o simplemente se traslada directamente al medio ambiente. Estos costes son muy difíciles de valorar, ¿Son los propietarios que extraen los beneficios de una industria contaminando los que deben fijar el precio de la indemnización por los prejuicios que causan? ¿O serán los vecinos los que digan cuanto hay que pagar? ¿Quién representa los intereses de las generaciones futuras y de las especies extinguidas?

En último término siempre se debe hacer una valoración más política que  económica, ya que a la racionalidad económica actual le es imposible tener en cuenta las externalidades ni las incertidumbres ecológicas.

Un ejemplo que puede mostrar la dificultad de hacer una valoración real de los costes que tenga en cuenta los recursos agotables, los desechos producidos y las externalidades es lo encontrado en el caso de México, el que exporta petróleo a EEUU.[2] Este petróleo mueve los tractores de los estadounidenses, lo que hace que su productividad agrícola sea más alta que en México. La consecuencia para la economía actual de este incremento de la productividad gracias al petróleo mexicano es que el maíz norteamericano es más barato que el maíz mexicano, con lo que los pequeños campesinos mexicanos se están yendo a la ruina.

Sin embargo, no es cierto que la agricultura de los países enriquecidos sea ​​más productiva (como se podría pensar en este ejemplo de México y EEUU), sino que este aumento del rendimiento está basado en un aumento del uso de combustibles fósiles (el petróleo). Que la economía mida esto como un incremento de la productividad es sólo consecuencia de los precios con que los recursos agotables han sido valorados y de la falta de valoración de la contaminación (Atmosférica y de los productos petroquímicos usados ​​como fertilizantes y pesticidas). Los resultados económicos de las dos formas de producción agrícola, la tradicional y la «moderna», sería diferente si el petróleo se valorara teniendo en cuenta las necesidades futuras de la humanidad y las necesidades actuales de
los empobrecidos, así como si entraran en el cálculo la valoración de las externalidades producidas por la contaminación petroquímica, pero eso la economía no lo hace.

Todavía hay más, si se comparan los dos sistemas de producción teniendo en cuenta la física, midiendo los inputs de energía puestos por hectárea en relación a los resultados obtenidos, resulta que la agricultura de los campesinos mexicanos es mucho más eficiente en la utilización de la energía que la de los estadounidenses, lo que pasa es que la ciencia económica actual no tiene en cuenta las leyes de la Termodinámica, no calcula los flujos de energía para buscar lo que rinde de manera más eficiente.[3]

En la economía actual es muy difícil (por no decir imposible) valorar las externalidades y las necesidades futuras, por eso en último término siempre se han de hacer unas valoraciones más políticas que económicas de estos costes.

Se puede observar como actualmente los organismos internacionales y los bancos mundiales de ayuda al desarrollo utilizan el concepto de capacidad de sustentación sólo para países pobres, como base de nuevas políticas de «desarrollo sostenible» (o sustentable).

En resumen, desarrollo como concepto global es una acción y efecto de una evolución progresiva hacia mejores niveles de vida. Visto como un tema global es abordado principalmente por las Naciones Unidas, revisado específicamente por la Asamblea de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas y la Asamblea General. Es por esto que de las varias definiciones de desarrollo debemos tomar la utilizada por las Naciones Unidas, como “Desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”.

Así mismo este concepto general se ha adaptado en distintos enfoques y situaciones dependiendo del área al cual se refiera, el desarrollo, (ya sea urbano o rural) y el enfoque teórico que se le dé. Así pues, han existido diversos enfoques de desarrollo a lo largo de la búsqueda por la mejora de niveles de vida, conceptualizando lo deseado y marcando lineamientos básicos a seguir para conseguir el desarrollo.

Las teorías de desarrollo han intentado siempre dar explicaciones que permitan interpretar los esfuerzos del hombre por lograr un mejoramiento de los niveles de vida. Aclarando conceptos y permitiendo formular políticas concisas para el desarrollo.

Antes de presentar los distintos enfoques teóricos para el desarrollo, es importante diferenciar entre el desarrollo y la planificación. Entendiendo entonces al desarrollo como el efecto y acción de evolución hacia mejores niveles de vida y la planificación como el instrumento utilizado para alcanzar el desarrollo, enfocado de diversas maneras, utilizando métodos de identificación, análisis, soluciones, planificación y gestión de las actividades realizadas.



[1] Brown, Lester (1997) La situación del mundo 1997. Informe anual del Worldwatch inst. sobre medio ambiente y desarrollo ((391 pg) Ed. CIP 3.100 pts)

 

[2] Brown, Lester (1997) La situación del mundo 1997. Informe anual del Worldwatch inst. sobre medio ambiente y desarrollo ((391 pg) Ed. CIP

 

[3] Daly (1997) Medio ambiente y desarrollo sostenible. Más allá del informe Brundtland ((33pg) Marcial Pons.

Autor: Bernardo

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