DANDO SEÑALES

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El sonido del iPod me despertó y al unísono los artefactos eléctricos parecían cobrar vida cual “secretaria doméstica” ejecutando sus arduas labores cotidianas; desde el café pasado hasta el lavado de ropa, todo meticulosamente cronometrado como un reloj digital. He absorbido el café caliente por inercia, un beso fugaz a los hijos, otro trivial al esposo, un hasta luego” seguro y un “hasta pronto” eterno.

Más tarde, en la oficina trabajamos tal si fuéramos arañas sincronizadas y de vez en cuando observamos por las ventanas de  las redes sociales lo que ocurre fuera; con orgullo me enteré, en honor a la verdad (en el Facebook) que mi hijo fue  ascendido  por aquel comentario de un amigo, del amigo  lástima que no lo tenga en mis “contactos”, pues le hubiera escrito en pequeñas líneas y emoticones que me sentía muy orgullosa de él. Casi al anochecer, vertiginosamente al mirar la fecha en el monitor noté que había olvidado la reunión de padres del colegio, tendré que disculparme vía WhatsApp con la maestra por enésima vez, puesto que mi jefa estaba histérica y debía quedarme un poco más en este esclavizador sillón.

que francamente yo desconocía. Por un momento me sentí una Tablet liviana, frágil, y en algún lugar de  mi memoria de 36 GB escanee el sentimiento de amor maternal y me relacioné a un virus cibernético, el peor y más destructor de todos los virus. Hoy tuvimos problemas con el servicio eléctrico, al anochecer y apenas se agotaron  las baterías de los Smartphone, nos reunimos con apatía alrededor de la mesa, la luz tenue de la velas me permitieron ver los bellos rostros de mis hijos y observar en sus ojos, sus dudas, sus miedos, ilusiones, sus sueños, afanes y de pronto concluí que debíamos tener más noches de vela. Algunas horas después, con  una fuerza superior a los 1000 kilovatios recorrió la corriente eléctrica logrando que zumbaran en nuestros sentidos y en el alma de cada uno esa avidez enfermiza y  fue justo ahí cuando corrimos a nuestros apreciados aparatitos.

El panorama familiar que simboliza esta anécdota es una radiografía social-cultural que nos alecciona aleatoriamente  la problemática familiar, educativa y de comunicación  de muchos hogares en el mundo. En algún instante, de alguna inédita forma, empezamos a usar estrategias de comunicación y educación que responden a las múltiples necesidades y habilidades de nuestros jóvenes, empero de la misma forma nos hemos desfasado, cual torre de babel de los jóvenes que parecen hablar otras lenguas de pronto irreconciliables a las nuestras.

No es un capricho estadístico  cuando anotamos el hecho de que en pleno siglo XXI, al que llamamos la era de la informática, el auge de las comunicaciones y el desarrollo agigantado de la tecnología, lo secunde también una taza estadística no  menos significativa  de divorcios, familias disjuntas y violencia familiar cuyo  principal detonante es siempre la falta de comunicación entre padres e hijos, entre esposos, hermanos, maestro y alumnos; incluso nos expone una escaza comunicación interpersonal. ¿Paradójico, no?

No vaya creer estimado lector que estoy en contra de las formas de comunicación social masiva, por el contrario son ellas las que nos permiten tener una visión global del mundo y de cómo el individuo proyecta sus habilidades y capacidades para enfrentarlas y fortalece  la competencia que la exige, no obstante cabe añadir para su posterior reflexión que hemos dejado de lado la esencia humana, el fin supremo de nuestra especie que es la comunicación tanto la interpersonal como la intrapersonal. Por ello, es vital que los medios tecnológicos  masivos de comunicación, los cuales  constituyen  la nueva forma de interacción humana sean direccionados  para no deshumanizarnos sino por el contrario aprovechar estas herramientas con idoneidad y hacerla el mejor aliado para desarrollar  la comunicación intrapersonal como un factor de desarrollo humano y social , sin dejar de lado la preocupación inherentemente humana por desarrollar nuestra comunicación interpersonal.

Escritor: Sonia TERREROS SUÁREZ

5 pensamientos en “DANDO SEÑALES

  1. Vivian

    Un articulo bastante interesante y que nos invita a una constante reflexión, no sólo porque muchas veces permitimos que los «avisitos» de ingresos de mensajes en los smartphones, nos interrumpa las conversaciones sino por el nivel de mensaje que tranmitimos a nuestro interlocutor con nuestro lenguaje gestual al atender el «píííp» y no continuar escuchandolo/a. Como siempre, maestra, dando grandes lecciones y esperemos que se tomen muy en cuenta y así podamos reducir las cifras de crisis familiares ocasionadas por falta de comunicación.

  2. Fiorella

    Un artículo muy bueno, que nos hace reflexionar sobre la situación actual de la sociedad. Las relaciones con los demás, que cada vez es más fria y sin necesidas de presencia fisica. Hemoa dejado que nuestros propios inventos nos dominen. Vivimos en una sociedad con telefonos inteligentes y personas tontas. Me encantó el intro, es un tema bastante tocado, pero inicias a modo de historia y sin duda jalas al lector, lo llevas por una historia en la que puede identificarse. Muy bueno!!

  3. Adriana

    Excelente artículo. Refleja totalmente la realidad que vivimos. Si bien la tecnología a jugado un papel importante en la «nueva» forma de comunicarnos, a deshumanizado a la comunicación misma. Al leer este artículo he sentido una apasionada necesidad de apagar las luces, encender unas velas y ponerme a conversar con mi pareja, antes de que mañana al amanecer nos volvamos a conectar tristemente a un computador.

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