DE ESE RÍO TUNJUELO

      Comentarios desactivados en DE ESE RÍO TUNJUELO

El río Tunjuelo, por algunos llamado Tunjuelito, es ese río que atraviesa el sur de la ciudad con movimiento y ritmo cambiantes, gracias a las transformaciones del clima, los vientos y sus onduladas curvas, que ya en varias ocasiones han sido transformadas.

En lo que se conoce como cuenca alta, en el Páramo de Sumapaz, se encuentra la laguna de los Tunjos, donde el Río Tunjuelo nace e inicia su largo recorrido. El agua es cristalina, poco profunda y corre sin prisa. En medio de los húmedos musgos del páramo que retienen parte del agua lluvia y de los frailejones que lentamente crecen capturando el tan preciado líquido, empieza su trayectoria.

El río pasa por varias localidades de la ciudad, desde Sumapaz, Usme, Tunjuelito, Ciudad Bolívar, hasta llegar a la localidad de Bosa. En su recorrido va cambiando de color, sus tonalidades se van transformando como consecuencia de los desechos industriales y la contaminación de los habitantes de la ciudad de Bogotá.

La gran variedad de flora y fauna del río ha ido cambiando a través del tiempo. En una entrevista realizada a la señora Luz Marina Rodríguez, habitante de Usme desde hace 35 años, comenta que anteriormente en el río se podían observar cangrejos, peces, ranas, que las personas del lugar iban a bañarse, pescar, nadar o compartir en familia en lo que popularmente se conoce como “paseo de olla”. Hoy las cosas han cambiado, de la vitalidad del agua tan solo quedan recuerdos y algunos tramos que conservan parte de su biodiversidad.

Actualmente, solo se observan peces y algunas de las plantas propias de la cuenca en la parte alta, en su nacimiento y en un tramo corto que aún logra ser conservado. No obstante, en el mismo páramo ya es posible encontrar empaques de los agroquímicos que usan los campesinos de la zona para sus cultivos, grandes extensiones de siembra generalmente de papa, que se han ido extendiendo cada vez más, y que no solamente han disminuido zonas importantes del páramo, destruyendo la vegetación nativa importante para la retención de agua, también han ido contaminando sus aguas, y la fauna que pertenece al río, pues con las lluvias los agroquímicos llegan al río de forma directa.

El río Tunjuelo es económicamente estratégico, pero no solamente por su biodiversidad, precisamente es otra la causa de su deterioro. El gran contenido de minerales que posee, lo ha convertido en la base de extracción de materias primas utilizadas como materiales para la construcción. Reconocidas multinacionales se han ubicado a orillas del río, iniciando en la parte alta de Usme y Ciudad Bolívar, por años han hecho excavaciones profundas, han desviado el río en decenas de ocasiones, como consecuencia el río prácticamente ya no tiene rocas, las arcillas han sido codiciadamente extraídas, afectando a la población con el material particulado que todo el tiempo ronda en el ambiente de los barrios de estas localidades, trayendo como consecuencia enfermedades respiratorias y visuales para sus habitantes. Además, contaminando el río, acabando con su fauna, flora, privatizando el río, y afectando barrios que se han derrumbado paulatinamente dentro de sus excavaciones.

El agua después de ser cristalina en el Sumapaz, se va tornando amarilla en Usme y Ciudad Bolívar, sumado a las problemáticas de la minería, se encuentra el basurero o Relleno Sanitario Doña Juana, donde llegan diariamente toneladas y toneladas de basuras de la ciudad, afectando así tanto el río con sus lixiviados y contaminantes, como a los habitantes, que prácticamente tienen el basurero junto a sus casas. Los Campesinos del Barrio Mochuelo, zona rural de Ciudad Bolívar, se han tenido que acostumbrar a las enfermedades, ratas, moscas y malos olores que circundan el barrio y que lentamente entran a sus casas y a sus cuerpos.

El río recibe en su recorrido cargas enormes de contaminantes, y una de las más graves problemáticas se da al llegar a la Localidad de Tunjuelito, las curtiembres, industrias de cueros que por años han arrojado metales pesados usados en el tratamiento y adecuación del cuero. Tal ha sido la transformación que todo esto ha causado al río, que las plantas acuáticas que filtran estos metales pesados se han ido reproduciendo de manera desaforada en los humedales que de alguna manera se conectan con el río y se han convertido, ya no en una ayuda para descontaminar, sino en una invasión que amenaza con acabar el oxígeno necesario para que los anfibios, insectos, entre otros, puedan vivir allí.

Finalmente, el río llega a la Localidad de Bosa, espeso, con tonalidades amarillentas, café, ocre, incluso sus aguas se observan negras en algunos tramos, pero aun así, recibe los desperdicios del Frigorífico Guadalupe, Central cárnica de abastecimiento que arroja desechos de manera directa al río, a la que se suman algunos locales que no cuentan con licencias de funcionamiento alguna. El borde del río en Bosa es el lugar donde ansiosos buitres esperan por horas los pedazos de carne que les son arrojados.

El gran Tunjuelo, aun recorre el Sur de Bogotá, transformándose con la carga de la irresponsabilidad humana, algunas de sus especies de flora y fauna ya desaparecieron por completo, como es el caso del pez capitán, otras han ido disminuyendo y es casi imposible encontrarlas, y otras aun con fortaleza han logrado pervivir inmersas en la contaminación. Pero será tan solo cuando como seres humanos comprendamos la real importancia de los ríos, que cambiaremos nuestra manera de pensar y actuar, nuestros modos de vida.

Tal vez construyamos casas con materiales distintos, menos contaminantes, menos avasalladores con la vida, erradiquemos el uso del cuero para vestir, o sea tratado de manera distinta, consumamos menos contaminantes para no crear montañas enormes de basuras en nuestros propios lugares, protegeremos los ríos como la vida misma.

Escritor: Jasbleady Castañeda Solano

Loading...