EL EQUILIBRIO DE LA DIFERENCIA

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Y acaso, ¿No somos todos iguales?, se preguntaba un chiquillo que contaba con apenas siete años de edad después de escuchar a su maestra hablar de las diferencias que existen entre una persona y otra, las características especiales que presentan cada uno de los integrantes de la clase, el colegio y por supuesto de la sociedad. Su maestra constantemente se pregunta ¿Cómo piensan?, ¿Cómo se comportan cada uno de los integrantes de la clase?, ¿Qué es lo que saben?, ¿Que se debe hacer para potencializar las capacidades de cada uno de los individuos? Respuestas que quizás lograra encontrar en el complejo mundo educativo.

La educación exige tomar conciencia de las diferencias de género, etnia, situación social que configura la personalidad del individuo, sus experiencias y resalta el grado de habilidad mental que posee, los estilos de aprendizaje que prefiere y las dificultades que puedan presentarse en su proceso académico.

En grupos heterogéneos los maestros debe indagar acerca de las preferencias y los conceptos que poseen sus estudiantes para así lograr diseñar clases motivantes y entretenidas que hagan del aprendizaje un disfrute. El sistema educativo debe impulsar propuestas que inciten al estudiante a ubicarse en un contexto con situaciones reales que favorezcan una relación conceptual.

La diversidad es un concepto que ha venido cobrando fuerza en las organizaciones educativas a nivel mundial y ha abierto los ojos a los maestros displicentes, monótonos y totalistas que consideran que las estrategias deben ser unificadas y repetitivas para generar un aprendizaje. Desconociendo que no solo en el aula se “transmiten” conceptos sino que también se construye país. Anteriormente se hablaba de educación especial a quien atendía sujetos con deficiencias particulares que aparentemente no encajaban en un ciclo de formación regular ofrecida en una institución educativa; por eso se veían aislados o mejor sesgados a compartir con los diferentes.

Hoy día se visualiza una educación de inclusión que propende por el buen uso de esa diferencia, es decir, se entiende la diversidad como una característica implícita de cualquier ser humano dependiendo el contexto social en el que se desarrolle, abriendo espacios de discusión entre las organizaciones y sus miembros. En donde se reconoce que la escuela además de atender las necesidades de cada individuo debe determinar el proceso de enseñanza aprendizaje al incluir la cultura, etnia, el género y la religión, entre otras. Logrando así abatir la constante discriminación.

Las leyes que rigen la educación proponen una estructura educativa comprensiva y personalizada que asegura el desarrollo y contempla las capacidades de cada uno. Reconociendo que ninguna particularidad es determinante sino que por el contrario estas van a ser las que evidencien lo aprendido; la heterogeneidad del estudiante, desde el enfoque de la atención a la diversidad, quehacer pedagógico que alcanza un nivel de integración en los estudiantes diferentes.

Postura que hace un llamado para prestar atención a la diversidad, no como problema sino como una situación que requiere cambios, detectados a partir de la cotidianidad y realidad educativa del individuo. Estos cambios trascienden en todo contexto sociocultural que requieren una retroalimentación constante de los programas educativos (currículo), en donde se de relevancia al entorno familiar y social, los intereses y valores individuales y por supuesto globales. Un currículo abierto y participativo que atienda a las necesidades especiales para recomponer las condiciones pedagógicas que gestionan la realidad y cultura de los estudiantes.

Una comunidad interesada por construir y mejorar la misión educativa, en el marco de escuela comprensiva que centra su atención en las estrategias que se le proporcionan al estudiante para optimizar su desarrollo educacional. En este sentido, la responsabilidad de la escuela es decisiva ya que debe proporcionar cambios estructurales y metodológicos para desarrollar nuevas líneas de actuación que propicien cambios en los procedimientos de enseñanza.

Esta perspectiva promueve un nuevo modelo de escuela en donde maestros, estudiantes, padres y otras organizaciones sociales trazan su propia trayectoria como comunidad escolar. Entrar en este proceso de debate es lo realmente enriquecedor para la institución. De no ser así, la elaboración de los distintos niveles de concreción del curriculum puede convertirse en un simple trámite administrativo, como consecuencia del cual el proyecto de institución elaborado no daría cuenta explícita de la vida del mismo.

No tendría el valor ni la fuerza para transformar la práctica cotidiana, no respondería a una reflexión y valoración compartida de la realidad de su entorno. En definitiva, a través de él no se respondería a preguntas tales como: ¿qué educación queremos?, ¿quién la decide?, ¿qué papel corresponde a los centros, profesores y comunidad educativa en cuanto a su diseño, ejecución y evaluación?; ¿qué significa el concepto de necesidades educativas especiales?.

Cuestionamientos fundamentados desde las necesidades de toda la comunidad, enmarcados en la labor docente como lideres educativos que orientan un proceso y para ello deben tener una formación académica y profesional integra, en donde tengan habilidades reflexivas frente a la praxis educativa y la realidad social, una profunda convicción del trabajo colaborativo y una actitud positiva ante las personas que presentan necesidades especiales con el compromiso de reivindicación donde no exista ningún tipo de discriminación, y así adaptar su quehacer a los avances científicos y tecnológicos más adecuados en la escuela para y en la diversidad.

Un objetivo que puede sonar utópico si se reconocen los sistemas imperativos actuales, pero que abre un camino aun sin recorrer en donde el sujeto es particular inscrito en una sociedad global que requiere seres sociales que atiendan las necesidades conceptuales y humanas sin desconocer la realidad.

La atención a la diversidad debe tomarse como una oportunidad para proponer una educación de calidad, que facilite al estudiantado el apoyo que requiere en cada una de las etapas del proceso de enseñanza aprendizaje desde tres áreas fundamentales:

En primer lugar, hablaremos de las medidas que se deben tomar como institución perteneciente a un sistema, con la gran responsabilidad de atender la diferencia, a través de normas organizativas y equipos con líneas de trabajo definidas que propendan al desarrollo óptimo y real del estudiantado.

En segundo lugar, nos debemos centrar en el profesorado como eje fundamental de mejoramiento de calidad educativa, ya que son ellos los responsables de diseñar estrategias de apoyo para cada proceso particular e individual, fomentando la motivación por aprender en la pluralidad y diversidad.

En tercer lugar, hablamos de las medidas referidas a los estudiantes para que reconozcan la diferencia y su forma de aprendizaje, que estrategias y /o modelos les facilitan un proceso o por el contrario generan una brecha abismal entre la educación y su contexto real.

BIBLIOGRAFIA
 AUSUBEL D. P., NOVAK J. D., HANESIAN H., (1983) Psicología educativa: Un punto de vista cognitivo. Trillas México
 GIMENO J., PEREZ GOMEZ A., (1992) La enseñanza: su teoría y su práctica. Morata Madrid
 NETT M., WALKER I., ET AL, (2005) Diversidad cultural el valor de la diferencia. Lom Chile
 PALOMARES A., (1998) Educación especial y atención a la diversidad. Universidad Albacete

Por: DERLY PATRICIA MUÑOZ MALDONADO

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