Educación a través de las TICs: Una mirada para el docente

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La integración de las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en la educación ha generado una gran cantidad de investigaciones, estudios y publicaciones que ha crecido considerablemente en los últimos veinte años alrededor del mundo, convirtiéndola en una verdadera línea de investigación que ha ido cambiando su perspectiva de acuerdo a los avances y estancamientos propios de su evolución. El presente artículo pretende realizar un recorrido por las diferentes orientaciones y posturas que han emergido hasta el momento, enfocadas hacia el papel del docente, sus retos y proyecciones como profesional de la Educación. Clark, 1983: 445).

Hacia los años 70 las investigaciones fueron acercando una perspectiva cognitiva ya que el centro de interés consistía en estudiar cómo un mensaje presentado a través de un medio incide en destrezas cognitivas concretas en algunos estudiantes y bajo unas ciertas tareas de aprendizaje (Sales 2009) tratando de responder preguntas de investigación como ¿qué características de los medios son más adecuadas para un estudiante que aprende de determinada manera?, sin embargo los resultados no fueron evidentes puesto que no se puede determinar qué atributo de cierto medio potencialice cierta destreza específica, de hecho hay medios de contienen los mismos atributos (visual, audio, animación, etc.) y según su utilización, la actividad de aprendizaje y el momento de aprendizaje pueden generar actitudes y reacciones diferentes, dicho a manera de metáfora por Clark (1983, 1994a, 1994b) “Los medios no influyen en el aprendizaje, sino que este vendrá facilitado por el método instructivo utilizado, del mismo modo que el camión que transporta los alimentos no incide en nuestra nutrición”.

Aparece entonces en el escenario el “método didáctico” que lleva a las investigaciones a revisar la metodología didáctica, las estrategias de aprendizaje. Estos estudios abordan la relación de método didáctico – TICs únicamente en cuanto al aprendizaje. Las interacciones existentes y la interdependencia dinámica existente entre ambos ha sido escasamente estudiada dentro de esta perspectiva de investigación.

A lo largo de los 80 aparece la corriente denominada Tecnología Educativa como respuesta a la relación método didáctico – TICs, desde una visión instrumentalista de todos los aspectos educativos, la atención se centra en las técnicas, los procedimientos, los recursos y las habilidades en ellos implicadas. “Lo que ocurrió es que el método didáctico fue objeto de un tratamiento parcial que lo redujo a unas técnicas concretas” (Edelstein, 1996:78).

En los 90 y en adelante se establece un enfoque curricular tratando de resituar el estudio de los medios en el escenario enseñanza – aprendizaje por ello se configuraron líneas de investigación concretas que Sales (2009) agrupa en tres: “Las opiniones, valoraciones y conocimiento práctico de los profesores en relación con los medios (Bautista y Jiménez, 1991; Castaño, 1994a,; Cox, 2003; Lanahan y Boysen, 2005); su utilización en el aula (Area, 1991, 2007; Fernández y Cebreiro, 2003), y la presencia de los medios en la planificación de la enseñanza (Area, 1986, 1991)”. Este enfoque curricular ha contribuido a mejorar la comprensión de las presencia de las TICs en la institución escolar, se han abordado los cambios ocurridos en algunos aspectos del aprendizaje y la enseñanza con el uso de las tecnologías, sin embargo, la atención se ha centrado en lo observable en una clase cuando profesor y alumno utilizan determinado artefacto, sin revisar la metodología didáctica.

En la actualidad, según Hung (2012) “Los países más prolíficos en materia de investigación en el uso de las TICs (Inglaterra, Australia, Alemania, Italia, España, Japón) para la educación, en lugar de centrarse en los aspectos técnicos, están cada vez más preocupados por el aspecto educativo”. La dicotomía tecnología – método ha llevado a posturas limitadas; por un lado la idea que la tecnologías producen aprendizaje y por otro lado que el método didáctico prevalece y las tecnologías son meras herramientas en las realidades de aprendizaje.

La primera ha generado la aparición de términos como la brecha digital que según la UNESCO (2006) es “la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países…) que utilizan las TICs como una parte rutinaria de su vida diaria y las que no tienen acceso a las mismas y que aunque las tengan no saben cómo utilizarlas” de aquí otras expresiones como emigrante y nativo digital, gugleadores, blogueros, entre otras, todas ellas para denominar el grado de apropiación de las TICs en cualquier contexto. Esto ha llevado a analizar la integración de las TICs en educación en términos de uso, acceso y apropiación; en esta marcha los gobiernos han generado planes para asegurar el uso y la accesibilidad.

En Colombia a través del Ministerio de Educación Nacional y el Ministerio de las TICs se han implementado diversos planes de desarrollo que permiten la conectividad y la dotación de variadas tecnologías en la mayor parte del territorio nacional, asegurando así uso y acceso. Feria del libro, Bogotá 2013).

con la nueva tecnología y que se encuentra encapsulada entre limitantes aparentes como la edad, la falta de tiempo y de oportunidad por una parte y, por otra parte, la ausencia de acceso a equipos y conectividad o ausencia de habilidades digitales y de oportunidades significativas de uso (Buckingham, 2008, p115) Se encuentran otros escenarios que ejemplifican la segunda postura de que las tecnologías son solo herramientas, por ello los docentes utilizan (en el mejor de los casos) una gran variedad de tecnologías y contenidos digitales generalmente impuestos por la institución escolar que después de hacer una costosa inversión implantan de manera obligada su uso, obteniendo un resultado igual. Hacer exactamente lo mismo pero con diferentes soportes.

