EL MITO: ¿CONOCIMIENTO DE LA REALIDAD?

Desde muy antiguo el ser humano ha pretendido conocer y dominar su entorno; para ello no ha escatimado fuerzas ni tiempo. Actualmente podemos afirmar que ese objetivo se ha cumplido. Tanto la pequeñez del átomo como la enormidad de las galaxias son ya lugares explorados: territorio humano. Sin embargo, para llegar a semejante estado de desarrollo han sido necesarios 2.500 años de historia, y sobre todo, un radical cambio de mentalidad.

Nosotros nos tratamos como seres racionales. Decimos: «el hombre es un ser racional», y sabemos que en esa frase está contenida nuestra forma de ser actual. Del mismo modo, al hablar de otros pueblos, los llamados «primitivos», decimos: «son pueblos salvajes», y con ello queremos afirmar que en ellos no se manifiesta la civilización, el orden racional (nuestro orden). Pero antes de afirmar y afirmar cosas, debiéramos detenernos a pensar qué significan esas palabras tan usadas; debiéramos saber de dónde han salido, y por qué ellas designan realidades tan diferentes.

En verdad, nosotros somos racionales, es decir, el ser humano ahora es racional, en nuestra época. Pero parece que esto no siempre ha sido así; parece que nuestros remotos antepasados eran diferentes, digamos pre-racionales. Ahora bien, es importante que reconozcamos esta realidad y tratemos de buscar una respuesta «racional». El primer paso que debemos dar consiste en establecer las características que el pensamiento pre-racional posee. De esa forma llegaremos a situar a ese hombre que fuimos, y a la vez conoceremos la forma en que ese hombre vivió y sintió su mundo.

Antes de continuar es preciso que tomemos conciencia de lo que hemos afirmado. Dijimos que ahora somos racionales, y que, por lo tanto, antes no lo fuimos. Con esta afirmación debemos entender que ha habido una evolución en nuestra forma de ser. Se ha manifestado un cambio tan enorme que a primera vista parece imposible e increíble que nosotros, los racionales, hayamos sido en otro tiempo tan diferentes, tan extraordinariamente diferentes. Pues bien, así ha sido. Advirtamos, no obstante, que todavía existen pueblos sobre nuestro planeta que presentan una mentalidad pre-racional, son algo así como nuestro pasado. Y he aquí un asunto de importancia: somos diferentes a ellos, pero no existe razón alguna que avale una especie de sentido de superioridad hacia esos pueblos. Ya veremos por qué…

Escritor: Jimena Hernandez

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