El Arte De La Procastinación

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Durante los tres primero segundos se escucha el casi imperceptible sonido del mecanismo de un reloj en función. De repente el las campanas de distintos relojes suenan a la vez y mientras tal cacofonía va desapareciendo tras varios segundos, un constante y perturbador tic-tac va invadiendo el espacio sonoro. Pasa más de medio minuto y distintos instrumentos reemplazan la corta sinfonía anteriormente descrita, para sin prisa alguna darle paso al inicio de la letra de la canción tras dos minutos y trece segundos de semejante preludio.

Time (Tiempo) es una canción de la agrupación británica Pink Floyd inspirada en distintas percepciones y reflexiones que tuvo en una época el otrora miembro de esta agrupación Roger Waters acerca del tiempo, pues segú sus propias palabras hasta aproximadamente los 28 años estuvo esperando a que su vida nada sucedería repentinamente, que el tiempo pasa, que eres lo que . Cada vez que escucho esta magnífica canción que me gusta, y me gusta mucho, desespero con esos dos minutos y trece segundos iniciales. Tal vez de la misma manera en que desespero, al ver a muchos de aquellos que aguardan en el paso gigante de los instantes o en la jornada insignificante de los años a que la vida empiece de repente. Para ellos, el refrán gracioso que se oye en los primeros días de cada año, y que más o menos vendrá a ser tortuosa realidad cuando en los días finales del mismo año dichas palabras cobren vida, alimentadas por los propósitos, anhelos, decisiones y deseos que nunca llegaron a ser parte de la realidad.

Bien es cierto que cada año pasa más rápido  Debe ser que el vacío que persiste en el estomago del estudiante, bien acompañado de la frustración y el temor que se pueden sentir a pocos minutos del inicio de la clase en la que debe el cual pudo haber sido inmejorable muestra de sus capacidades y talentos, y no el resultado evidentemente mediocre de su constante ejercicio de postergación, han de ser sensaciones de tal valía que no se desaprovechará oportunidad alguna para repetir esta vivencia continuamente durante toda su vida académica y profesional. De igual forma, la mejor manera de demostrar el aprecio y respeto que le tenemos a quien espera, es llegando tarde a la cita programada, puesto que entre tibias sonrisas y pretextos mal parafraseados, se desplegará el mayor encanto para conquistar el enfado de quien ha esperado con o sin paciencia y ganar su favor. Es que la modernidad que permite la proximidad a las herramientas absolutamente funcionales del aprendizaje autónomo de los idiomas que tanto gustan, es a la vez la culpable de que tanto los amigos como conocidos distraigan tanto cuando se está conectado al universo infinito de las redes sociales.

A lo mejor como en la canción de Pink Ployd, hay quienes dicen ser muy jóvenes y tener mucho tiempo por delante, hasta el momento en que se dan cuenta que la vida misma les pasó por encima. Y es muy curioso observar como en muchos de los casos, tales personas hacen uso de unos recursos absurdos para enfrentar los retos del devenir: El miedo, la lastima, la cobardía, el ostracismo. Pero nada se compara a aquellos que van por los recodos de la memoria como llevando una muy grande bolsa en sus manos, en la cual depositan toda la culpa que puedan poner sobre si mismos. Es que aun pretendiendo en apariencia adaptarse al ritmo y velocidad de la vida común, ellos arrastran penosamente las cargas de la culpa con el mayor dramatismo posible. Se reconocen como asesinos de sus propias esperanzas, y viven de lo que queda de sus recuerdos. No toman acción sobre sus vidas, porque siempre habrá a quien culpar por los fracasos obtenidos: mejor si puedo otorgarle la culpa a los demás. Para ellos, no es posible se responsable de sí mismos, pues responsabilizarse implicaría tomar decisiones sobre la vida propia y llevarlas a cabo. La culpa es mejor para ellos porque les permite permanecer inmutables, mientras hacen de la autocompasión su sustento. Por palabras finales de este escrito, me permito plasmar aquí las palabras finales de la canción que he citado con redundancia: “El tiempo se ha acabado, la canción ha terminado, pienso que tenía algo más que decir…”

Escritor: Andrés Felipe Guzmán Torres

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