EL ROL AFECTIVO DEL DOCENTE EN LA SOCIEDAD ACTUAL

La sociedad actual se encuentra en un periodo de transformación en el cual los niños y niñas en etapa escolar han sido dejados al cuidado de terceras personas y no al resguardo directo de sus padres, muchas son las causas de esta situación; entre ellas podemos mencionar:

 La incorporación de la mujer al mundo laboral.

 La desarticulación de la familia nuclear tradicional (madre, padre e hijos).

Horarios de trabajos extensos y mal remunerados.

El cambio de mentalidad que ha desplazado los intereses de las personas hacia el desarrollo profesional más que familiar. Frente a la situación anteriormente descrita se le ha impuesto socialmente a la escuela, y en particular a los docentes, la tarea de cuidar y contener afectivamente a los niños y niñas que se encuentran cursando su proceso educativo. Ya no basta con que la escuela cumpla el rol de educar formalmente a los y las estudiantes, sino que de igual forma, debe cumplir el rol de sustituir lo que la familia ha dejado de entregar a sus propios hijos, la contención afectiva y las bases valóricas que debe poseer cada individuo.

En el presente documento se abordará el rol afectivo que la sociedad ha delegado de forma implícita a la escuela y en particular al docente, igualmente, se entregarán las principales características de la sociedad actual con la intención de desentrañar la situación en la cual nos encontramos.

Características de la sociedad actual: Como se ha mencionado con antelación, la sociedad actual ha sufrido transformaciones culturales y valóricas de las cuales podemos dar cuenta con las observaciones realizadas por María Ángeles Hernando (Hernando, 1999), según dicha autora podemos identificar las siguientes características sociales y sus implicancias en los cambios de las valoraciones:

Características de la sociedad Cambios en las valoraciones El cambio acelerado y permanente en los aspectos económicos, tecnológicos y sociopolíticos. Cultura de lo efímero y transitorio frente a lo estable y duradero de tan sólo unas décadas. Pluralismo, debilidad de creencias, relativismo moral, carencia de ideologías. Cambios de perspectiva en la captación de valores fundamentalmente humanos. Efecto recíproco. La cultura produce un impacto en la economía, la sociedad y la política y el cambio económico y sociopolítico hace su impacto en la cultura Transformación de normas y culturas Las tecnologías más sofisticadas que poseemos provocan un enriquecimiento y aumento de bienes de consumo Imponen unos valores materialistas, económicos y competitivos. El bienestar material El «tener» más importante que «el ser» Los avances científicos y tecnológicos han aumentado las desigualdades. Conductas insolidarias, xenófobas y de incomprensión.

Los avances en los medios de comunicación Sirven en muchas ocasiones, para propagar valores de tipo consumista, controvertidos, olvidando por completo valores como la solidaridad, la familia, el trabajo. Los problemas ocasionados por estos cambios tan drásticos, han roto en buena parte el sistema de creencias heredadas del pasado sin ofrecer otras a cambio Malestar humano Dudas Desesperación Desorientación de conducta Gracias al aporte de María Hernando, podemos establecer el cambio cultural y valórico que afecta a la sociedad actual, los intereses de ésta se encuentran supeditados a la obtención de bienes materiales. Parafraseando a Hernando “es más importante el tener que el ser” y por esta situación se han dejado de lado variados componentes de la vida humana como la convivencia familiar. De igual forma es importante destacar el rol de los medios de comunicación frente a la situación actual, ya que estos medios trasmiten nuevos ideales asociados al consumismo y por ende dejan de lado la formación valórica asociada a la vida familiar.

El rol afectivo del docente en la Sociedad actual. Educar es una tarea compleja por ser una instancia que involucra la relación entre personas con sentimientos, creencias, valores y una carga cultural que nos acompaña a cada uno a lo largo de nuestras vidas. El ser humano como animal racional es capaz de modificar sus conductas, aprender contenidos, habilidades, hacer juicios valóricos y vivir en sociedad respetando o transgrediendo a conciencia las reglas que ésta nos impone. Dentro de la sociedad cada componente tiene un rol asumido o impuesto, cuando la sociedad cambia, los roles que juegan sus componentes se acomodan para mantener la funcionalidad de ésta. Frente a esta situación el rol que juega el docente se ha modificado asumiendo tareas que en un principio eran privativas de la familia como ente regulador de la sociedad, dichas tareas hacen alusión a la entrega de valores y contención afectiva hacia los niños y niñas en etapa escolar.

Mientras la familia ha centrado sus esfuerzos en una mejora de sus condiciones materiales ha dejado de lado su rol educador legándole por completo esta responsabilidad a las escuelas, y en particular, a los docentes. Haciéndose cargo de esta situación, los profesores han tenido que sumar una nueva tarea a su quehacer, convertirse en los trasmisores de valores (antes entregados por la familia) y contener afectivamente a sus educandos.

Si bien la labor de educar implica lograr que el estudiante saque lo mejor de sí mismo de manera integral, podemos señalar que se ha sobrecargado al docente con tareas propias de la familia, dificultando su quehacer, que por definición es la entrega de educación formal. Sumada a esta sobrecarga laboral nos encontramos con la falta de herramientas que regulen la labor docente en cuanto a las exigencias afectivas que presenta el cargo.

Actualmente la escuela y el cuerpo docente se encuentran en un proceso de adquisición y empoderamiento de su nuevo rol, ya que formalmente no se ha manifestado la imposición de ser los contenedores afectivos de niños y niñas en etapa escolar, ésta es una situación de carácter implícito, subentendida por la sociedad actual. Tomando esta situación desde la realidad educativa son muchos los padres que reconocen su ausencia en la formación de sus hijos e hijas por sobrellevar extensas jornadas laborales, dejan de manifiesto que confían el cuidado de sus niños a la institución educativa, y en particular al cuerpo docente en el cual ellos mismos se refugian en búsqueda de contención cuando los niños y niñas se salen del control impuesto por ellos.

La gran disyuntiva de éste nuevo rol de los docentes es si seremos capaces de responder a las necesidades de la sociedad actual, o debemos delimitar nuestro campo de trabajo para poder responder a las otras exigencias, tales como la calidad y equidad educativa. Son muchas las exigencias hacia los docentes y cada vez menos los apoyos prestados a nivel social y sobre todo familiar. Está en las manos de los profesionales de la educación tomar la decisión más acertada que beneficie a nuestros niños y niñas, a nosotros mismos como docentes y a la sociedad en general.

Bibliografía

Conejeros, Juan Pablo. “Educación, humanismo y postmodernidad: Los desafíos de la cultura emergente al arte de educar”, Revista Foro Educacional, n°3, 2003 www.ucsh.cl Ediciones UCSH.

Hernando, María Ángeles. “Estrategias para educar en valores. Propuestas de actuación con adolescentes”. Ed. CCS, Madrid, 1999.

Martinez, Mikel. “La educación moral: una necesidad en las sociedades plurales y democráticas” Revista Iberoamericana de Educación, número 7 – enero abril 1995. Educación y Democracia.

Escritor: Catalina Pérez Trejo

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