Es por esto que en la actualidad las investigaciones concentran sus estudios en términos de la brecha didáctica y es aquí donde la Didáctica cobra interés desmitificando el hecho de que el profesional docente debe ser experto en competencias tecnológicas, por la realidad de que el reto y responsabilidad deben ser la innovación y rescatando un aporte de Barbero, que siguiendo a Bourdieu, plantea que” la competencia que debe ocuparnos como formadores es la competencia cultural, porque tiene que ver con la forma en que adquirimos los saberes, las destrezas y las técnicas artísticas: la forma de adquisición se perpetúa en las formas de los usos” el pensamiento va proyectado a ser un “formador competente digital”.

“Uno de los principales problemas de incorporación de las TICs en el ejercicio académico se halla en espacios ajenos a las competencias tecnológicas” (grupo Comunicación y Aprendizaje, 2011) esto hace referencia al contexto en general de la escuela pues en la mayoría de los casos el ejercicio docente adolece de recursos que le permitan superar el denominado encapsulamiento actitudinal frente a la tecnología pues se requieren políticas y estructuras institucionalizadas que produzcan cambios en las tareas propias del docente, cambios en la planeación, cambios en la comunicación entre docentes y cambios en las labores extraclase que en la mayoría de los casos saturan el tiempo de planeación, ejecución y evaluación de las actividades de aprendizaje y por supuesto la apropiación que permita crear nuevas estrategias e innovación en el aula.

Esta brecha didáctica lleva a pensar en la necesidad de construir un nuevo profesionalismo de la actividad docente (Hargreaves, 2013) servir en la Sociedad de la Información en la que los estudiantes se desarrollan y reconocerlos como ciudadanos tanto dentro como fuera del aula de clase por ende conocer sus necesidades actuando como mediadores y facilitadores del conocimiento, consiste en salir del encapsulamiento y según Galindo (La brecha didáctica, p 59, 2011):

– Promover la conciencia sobre las formas de aprender

– Aprender a enseñar de modos diferentes de los que aprendimos

– Comprometernos a aprender permanentemente y de todos, no solo de los cursos, los posgrados y los diplomados

– Trabajar y aprender a trabajar en grupos colegiados, locales y mediados

– Pensar en equipo, desarrollar y promover la inteligencia colectiva

– Construir una capacidad para el cambio y el riesgo

Hasta este punto las investigaciones más recientes (Galindo 2012; Valzacchi, 2013) apuntan a la idea que la integración de las TICs en la educación, es un asunto que al parecer atañe a la didáctica y a la formación del intelecto para la apropiación del uso pedagógico, en ese orden aparecen las TAC (Tecnologías del aprendizaje y el conocimiento) (Reig 2013) “El uso de las TICs que hacen los nativos digitales como medios para interactuar permanece en un estado de aplicaciones algo triviales, mientras que la idea es ir por más, utilizando las TACs y las TEPs (Tecnologías del Empoderamiento y la Participación)”.

Están establecidas entonces, algunas afirmaciones que deben servir al docente ahora en su rol de investigador de sus propias metodologías didácticas así encontrar respuestas que, en su defecto, le permitan reflexionar y encausar sus prácticas de aula a experiencias significativas:

– Las TICs no hacen por si mismas mejores profesores

– Las TICs posibilitan otros escenarios de enseñanza – aprendizaje

– No es más importante la “capacitación” para el uso de las TICs que la formación en estas como mediación pedagógica

– La “humanización” de las TICs a través de didácticas que privilegien el conocimiento y la creatividad antes que los instrumentos como manera de hacer pervivir el papel del docente
Quiroga (Revista Actualidades Pedagógicas No. 58, p78, 2011) menciona los compromisos para usar las TICs en educación:

– El compromiso de aprender. Aprender a manejar las herramientas tecnológicas, porque cuando algo se conoce se pueden pensar sus posibilidades

– El compromiso de acompañar. Vincularse en el proceso educativo, incluso, emotivamente, motivación y aprendizaje van de la mano.

– El compromiso de reflexionar. Pensar las propias prácticas es punto de partida para evidenciar lo que de ellas vale la pena ser replicado.

Añadir a estos, el compromiso de comunicar y difundir. Mantener una mirada compleja al fenómeno de las TICs nos obliga a compartir datos y experiencias para que estos sean reutilizados y contribuir a la difusión abierta del conocimiento. Las investigaciones continúan y están en auge, el estudio de la Didáctica, en el método y las metodologías didácticas, el desarrollo del pensamiento crítico y la búsqueda de las transformaciones en las prácticas de aula; dirigir la formación pedagógica enfocada al potencial comunicativo, cooperativo y colaborativo junto a los aspectos sociales que se involucran; asumir un nuevo paradigma de enseñanza en la sociedad del conocimiento y redes, sigue siendo el empeño de actuales y próximas investigaciones.

REFERENCIAS
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Escritor: Andrea Stella Lozano Cuenca

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