El campo en los poemas de Wang Wei – 2 parte –

田園樂之三

 

萋萋春草秋綠,落落長松夏寒

牛羊自歸村巷,童稚不識衣冠。

 

Las hierbas finas y olorosas quedan exuberantes en primavera y verdean en otoño. En cuanto llega el verano, la tupida fronda del alto pino añoso nos brinda sombra extensa y refrescante para veranear.

Al atardecer, regresan a la aldea los ganados vacuno y cabrío. Vivo exento de todas preocupaciones y aflicciones en la montaña, ni los niños saben que yo era ministro del gobierno imperial.

田園樂之五

 

桃紅復含宿雨,柳綠更帶春煙.

花落家僮未掃,鶯啼山客猶眠.

 

De madrugada, el melocotonero en plena floración se mece con la brisa.

Fascinante, aquellas flores rosadas que humedecidas con la lluvia de anoche,

difunden fragancia dulce en el aire refrescante. Y bañado en la fina reblina, el ramaje del sauce llorón brilla en su verdor. Antes de que el criado barra el patio, se viste con incontable flor caída. Mientras tanto, un señor aún concilia el sueño muy pesado acompañando el canto melodioso de la oropéndola.

 

田園樂之七

 

酌酒會臨泉水,抱琴好倚長松。

南園露葵朝折,東谷黃粱夜舂。

 

Escancio enfrente del manantial rumoroso y transparente. Toco un laúd chino de siete cuerdas, adosado a un alto pino.

 

Mi corazón queda en plena serenidad. Al despuntar el alba, me desayuno con la malva rociada del huerto al sur. Mientras en la noche, machaco el fresco mijo como la cena. Pese a la vida tan frugal, mi alma se enriquece con el eco sincero sobre la naturaleza compasiva de Buda.

 

 

El poeta, aunque destacó por ser aficionado a la tranquilidad, no era una persona que se ensimismara y que se deesinteresarse de las cosas mundanas. El paisaje que aparece en los poemas de Wang Wei, es el cuadro de una esmerada

naturaleza muerta. Por otra parte, muestra, en cierto modo, la vibracion rítmica y lozana del ambiente:

 

山居即事


寂寞掩柴扉,蒼茫對落暉。
鶴巢松樹遍,人訪蓽門稀。

綠竹含新粉,紅蓮落故衣。

渡頭煙火起,處處采菱歸。

 

 

Vivir en la montaña

 

La vida en el monte es solitaria. Al cerrar la puerta de madera, veo que el arrebol relumbra en el inmenso cielo azulado.

 

Pese a estar acompañado de las grullas posadas en los pinos, por no haber tantos visitantes, predomina en mi chocilla el silencio profundo.

 

Envueltos por fina bruma, parece que los bambúes se visten de un ropaje moteado de verde. Mientras tanto, una flor de loto deja caer su pétalo seco en el estanque.

 

Miro que a lo lejos, se eleva lentamente el humo desde el balsadero. Y los aldeanos que han recogidos castañas de agua, vuelven a sus hogares.

Según la carta que escribió a Pei Ti, parece que sólo quien poseía la innata comprensión sensible podía percebir la delicia indescriptible de estar en comunión

con la naturaleza. En aquellos poemas compuestos en Wang Chuan, el poeta no sólo nos presentó un mundo de paisaje riente, sino una búsqueda constande del “Zen”, una plena percepción de la vida. En vez de contemplar que todo es nada, o de purificarse con el sacrificio, la liberación del “Zen” reside en el buen provecho del misterio de la vida, del origen del mundo. En otras palabras, consiste en el respeto interior del todo, en el logro de la vida eternal mediante de la fusión con la naturaleza.

Autor: Wang Jung

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