El Quijote de la Mancha no Designa a Miguel de Cervantes

En el texto que se presenta a continuación se intentará hacer un correlato entre las ideas de Kripke y el texto Pierre Menar, autor del Quijote, de Luís Borges con la finalidad de explicar que un descriptor como “Cervantes escribió el Quijote” no cumple con el objetivo de designar al ser, ya que cualquier otro escritor puede escribir un texto bajo el mismo título. Solamente un nombre propio, es decir, un designador rígido puede señalar a una persona de manera satisfactoria en el mundo real y en cualquier situación contrafáctica, ya que llega al origen de la persona en cuestión.

DESARROLLO Cervantes existió de verdad y creó el Quijote de la Mancha, Menar no existió pero en un mundo posible, en una situación contrafáctica creada por Jorge Luís Borges se le atribuye también la autoría del Quijote de la Mancha. Tenemos entonces la existencia de un mismo título para las obras de dos autores que tratan de lo mismo, sólo con algunas variaciones. Según Borges, el Quijote de Menar sería un texto más exquisito que el de Cervantes, pero estaría incompleto con respecto a la obra original.

Sucede entonces que para saber quién es Miguel de Cervantes no sirve saber que creó el maravilloso y tan leído Quijote de la Mancha o Novelas Ejemplares, tampoco nos sirven los descriptores utilizados por Borges en su texto, esa larga lista de obras, para identificar a Pierre Menar ya que no son designadores rígidos, son sólo descriptores accidentales. Sólo un designador rígido es útil para designar a alguien en la realidad o cualquier mundo posible, “Los designadotes rígidos son aquellas expresiones que siempre designan lo mismo independientemente del contexto o del mundo posible en el que se utilicen” (Velasco, 407; 2011). Así como Cervantes escribió el Quijote de la Mancha, cualquiera puede crear un texto con el mismo nombre, tal como Borges deja de manifiesto en su Pierre Menare, autor del Quijote por medio de una situación contrafáctica. Entonces, lo único que nos sirve, siguiendo a Kripke, para señalar a alguien es un nombre propio, un designador rígido, ya que nos sirve como designador de un referente en cualquier situación contrafáctica para llegar al origen de lo designado, a su identidad, “el significado de un nombre es su portador y no sus características aparienciales. Un nombre no son las descripciones que puedan darse de él” (Velasco, 403; 2011).

En cuanto a conocimiento a priori y a posteriori podemos hacer una analogía entre el ejemplo de “el metro de París” utilizado por Kripke y citado por Freddy Velasco y El Quijote. Así como el metro de París mide cien centímetros, y se fija una medida estándar en base a él, sabremos que cualquier madero que tenga misma longitud del metro de París medirá un metro, este conocimiento será un conocimiento a priori. Con el Quijote ocurre lo mismo, sabemos a priori que fue escrito por Cervantes, pero es contingente, al igual que el metro de Paris, dado que en un mundo posible, entendiendo mundo posible como la posibilidad de que algo hubiese sido de diferente manera, el Quijote podría haber sido escrito por una persona diferente de Cervantes, tal como un metro podría haber tenido otra longitud en una situación contrafáctica.

Surge una disputa entre Russell y Kripke en cuanto a la capacidad de un designador rígido de nombrar a un ser inexistente. El primero sostiene que un nombre propio no puede designar a algo que carece de referente, Kripke piensa de modo totalmente diferente, ya que considera que un ente creado si puede poseer un nombre propio, un designador rígido.

Sabemos que el Quijote es un ser que no existió realmente, pero con el nombre propio Quijote todos quienes conozcan la existencia del texto El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha sabrán que ese designador rígido tiene como referencia al personaje principal de dicha obra. También sabemos que el nombre propio Cervantes se refiere al militar y escritor que creó al Quijote, por lo tanto es posible afirmar, como lo hace Kripke, que un nombre propio puede designar tanto a un referente real como no real, quedando descartada así la creencia de de Russell de que un designador rígido no puede referirse a un ser inexistente en la realidad.

CONCLUSIÓN En conclusión, solamente un designador rígido nos permite referirnos de forma satisfactoria a una persona ya que un descriptor al ser accidental, cambiante, puede ser susceptible de ser utilizado para referirse a otro ser. Solo un nombre propio puede llegar al origen de lo nombrado y por lo tanto va a servir en cualquier situación contrafáctica como un designador que nos permita señalar de manera satisfactoria un referente.

BIBLIOGRAFÍA

– Santamaría Velasco, Freddy (2011). El nombrar, la necesidad y la identidad. Kripke y la teoría de la Referencia. Rev. Escritos vol. 19 N 43. Pp 401-419.
– Borges, Jose Luis. Pierre Menard, Autor del Quijote.

Escritor: Iván J. Henríquez Reyes.

Deja una respuesta